La
influencia del hombre sobre el clima se produce a cada instante.
Casi cualquier acto de nuestra existencia está relacionado
con nuestra pequeña (o gran) aportación a la influencia
sobre el medio, muchas veces negativa.
La
contaminación que el hombre infiere sobre el clima se puede
agrupar en tres categorías: la contaminación relacionada
con la Atmósfera, la contaminación de las aguas (lagos, mares y ríos)y la contaminación de la tierra.
A
finales de la década de los noventa a los escolares
de Ciudad de México se les concedió
vacaciones debido al peligro que suponía el
alto índice de contaminación que soportaba
la gran urbe.
Se
calcula que aproximadamente hace dos millones de años el
hombre aparece en la Tierra. Al comienzo, el hombre, se acomodaba
a la vida en función de las especies, animales y vegetales,
de las que podía abastecerse. Se hizo nómada cuando
comenzaban a escasear en su entorno medios para sobrevivir. Desde
ese momento, desde que los medios del entorno variaban, el hombre
ya estaba influyendo, quizá sin conciencia de ello, sobre
el hábitat y por extensión sobre el clima.
La
contaminación del aire
Los
óxidos parecen ser los principales contaminantes de la
Atmósfera: los óxidos de Carbono, los óxidos
de Nitrógeno y los de azufre. De los que resultan el monóxido
de Carbono y el Dióxido de Carbono, que constituyen los
óxidos de Carbono que terminan por contaminar la Atmósfera.
Estos contaminantes llegan como consecuencia de los motores de
los vehículos abastecidos con sustancias combustibles de
origen fósil y como consecuencia de las emisiones industriales
y urbanas. A este último respecto, y en el extremo, cabe
recordar que a finales de la década de los noventa a los
escolares de Ciudad de México se les concedió vacaciones
debido al peligro que suponía el alto índice de
contaminación que soportaba la gran urbe. También
la Naturaleza influye negativamente con las emisiones de Dióxido
de Carbono de las erupciones de los Volcanes. La acumulación
en capas elevadas de la Atmósfera hace que las radiaciones
no lleguen a la tierra, y no solo eso sino que además hace
que se reflejen de nuevo; de tal manera que se producen incrementos
de temperatura. Unido a lo anteriormente expuesto, se suman los
grandes incendios forestales que generan situaciones similares
al desprender una cantidad elevada de energía calorífica
que queda aprisionada en las capas de la Atmósfera, impidiendo
la normal circulación climática y contribuyendo
de la misma forma al aumento medio de las temperaturas.
Curiosamente
la industria petrolera, con la explotación de sus refinerías,
emite a la Atmósfera sustancias que le son nocivas, pero
que lo son menos que si quedaran depositadas sobre la tierra.
No solo contaminan las empresas extractoras de las sustancias
de las que se proveen los vehículos a motor, con índices
más elevados se sitúa la industria química,
que produce múltiples sustancias perniciosas y peligrosas,
líquidas, sólidas y gaseosas. El efecto negativo
no corre parejo a la tecnificación del ser humano, pues
el número de sustancias contaminantes emitidos se multiplica
decenio a decenio sin que se implementen programas de investigación
suficientes como para contrarrestar los efectos perversos y que
tanto influyen en la vida humana.
Todos
los fenómenos climáticos suceden en la Atmósfera,
pero la influencia del hombre se puede producir en cualquier lugar
del planeta y alcanzar también cualquier resquicio, incluido
la Atmósfera que es, de alguna manera, el termómetro
que marca la situación.
La
influencia del hombre sobre la Tierra
Dos
son las manifestaciones más importantes que sufren los
territorios debido a la intromisión de la mano del hombre.
Sobre la deforestación, un problema que desde la Edad Media
no ha tenido fin ni enmienda, acaba cada año con algo menos
de setecientos mil kilómetros de tierras productivas que
se transforman en Desiertos. Esto se acompaña del uso masivo
de tierras que no eran de regadío en fértiles. La
desaparición de grandes concentraciones de Bosques contribuye
también al calentamiento de la Tierra al verse elevadas
sus temperaturas.
La
contaminación de las aguas
Las
principales sustancias que se vierten a las aguas (de mares, ríos
y lagos) proceden de los alcantarillados urbanos, de los vertidos
industriales (fábricas manufactureras de conservas o papel,
por ejemplo), o de los residuos de las empresas ganaderas. Todos
estos vertidos aportan materia orgánica que empobrece el
contenido de Oxígeno ya que también aumenta la actividad
bacteriana que termina por consumirlo. La desaparición
del Oxígeno conduce a la desaparición inmediata
de la vida, con las consecuencias antes mencionadas.
Los
vertidos de petróleo no solo se producen cuando un
gran barco naufraga.
La
presencia de espuma en aguas, superficiales y subterráneas,
denota la presencia de detergente vertida, en gran parte, desde
los hogares urbanos, que también acumulan nitratos y fosfatos.
La presencia en dichas aguas de estas sustancias provoca la proliferación
de algas y plantas acuáticas que consumen Oxígeno.
Por último, las emisiones de compuestos no degradables
a ríos o lagos como plaguicidas o insecticidas, traen graves
consecuencias para la cadena trófica.
En
el Norte de Europa, los lagos ya han manifestado algo más
que síntomas: más de dos mil lagos suecos apenas
cuentan con presencia de vida vegetal o animal y una parte importante
de los lagos de Noruega están biológicamente muertos.
Los vertidos de petróleo no solo se producen cuando un
gran barco naufraga, de continuo, en las labores de limpieza de
aquellos, en el lastrado de los tanques que almacenan el combustible,
ya se genera una importante contaminación. En este caso
particular, cuando el vertido ocurre lejos de tierra, el petróleo
se convierte en sustancias asfálticas, que en forma de
bolas negras llegan a las playas, y que reciben una denominación
particular según la región a la que pueda afectar.
La transformación del petróleo sucede cuando el
vertido se encuentra lejos de la costa, porque cuando se produce
cerca de las playas no hay tiempo de transformaciones.