El Hidrógeno
transformado en Helio por la fusión nuclear que se produce
en el interior del Sol llega a la Tierra en forma de luz tras
recorrer los 149.600.000 kilómetros de distancia que les
separa. En la Atmósfera terrestre se encuentran diminutas
partículas que se encargan de forma involuntaria e inocente
de dispersar dicha luz que nos llega del Sol. La razón
por la cual el Cielo es de color azul se debe a que la luz azul
tiende a dispersarse mucho más que las luces del resto
de colores: amarillo, rojo y verde. La irradiación y propagación
de dichos componentes azulinos es lo que provoca que durante gran
parte del día el aspecto del Cielo sea el que podamos contemplar.
Cuando sobreviene la tarde, la luz llega con una menor intensidad
y con un grado de inclinación distinto, lo que produce
la dispersión del resto de componentes de color, hasta
llegar a la noche donde la luz deja huérfanos a los elementos
sostenidos en la Atmósfera de la Tierra.
Cuando en el proceso luminoso producido por la intensidad de la
luz solar intervienen otros elementos es cuando se puede producir
un fenómeno que desnivela el matiz de color del horizonte:
el Arco Iris. Generalmente viene asociado al momento en que gotas
procedentes de la lluvia intervienen en la descomposición
de los rayos solares, rebotando hacia el punto en que se encuentra
el observador.
Que sea posible observar un Arco Iris depende de que el Sol se
encuentre a nuestras espaldas y delante de nosotros aparezca una
cortina de agua que ocupe una visión amplia. Es de esta
manera que durante los momentos de gran luminosidad el Arco Iris
se forma en dirección poniente (occidente, punto cardinal)
y cuando llega la tarde aparezca dirección levante.
El Arco Iris aparece detrás de la fuente de agua que alimenta
el escenario de diminutas elementos que filtran luz y color. Estos
elementos pueden ser moléculas de aire, gotas derramadas
por la lluvia o ínfimas partículas de polvo.
Como el punto central del Arco Iris siempre se sitúa por
debajo de la línea del horizonte, desde la superficie de
la Tierra donde se ubica el observador, la amplitud del arco variará
según a la altura que en ese instante se encuentren incidiendo
los rayos de la luz del Sol.
lAunque nos parezca
un semicírculo, en realidad un Arco Iris forma una circunferencia
completa. Sólo es posible ver la forma semicircular del
arco cuando el Sol sale o se pone. También se puede dar
la circunstancia de la aparición muy próxima de
un segundo arco, que se vislumbra con una intensidad menor y con
la disposición de los colores invertida.
Este fenómeno visual presenta características curiosas
ya que si el observador decide aproximarse al lugar desde donde
sugiere nacer el arco, tendrá la sensación de que
dicho arco se aleja cada vez más, conforme más se
aproxime.
La intercalación de todos los colores del Arco Iris al
ser filtrada por la luz blanca del Sol nos hace llegar el paisaje
de colores que descubre el firmamento. Aunque también se
puede producir por causas distintas a la lluvia, por ejemplo en
ciertos momentos es posible contemplar el fenómeno en Cascadas
o alrededor de Fuentes de agua. Es decir siempre que se cumpla
la combinación de todos los elementos que antes se han
mencionado, se puede producir la curiosa combinación que
muestra el paisaje de un Arco Iris alzado; teniendo en cuenta
además que es necesario estar situado a unos 40º respecto
del ángulo de reflexión formado entre el Sol, las
partículas en suspensión y el punto de vista del
observador.
La Diosa
Iris
Iris, diosa griega,
fue hija de Electra, una oceánide (una ninfa del mar, hija
del dios Océano) y de Taumante. A Iris, que vestía
un manto de color del Arco Iris y calzaba sandalias aladas, se
le consideraba como la esposa de Céfiro, el viento ligero.
Su manto contenía los siete colores del Arco Iris: rojo,
anaranjado, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Esta
es la disposición que presentan dichos colores si tenemos
en cuenta que la parte del arco que mayor longitud luce es de
color rojo y, la parte menor, ilumina tonos violetas.
La Trucha
y la Boa Arco Iris
Algunos animales, como una especie
de Boa centro y suramericana o una fascinante Trucha procedente
de Norteamérica, presentan la peculiar representación
en sus cuerpos del Arco Iris. Científicamente catalogada
como oncorhynchus mykiss, este salmónido toma su nombre
debido a esa vistosidad de color de que se compone por las laminillas
que forman sus escamas: con colores verdes y negros, y con una
irisada franja que les recorre.
Otras
formas y fenómenos luminosos
Espejismos: Este
fenómeno luminoso observable por el ojo humano se produce
a causa de la refracción de la luz. Cuando una masa de
aire frío está situada bajo una capa de aire caliente,
esto es, masas de distinta densidad, los objetos que quedan a
cierta distancia sufren el efecto curvilíneo propiciado
por el paso de la luz entre la frontera que separa dichas masas
contrarias de temperatura sobre el firmamento. El efecto es una
ilusión óptica que puede generar imágenes
imaginadas e inexistentes, que traen como resultado la deformación
de los cuerpos observados. La imagen que devuelve este efecto
suele ser la imagen invertida del mismo por debajo de la línea
del suelo como si los cuerpos quedaran reflejados en un espejo.
El fenómeno es fácilmente observable en las llanuras
de los desiertos, en zonas elevadas de la atmósfera o sobre
la superficie de los mares.