Vulcano,
dios del fuego en la mitología de la Antigua Roma, Hefesto,
dios del fuego para los griegos, y así pasando por los
indonesios, hawaianos, japoneses e islandeses, todos crearon una
imagen fantástica de un dios, o una diosa, ante aquel
poderoso elemento de la naturaleza que no terminaban de comprender.
Se podría decir que un
volcán es una cavidad de la Tierra por la que emerge el
magma hasta alcanzar la superficie. Su nombre proviene de la Isla
Vulcano, que a su vez proviene de la leyenda que dice que Vulcano,
hijo fuera de matrimonio de Hera y Zeus, fue arrojado por este
motivo -considerado ilegítimo- desde lo alto del Olimpo.
Después de ciertos avatares, que le condujeron a un matrimonio
con la diosa más bella, Afrodita, penetró en el
fondo de la Tierra a consecuencia de la ira de Zeus quedando al
lado del fuego, lugar al que antes había acudido Prometeo
para robarlo.
Desde un punto de vista científico,
un volcán puede referirse tanto a lo que es como la montaña
que representa, tanto como al aparato eruptivo del que emana el
magma, esto es, materias que se funden al calor de tan elevadas
temperaturas. La composición de la lava depende de factores
como la cantidad de gas que ha sido desprendido o la propia localización
geográfica del volcán.
La lava, procedente del interior de la Tierra, puede erupcionar
hasta alcanzar la superficie a causa de tres distintas posibilidades:
como lava incandescente, como condensadas nubes de ceniza y como
bombas volcánicas. Alrededor de los volcanes también
se puede contemplar la presencia de géiseres, lagos que
exhalan humo y pequeños lodazales que burbujean a consecuencia
de la salida de calor en breves impulsos.
Según ciertos datos históricos el primer volcán
del que se tiene noticia está impreso en una pintura que
data del año 6200 antes de Cristo, aproximadamente. Se
trata del volcán situado en Turquía y llamado Hasen
dag. Plinio el joven narró la erupción del Vesubio,
cuando enterró Pompeya.
Una de las formas por las que
llega a componerse una montaña se debe a las erupciones
volcánicas. De tal forma que es el cúmulo de las
sucesivas capas de lava lo que, en ciertas ocasiones, da lugar
a montañas de grandes dimensiones.
Asimismo, la actividad volcánica, al crear cráteres
sobre la superficie terrestre, puede generar las condiciones necesarias
para que enormes cantidades de lluvia formen un Lago, un ejemplo
de este tipo de formaciones se puede encontrar en el Cráter
Lake del estado norteamericano de Oregón: producto de un
volcán ya extinto y cuyo origen data de la Prehistoria.
Cuando las erupciones volcánicas
se producen con mucha intensidad, el polvo desprendido (compuesto
de dióxido de azufre en su mayor parte), es capaz de interferir
en el orden climático normal. Esta obstrucción se
debe a la fina película que de manera progresiva se va
depositando sobre la Atmósfera absorbiendo parte de la
radiación de las partículas caloríficas del
Sol.
En las zonas volcánicas
que se encuentran bajo las aguas de los Océanos se pueden
encontrar los conocidos como "Smokers",
de reciente descubrimiento (un sumergible halló los primeros
Smokers a finales de la década de los setenta del siglo
pasado, algo que indica lo inexplorado que está el amplio
paisaje marino). Se trata de chimeneas naturales que erupcionan
gases que buscan la superficie y que alcanzan muy elevadas temperaturas.
Tanto es así que pueden alcanzar los cincuenta metros de
altura y emitir gases a 350º C. Un dato curioso a propósito
de los Smokers indica que, alrededor de ellos, y gracias al calor
que impregnan su suelo aledaño, son capaces de proporcionar
una fuente de vida a lombrices o almejas, por ejemplo.
En la composición interior
de los volcanes, en la lava, es donde se haya la razón
con la que se configurará el aspecto exterior de la montaña
o de la chimenea llamada Smoker, como antes se anunciaba. Cuanto
más densa y viscosa sea la lava, más altos y desnivelados
serán los volcanes. Cuanto más fluida sea, por el
contrario, tenderán a conformarse pequeñas elevaciones.
Los geólogos denominan volcán de cenizas a aquél que a lo largo del tiempo y en cada erupción
se va conformando de sucesivas capas de ceniza volcánica
que sedimentada queda almacenada en la superficie. El volcán
fisural es el que se forma a partir de más de
una grieta o fisura de la tierra. El volcán de
escudo, en cambio, se puede llegar a formar cuando la
lava tiene poca densidad, tendiendo el calor a producir pendientes
suaves, sin alcanzar altura. Por último, se puede dar el
caso de la combinación de algunos de los elementos anteriormente
expuestos. Así, el volcán compuesto contaría con un foco magmático como fuente de alimentación
principal, un Río de lava que podría recorrer grandes
distancias y chimeneas de distinta dimensión. Las explosiones
de lava se producen con mayor intensidad en el punto superior
del foco magmático, en el Cráter.
En la actualidad, según
los registros de la Asociación Internacional de Vulcanología,
existen alrededor de mil trescientos volcanes en activo en el
mundo. La mayor parte de ellos se sitúan alrededor de los
bordes de las placas que componen la fragmentada corteza terrestre.
En su mayor parte los volcanes están enclavados formando
algo parecido a cadenas que podrían simular líneas
rectas o arcos curvados, como el Anillo de Fuego del Océano
Pacífico, constituido por una extensa serie de grandes
arcos volcánicos, que a vista de pájaro generan
una imagen circular casi perfecta alrededor del hemisferio oceánico.
La teoría de la tectónica de placas explica la razón
por la cual los volcanes están situados, en su mayor parte,
en las cadenas que antes se mencionaban, sin que parezca que su
ubicación sea producto del azar.