Hablar del piloto de motociclismo australiano Michael "Mick"
Doohan es hablar de uno de los más grandes sin duda alguna
en la historia de este deporte.
Comparable
tan sólo al de corredores míticos como Giácomo
Agostini o Ángel Nieto, el ya retirado Doohan puede presumir
de un impresionante palmarés que incluye nada menos que
cinco campeonatos del mundo de 500 c.c. conseguidos en su época
dorada, entre 1994 y 1998.
Además, numerosos premios
y distinciones le han convertido en uno de los deportistas más
respetados y conocidos de su país. El "Diablo de
Tasmania", como es apodado, fue capaz incluso de superar
con éxito la dura prueba de verse a punto de perder una
pierna para continuar su carrera deportiva si cabe aun con más
brillantez. Además, su carácter, tan correcto dentro
de la pista como polémico fuera de ella, ha contribuido
también a convertirle en una leyenda del mundo del motor.
Nacido en Brisbane un cuatro de
junio de 1965, el joven Mick empezó con tan sólo
siete años a montar en moto, pero no sería hasta
los 19 cuando debutaría en una prueba oficial. El circuito
elegido para su estreno fue el australiano Surfers Paradise International
y el vehículo, una Yamaha RZ350. Doohan comenzaba así
su andadura a lomos de la gran enemiga de Honda, la escudería
que años después le llevaría a alcanzar la
gloria.
La
temporada de 1990 será recordada por su primera
pole position y por su primera vuelta rápida,
ambas conseguidas en el circuito español
de Jerez.
Pero antes de que se decidiera
a entrar en el exigente mundo de los Grandes Premios, las cosas
no rodaron mal para el australiano. En los tres siguientes años
lograría vencer en veintiséis de las cincuenta y
siete carreras en las que tomó parte, una trayectoria que
ya auguraba un futuro prometedor para el joven piloto. Y una trayectoria
que le llevaría a firmar en 1989 por el equipo Rothmans
Honda para debutar por fin el Campeonato del Mundo de la máxima
categoría entonces, 500 c.c. No podía haber escogido
Michael mejores compañeros de escudería para sus
primeros pasos en la categoría. Su compatriota Wayne Gardner
y el estadounidense Eddie Lawson. Ambos forman parte de una generación
histórica en el motociclismo moderno junto a figuras como
Wayne Rainey o Kevin Schwantz. Poder observar durante un breve
espacio de tiempo a estos cinco genios del asfalto juntos fue
un espectáculo irrepetible hasta la fecha. Tan bello fue
ese momento único como triste fue el destino para todos
ellos. Todos retirados antes de tiempo. Y la peor parte se la
llevaría Rainey, que se quedaría paralítico
a causa de un accidente. Pero
no conviene adelantarse al curso de los acontecimientos y habíamos
dejado a Doohan a punto de hacer su bautismo de fuego en un Gran
Premio. El veintiséis de marzo en Suzuka (Japón)
se vio por primera vez en acción al futuro campeón,
aunque esa primera temporada no fuera a terminar más que
una discreta novena plaza en la general. De hecho, aun tardaría
cinco años más en conseguir su primer título
mundial. Pero antes de que ese momento llegara, el "Diablo
de Tasmania" ya iba a poco a poco dejando su huella en la
competición. La temporada de 1990 será recordada
por su primera pole position y por su primera vuelta rápida,
ambas conseguidas en el circuito español de Jerez. Y también
por la primera vez que subió a lo más alto del cajón,
el dos de septiembre en Hungaroring, el circuito en el que mucho
más cerca en el tiempo Fernando Alonso consiguiera la primera
victoria de un español en la historia de la fórmula
uno.
Ese año Michael Doohan
se quedaría a tan sólo dos pasos de coronarse como
campeón del mundo. En 1991 y 1992 serían sendas
segundas plazas las que obtendría en la clasificación
final aunque el año de las olimpiadas de Barcelona iba
a ser crucial en la vida personal y deportiva del de Brisbane.
