En la
actividad diaria y cotidiana cada uno de nosotros realiza una
serie de acciones o actividades que, de una u otra forma, conducen
a la contaminación medioambiental: la contaminación
del aire.
La
Administración estatal, local y autonómica pone
en conocimiento de la población las medidas que están
al alcance de cada ciudadano para contribuir a un descenso de
esa contaminación provocada, en gran parte, por el desconocimiento.
En la vida corriente, el uso indiscriminado del transporte privado
parece ser el elemento que más contribuye a la contaminación
del aire, aunque no hay que perder de vista otros usos que desde
el hogar conducen a la emisión de contaminantes a la atmósfera.
Las quince
medidas que puestas en marcha y funcionamiento pueden evitar la
formación del ozono (el gas que en las capas altas de la
atmósfera no es perjudicial, pero que en las capas más
bajas puede resultar perjudicial para la salud de los seres vivos,
sobre todo en ciertas concentraciones elevadas), son las que siguen
a continuación:
Transporte
1. Utilizar el transporte público: las
Administraciones llevan tiempo indicando algo que parece de sentido
común, pero que no se llega a cumplir, sobre todo en las
grandes ciudades, donde hay mayores concentraciones humanas. Un
autobús que haga los trayectos con su capacidad total cubierta
supone cuarenta coches menos en la carretera. En las grandes urbes
suelen existir amplias redes de ferrocarril, autobuses y metro
que facilitan los desplazamientos, muchas veces infrautilizadas.
Las Administraciones emplean muchos medios económicos y
financieros para que se extienda su uso, sin conseguir los resultados
deseados.
2. Caminar o utilizar la bicicleta: los poderes
públicos conscientes de la distinta orografía de
las ciudades y sabedores, así, de las dificultades de estos
medios de transporte en cualquier eventualidad, lo que indican
es que para trayectos inferiores a los tres kilómetros
el uso del coche suele resultar poco eficaz. De ahí que
se anime a caminar o a usar la saludable bicicleta para estos
trayectos mínimos.
3. Compartir el vehículo privado: es bastante
común poder observar en las grandes ciudades, grandes caravanas
de coches agolpados en los atascos de las horas punta, con vehículos
ocupados por una sola persona: por el conductor, por ello se anima
a los conductores a que compartan el trayecto con otras personas
que recorran el mismo camino.
4.
El catalizador de los coches es más eficaz cuando se ha
calentado: tras unos minutos con el motor en marcha, el vehículo
contamina menos. Conviene relativizar este consejo, pues algunos
fabricantes, en los últimos tiempos, indican en sus manuales
que las características técnicas y los avances de
los motores han contribuido a evitar que se contamine más
en ralentí. Por lo que conviene estudiar las particularidades
de cada vehículo para estar seguros y, además de
consumir menos, contaminar menos también.
5. Realizar un mantenimiento correcto del vehículo:
es conveniente comprobar la presión de los neumáticos,
así como llevar a cabo todas las revisiones que indica
el fabricante. De un lado, porque unos neumáticos con la
presión de inflado por debajo de lo estipulado puede contribuir
a consumir hasta un ocho por ciento más de gasolina. Aparte
de que con estos simples controles se gana en seguridad.
6. Vigilar la forma de conducir: cualquier exceso
en la forma de conducción generada por frenazos bruscos,
acelerones o exceso de velocidad conducen al aumento de las emisiones
de contaminantes a la atmósfera.
7. Evitar comportamientos que impliquen mayores
gastos de combustible: el simple uso del aire acondicionado dentro
del vehículo puede llegar a suponer el incremento de consumo
hasta un doce por ciento. Otro ejemplo: llevar baca en el vehículo
turismo puede aumentar el consumo del coche en un uno por ciento.
Ciertas alteraciones de la normalidad dentro de la conducción
conduce a la contaminación atmosférica.
8. Respetar las normas de circulación:
aunque no lo parezca, la doble fila tan habitual en las grandes
ciudades, y en las no tan grandes, o en zonas de carga y descarga,
generan embotellamientos y atascos que, de forma también
inexorable, conduce a mayores índices de contaminación.
9. Apagar el motor cuando éste no sea
necesario: se contamina más si el vehículo está
en marcha durante un minuto que si se apaga y se arranca en el
mismo lapso de tiempo. Es decir, es menos contaminante apagar
el motor y volver a encenderlo aunque la espera sea corta.
10. Llenar el depósito de gasolina después
de las siete de la tarde: la radiación solar contribuye
a la formación de ozono, por lo que las autoridades recomiendan
que esta acción se realice cuando llega la tarde.
11. Consultar el estado del tráfico: es
conveniente evitar los embotellamientos. En España, la
Dirección General de Tráfico y muchas emisoras de
radio y cadenas de televisión informan al respecto.
12. Evitar operaciones salida o entrada: Las
Administraciones invitan a evitarlas o utilizar transportes colectivos,
por la misma razón anterior: evitar grandes atascos.
En
el ámbito doméstico
13. Evitar los disolventes: Es conocido que la
evaporación de disolventes que incluyen algunos productos
de limpieza domésticos, pinturas o barnices son una fuente
precursora del ozono. Se recomienda el uso de productos alternativos
como el vinagre o el bicarbonato.
14. Manejar con cuidado los disolventes: Si se
usan, se trata de evitar la evaporación de estos elementos.
Por lo que se recomienda depositarlos no en la basura, sino en
los Puntos Limpios acondicionados al efecto.
15. Evitar aparatos mecánicos de gasolina:
O cualquier herramienta que se abastezca de este combustible,
como los cortacésped; por lo menos intentar utilizarlos
cuando haya poca radiación solar.