Hasta
el año 1.972 no se toma conciencia a nivel político
internacional de la importancia del medio ambiente y su conservación.
En Estocolmo (Suecia), se celebra la Conferencia de Naciones Unidas
sobre el Medio Humano (en aquellos días aún no se
habían asumido las denominaciones que ahora se utilizan).
Los resultados
de esta Conferencia, declarado por la misma Organización
de Naciones Unidas, no fueron más allá que una primera
y débil aproximación al problema que no hizo otra
cosa que agravarse sin control. El problema en realidad eran varios:
degradación de los bosques, calentamiento de la Tierra,
agrandamiento del agujero de la capa de Ozono...
Desarrollo Sostenible "es
el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras para
satisfacer las suyas".
Las conclusiones
de la Comisión se inclinaban por afirmar que el futuro
de la Tierra y de quienes las habitan se debe acometer como una
cuestión única tanto el crecimiento y desarrollo
económico como el medio ambiente.
Hay que llegar hasta el año 1.992 para poder encontrar
un segundo intento de carácter internacional que comenzara
a valorar como objetivo político el equilibrio del todo
en lo que se divide la Sociedad: "equilibrio justo entre
las necesidades económicas, sociales y ambientales de las
generaciones presentes y de las generaciones futuras y sentar
las bases para una asociación mundial entre los países
desarrollados y los países en desarrollo, así como
entre los gobiernos y los sectores de la Sociedad Civil, sobre
la base de la comprensión de las necesidades y los intereses
comunes". Sin duda, intención de mérito
en todos los sentidos, es lo que tuvo la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, también
conocida como la Cumbre de la Tierra, celebrada entre el 3 y el
14 de junio de 1.992, en Río de Janeiro. En aquella Conferencia
es donde surge lo que se ha llamado Programa o Agenda XXI (Agenda
21). Se trata de un programa que pretende preparar al mundo para
los desafíos del siglo al que ya le hemos quitado tres
años. La Agenda XXI, a día de hoy, sigue teniendo
la misma vigencia y sigue siendo válida para su puesta
en funcionamiento, aunque al paso del tiempo, aquellas políticas
iniciales o se han visto reforzadas o se han incrementado.
El programa incluye
propuestas muy concretas, sobrepasando las dos mil quinientas
recomendaciones que deberían terminar en realizaciones
consumadas por parte de los actores: las Organizaciones No Gubernamentales,
los gobiernos locales y nacionales, el público en general,
pues es fundamental la participación de todos para llegar
a cumplir el objetivo de cuidar, para que sea duradero, nuestro
entorno medioambiental.
Alrededor de la
Cumbre de la Tierra se dieron cita 108 Jefes de Estado que llegaron
a la conclusión de futuro que suponía el Desarrollo
Sostenible, algo que ya se apuntaba en 1.987, pero que no terminaba
de afianzarse en la práctica. El desarrollo sostenible,
en palabras de las conclusiones de la Comisión Mundial
sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, más conocido como
Informe Brundtland (en relación con la noruega Gro Harlem
Brundtland, Presidente de dicha Comisión), decía,
pues, que el Desarrollo Sostenible "es el desarrollo
que satisface las necesidades del presente sin comprometer la
capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas".
El Protocolo de Kioto de la Convención
Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático se firmó
el 11 de diciembre de 1.997, se trata de la continuación
del intento por aportar como solución a los problemas del
Medio Ambiente lo que se viene en llamar: "Desarrollo Sostenible".
Recoge las conclusiones y aportaciones de otros programas gestionados
alrededor de la unión internacional: el Protocolo de Montreal,
relativo y de estudio exclusivo de los problemas de la Capa de
Ozono de fecha septiembre de 1.987, o el trabajo llevado a cabo
por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático,
que quedó establecido por la Organización Meteorológica
Mundial y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente
en 1.988. Durante el seguimiento
continuado de todas las loables iniciativas sociales y medioambientales,
antes mencionadas, se ha puesto de manifiesto que no hay demasiado
lugar para optimismos. Los resultados no son halagüeños,
porque durante todo ese tiempo, ha continuado en incremento la
contaminación a que se ve sometido el planeta.
Otras
políticas
En
Europa se pusieron en marcha programas como "Autoreflexió"
en Cataluña.
Con la intención de mejorar
la calidad de vida y concienciar a los ciudadanos sobre los problemas
medioambientales comenzaron a surgir iniciativas de carácter
local, quizás las más relevantes, por el impacto
que vienen teniendo a lo largo del tiempo, tienen que ver con
la concienciación sobre la contaminación ambiental
y acústica, entre otras cosas, relativas al uso (y abuso)
del parque automovilístico. En Europa se pusieron en marcha
programas como "Don´t choke Britain" en Gran Bretaña,
"Mobil ohne auto" en Alemania o "Autoreflexió"
en Cataluña. El primer día sin coches en las ciudades
se estableció en Francia, un 22 de septiembre de 1.998.
A propósito del notable éxito que obtuvo la idea,
la Unión Europea adoptó formalmente el día
mencionado para que quedara designado como "día sin
coches" en todo el continente. España colabora con
esta iniciativa desde el año 2.000.
La necesidad de implementar políticas que busquen equilibrios
entre economía y medio ambiente se han hecho extensivas
a lo largo y ancho del planeta. Se puede apuntar como ejemplo
de ello el programa "Limpio, verde y rentable", extensión
y consecuencia de la Agenda XXI y promovido por la Confederación
de Industrias de Zimbabwe en el año 1.994. Como su propio
nombre presagia, lo que pretende es servir de plataforma de ayuda
a las industrias de aquel país para compaginar la rentabilidad
de sus producciones con el respeto del medio ambiente. Se trata
primero de concienciar para, más tarde, poder llevar a
la práctica políticas concretas que consoliden una
seria apuesta por el futuro y la vida en la Tierra.