Un día antes de que Alex Crivillé ganara su primer
Gran Premio, en Assen, en junio de 1992, Doohan sufrió
una gravísima caída y se destrozó una pierna.
Ese año, que había comenzado con cuatro impresionantes
victorias consecutivas en
Japón, Australia, Malasia y España parecía
terminar de manera dramática para él. Los médicos
no se anduvieron con rodeos: había muchas posibilidades
de que tuvieran que amputarle la pierna derecha. Sin embargo y
por fortuna para él y para el mundo del motociclismo, el
australiano logró recuperarse milagrosamente y tan sólo
se perdió cuatro grandes premios. Pero ya era demasiado
tarde. Su ventaja de cincuenta y tres puntos sobre el segundo
clasificado se había desvanecido y Wayne Rainey con 140
puntos le relegó esa temporada a su segundo y más
dolorosos aun subcampeonato. Pero
el precio a pagar por los años de dominio absoluto que
estaban por venir no había terminado aun. Todavía
sin recuperarse del todo de las heridas en la pierna, Mick sufriría
en Malasia una nueva fractura, esta vez en su muñeca izquierda.
A este habría que sumarle un nuevo accidente en el circuito
norteamericano de Laguna Seca. Todo ello contribuyó a que
Doohan acabase ese año tan solo cuarto en la general.
1995, 1996 y
1997 fueron paseos militares para el "Diablo de
Tasmania" que sucesivamente se dedicó a
establecer récords y nuevas marcas mundiales.
Pero como se suele decir, no hay
mal que por bien no venga. Sus heridas en la pierna le hacían
muy difícil usar el pie para accionar su freno trasero
por lo que un sistema de frenado en el manillar le iba a facilitar
mucho las cosas. No faltó entonces quien dijo que eso era
una ventaja extra en la conducción para el australiano,
a lo que él respondió que todos eran libres de usar
el mismo sistema. Y por supuesto, muchos lo hicieron. Ya en plena
forma y con su Honda modificada llega la temporada ’94 y
con ella el inicio de la era dorada de Michael Doohan. Sin problemas
físicos y con muchos menos rivales de nivel tras la retirada
de hombres como Lawson o Gardner, el camino estaba despejado para
que por fin llegase la ansiada victoria en el Mundial. Aunque
ésta pareció resistirse de inicio al lograr el australiano
tan sólo una victoria en las tres primeras carreras del
Campeonato. Sin embargo, seis triunfos consecutivos a partir de
ahí le llevarían a adjudicarse matemáticamente
el título cuando aún faltaban tres Grandes Premios
por disputarse. Ese año Mick lograría igualar el
récord de Giácomo Agostini de terminar en el podio
todas y cada una de las pruebas que disputó. Un récord
que había permanecido inigualado desde 1968.
1995, 1996 y 1997 fueron paseos
militares para el "Diablo de Tasmania" que sucesivamente
se dedicó a establecer récords y nuevas marcas mundiales.
Por ejemplo, igualando la cifra de cuatro mundiales consecutivos,
que hasta la fecha sólo habían logrado Agostini
y el británico Hailwood. También ese año
lograría batir de forma espectacular la marca de mayor
número de victorias en una temporada, con doce, incluyendo
diez de manera consecutiva.
Tras un breve coqueteo con Yamaha
que no llegó a fructificar, Doohan encaró 1998 con
la idea de coronar su leyenda haciéndose con su quinto
Campeonato del Mundo y por supuesto lo consiguió. Además
lo logró de la mejor manera posible, ante su público
del circuito de Philip Island. Quinto título este que le
elevaba a la categoría de mito y que además iba
a suponer su canto del cisne, ya que al año siguiente una
nueva caída, esta vez en Jerez, iba a precipitar su retirada
el diez de diciembre de 1999.
Actualmente Mick trabaja para
Honda, donde ha tutelado al
que está llamado a ser su sucesor, el italiano Valentino
Rossi.