La fenología
es la rama de la Ciencia Ecológica que trata de estudiar
el comportamiento de los seres vivos, animales y plantas, con
relación a las condiciones atmosféricas que les
rodean y someten.
Sin
duda, este tipo de observaciones tienen mayor complicación
en los animales.
Todos los seres
vivos, en su desarrollo, están condicionados a los ajustes
meteorológicos del entorno: si las condiciones son propicias
se desenvolverán con normalidad; si por el contrario las
condiciones varían, su estabilidad y permanencia se puede
ver complicada, por lo general casi nunca mejorada. Para el estudio
de estas circunstancias que nos rodean, se parte de la base de
la repetición, en ciclos determinados, de fenómenos concretos. En el mundo vegetal, las observaciones fenológicas
se establecen a partir de la morfología externa, es decir,
de las apariencias. Un buen punto de partida para este estudio
puede ser la foliación (aparición de las primeras
hojas); la aparición y maduración de los frutos;
la desfoliación y la recolección de aquello frutos.
En muchos observatorios meteorológicos se han creado zonas
donde se cultivan las especies que más datos aportan a
este tipo de exámenes -plantas que cuentan con presencia
en muchos puntos geográficos o que presentan fases de crecimiento
claramente diferenciadas-, y a las que se les deja crecer y desarrollarse
en libertad (sin la intervención de la mano del hombre
en riegos o cuidados).
Sin duda, este tipo de observaciones tienen mayor
complicación en los animales. Generalmente, se establecen
los ciclos a partir de la llegada o marcha de aves migratorias
(como la cigüeña o la golondrina), o en los primeros
trinos de aves (como el ruiseñor o el cuco).
Cuando en un intervalo entre procesos
vitales los seres vivos presentan una tendencia al cambio hablamos
de periodo crítico. Este periodo
se refiere por ejemplo a los momentos en los que las cosechas
requieren lluvia para su crecimiento o para su maduración.
De recibir la cantidad adecuada de agua de la lluvia en el instante
preciso, el rendimiento será más productivo.
En el momento en que se cuenta con los suficientes datos observados,
se puede trazar lo que se denomina mapa fenológico.
Y se llama isofena a las repeticiones de los
ciclos en fechas idénticas. De tal manera que una vez que
son conocidos los periodos en que una planta necesita una gran
cantidad de agua para crecer, tenemos la parte teórica
aprovechable para optimizar y rentabilizar las cosechas futuras.
Puede estudiarse la influencia del tiempo en
los seres vivos desde distintos ángulos científicos.
Desde hace centurias, la Ciencia Política estudia la influencia
en los caracteres de los hombres y los sistemas políticos
que estructuran su forma de vida. El ardor más guerrero
de los nacidos a orillas del Mediterráneo es conocido desde
tan remoto tiempo como el sosiego de los nórdicos. Algunos
estudiosos del tema, lejos de buscar opiniones o posturas racistas,
llegan a decir que el clima atormentado y cambiante de Europa ha propiciado que la raza blanca europea se haya mantenido en
la vanguardia del pensamiento humano.
El tiempo climático influye
en las personas de dos distintas formas: de un lado, el organismo
humano puede reaccionar de modo inconsciente ante cualquier fenómeno
atmosférico, desde alteraciones fisiológicas hasta
cambios en percepciones psicológicas o mentales. De otro
lado, el clima y las condiciones atmosféricas son quienes
marcan el entorno en el que se desarrolla la vida, cualquier alteración
de estos afecta, de forma inequívoca, a la vida. Existe
una opinión ampliamente generalizada que afirma que los
cambios climáticos son necesarios para los seres vivos.
Esto se debe a que los cambios no demasiado bruscos de la temperatura
del aire estimulan la circulación de la sangre y, por extensión,
la actividad física y la actividad mental.
Las dolencias reumáticas
se ven agravadas con la humedad ambiental.
Hay fenómenos concretos
y cuando menos curiosos, como el conocido viento "foehn"
o "fönh" propio de los Alpes centroeuropeos,
que es conocido con otros nombres en otras latitudes ("zonda"
en los Andes argentinos). El foehn es un viento que actúa
de forma drástica sobre las condiciones de vida, al punto
que cualquier aeronave o embarcación que atraviese un punto
geográfico afectado por este fenómeno puede acabar
perdiendo el rumbo. Este viento se caracteriza por ser seco en
extremo y, en ocasiones, igualmente cálido.
Sus efectos no quedan ahí,
como se apuntaba, pues algunos Tribunales han dictaminado Sentencias
donde se ha considerado a este viento como un atenuante al tratar
asuntos penales como homicidios, suicidios y accidentes cometidos
bajo su influencia. Es así porque estos vientos, al parecer,
pueden producir la suficiente alteración de la normalidad
como para provocar esos desmanes. El fenómeno físico,
que suele producirse cerca de zonas montañosas, suele producir
también aludes o grandes desprendimientos a consecuencia
del choque de masas de aire muy secas contra las laderas nevadas.
Existen otros fenómenos
que tienen una menor, o un grado menor, de incidencia en la vida
de los seres vivos. La angustia que causa una fuerte tormenta
tiene parte de su explicación en el bochorno que las precede.
Las dolencias reumáticas se ven agravadas con la humedad
ambiental. Algunos estudios afirman que un ataque epiléptico
tiene más posibilidades de producirse con la llegada de
un frente frío y la presencia de inestabilidad atmosférica,
así como también se producen en estas condiciones
mayor número de infartos de miocardio o embolias.