El Mundo del Motor en el Cine

Rebelde sin causa

"Rebelde sin causa", dirigida en 1955 por Nicholas Ray, cuenta la vida de Jim Stark (James Dean) un joven muy problemático que siempre se mete en líos. Sus padres deciden mudarse de ciudad para que cambie de ambiente pero no servirá de nada.

Una noche tienen que ira a recogerle a la comisaría porque se ha entretenido destrozando parquímetros, totalmente borracho. Jim se siente incomprendido, desplazado por sus padres, y también por la sociedad. Sus progenitores intentan ser comprensivos con él, sin embargo cuanto más proteccionistas son peor saldrán las cosas. James Dean, en la vida real tampoco se entendía demasiado bien con su padre, con lo que vivió con sus tíos.

Su comportamiento no es óbice para que Judy (Natalie Wood), la novia del "jefecillo" de la pandilla del nuevo colegio, se sienta atraído por él, y Platon, otro compañero de la escuela, se haga amigo suyo. Lógicamente la rivalidad entre Jim y el gallito Buzz (Corey Allen), no se hace esperar. Se enfrentan a una pelea de navajas que Jim afronta desarmado pero como la contienda es interrumpida por la aparición de un guarda se desafían para un reto mayor: conducir con sus coches hasta el acantilado y el primero que se asuste y salte del coche pierde la apuesta. Una idea tan loca como apasionante para esos dos chiflados.

Ambos aguantan hasta casi el final, Jim salta, pero cuando Buzz intenta salir también la puerta del vehículo se engancha y se precipita al vacío. Todos los allí presentes huyen aterrados y la policía irá en busca de Jim, que estará acompañado toda la noche por Judy y Platon. Durante toda esa noche hay tiempo para todo, para disfrutar del amor, de la libertad, de la aventura y del pánico, porque en cualquier momento pueden ser detenidos por la policía. El final de estas historias tiene que ser obligatoriamente trágico porque este tipo de actitudes (la carrera de coches hacia el vacío no tiene calificativo), no puede llevar a nada positivo, y sí a un escarmiento cruel para esos chicos.

La película, aunque es una buena historia y en su día tuvo una repercusión social importante, no sería lo mismo sin la presencia de James Dean, que en ese instante era un actor más, joven, que acababa de empezar su carrera, pero que su temprana muerte le ha convertido en un mito viviente ya no sólo del cine, sino también de una forma de entender la vida, siempre rebelde. James Dean sólo pudo hacer tres películas: "Corey Allen" de Elia Kazan, "Rebelde sin causa" y "Gigante" de George Stevens que no pudo ni terminar. El 30 de septiembre de 1955 se mataría con su Porsche bautizado como el "pequeño bastardo" en un accidente. Era muy aficionado a las carreras y a las grandes velocidades así que la mala suerte se cebó con él. Curiosamente el diario "New York Times" sólo dedicó cuatro líneas a esta noticia. El filme plantea una sociedad compleja, muy desequilibrada donde cada uno de los personajes tienen verdaderos problemas para sentirse satisfechos y conseguir lo que anhelan. Jim es un tipo duro, enloquecido por un mundo que no comprende, aunque tenga muy cerca a sus padres que están dispuestos a hacer lo que sea por él. Por otro lado están sus mismos padres, que no consiguen enderezar a su hijo y ya no saben qué es lo que tienen que hacer para lograrlo. Luego está la chica, Judy, una guapísima Natalie Wood, que curiosamente también murió en trágicas circunstancias, que no parece muy a gusto con su novio Buzz porque en cuanto aparece Jim se va con él y no le deja en ningún momento. Y finalmente Platon, que también siente esa ausencia de afecto y que por fin encuentra a un amigo con la llegada de Jim. Por lo que se puede intuir es un homosexual que por supuesto en esa época ni se plantearía reconocerlo.

A los mandos de toda esta trama se encuentra Nicholas Ray, quizás un director no muy conocido, pero que tiene una gran reputación entre los buenos cinéfilos y un puñado de obras de primerísimo nivel, mejores incluso que "Rebelde sin causa". Ray sabe sacar lo mejor de unos actores muy jóvenes, hay que recordar que ésta es la segunda película de James Dean y la primera importante como protagonista de Natalie Wood. Y no era una tarea fácil porque este filme está enfocado más hacia la importancia de los personajes, que a la historia. Son los propios actores los que con su temperamento, sus miradas, su fuerza interior en cada escena van dando la emoción que la película al final despierta.

Nicholas Ray es sobre todo un director de personajes, de determinadas escenas que quedan marcadas por su capacidad de fascinación y fuerza expresiva, no ya de historias espectaculares y redondas. "Rebelde sin causa" puede ser en ocasiones irregular en su conjunto narrativo, pero cada una de las palabras, de los gestos, las miradas y los comentarios de los protagonistas están estudiados al milímetro.
Porque la fuerza, el interior y las preocupaciones de los personajes han marcado la filmografía de este gran director. Aunque quizás "Rebelde sin causa" sea la más conocida, especialmente por la presencia de Dean, no es ni mucho menos la mejor ni la más redonda. Muy por delante de ésta se encuentra "En un lugar solitario", protagonizada por un excelente Humphrey Bogart, que hace de un guionista casi acabado que sólo busca refugio en la bebida y que tiene un temperamento brutal, violento, desproporcionado que chocará con la personalidad fría y muy marcada de una mujer "fatal" como Gloria Grahame. Y quizás su obra maestra absoluta sea "Johnny Guitar", que aunque sea un western, tiene muchas similitudes con "Rebelde sin causa", por la fuerza interior de cada personaje, y el llamado subtexto (aquello que no se dice con palabras pero que tiene la misma fuerza expresiva o mayor). En esta película protagonizada por Joan Crawford, Ray da un recital de dirección y juega con las pasiones humanas, el amor, el odio y todo lo que surge entre medias, reflejados en unos personajes que tienen un pasado turbio y sobre todo oculto que no les deja vivir en paz en el presente. Tienen bastante interés filmes como "Llamad a cualquier puerta", también con Bogart, la irregular "55 días en Pekín", y "Chicago años 30".

"Rebelde sin causa", que para algunos ha envejecido mal y para otros sigue teniendo su misma fuerza, quedará para la historia como una de las pocas películas de James Dean, donde los protagonistas hacían locuras con sus coches, algo muy relacionado con la muerte de este mito, pero también como un filme pasional, poderoso y humano, que es lo que le interesaba especialmente a su director Nicholas Ray, y lo consigue con muy buena nota.

...por Sergio Yuguero

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