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Diesel y gasolina

A la hora de decantarse por un motor diésel o por uno de gasolina hay que tener en cuenta varios aspectos.

Dos como mínimo; el precio que estemos dispuestos a pagar y el uso que vayamos a darle al automóvil. Y es que diésel y gasolina tienen unas diferencias, fundamentalmente mecánicas, que inciden sobre el funcionamiento general del coche, sobre su mantenimiento, y que es preciso conocer.

El motor diésel fue patentado por el ingeniero alemán Rudolf Diesel en 1892, mientras que los motores de gasolina existían desde 1876, aunque no eran muy eficientes en aquella época. Éstos funcionan gracias a la mezcla de gas y de airen que es aspirada y encendida con una chispa. El motor diésel cuenta con una alta compresión. Convierte la energía de un combustible fluido en energía mecánica gracias a la inyección directa. No tiene bujía, el ardor se logra gracias a la transmisión de aire dentro del cilindro, y a la posterior autoinflamación del combustible. Es el calor del aire comprimido lo que enciende el combustible, de forma espontánea.

El combustible requerido por el motor diésel es más pesado. Su proceso de refinado es más corto y su densidad de energía más elevada. Recibe el nombre de gasóleo (gas-oil) precisamente por ser más aceitoso. El gasóleo se evapora más lentamente que la gasolina. Respecto al motor de gasolina, el diésel se diferencia en la bomba de inyección de alta presión, el turbo (que puede suponer el punto débil del motor ya que, si la sobrecarga de calor es mucha, el eje de la turbina es una de las principales fuentes de avería) y el intercambiador de calor. Algunos coches incorporan con el motor diésel un motor eléctrico para ayudar a la refrigeración cuando el motor está parado.

El equipamiento del diésel es obviamente más pesado y el mantenimiento del motor requiere mucho más trabajo. El cambio de aceite debe ser más frecuente y resulta más caro. Además, es más ruidoso. En contrapartida, el consumo es menor, y ésta es una de las ventajas absolutas del motor diésel. Estas características han hecho que tradicionalmente se haya utilizado el diésel en camiones, maquinaria agrícola, y en general para vehículos de transporte.

A pesar de ello, los diésel ya no son como eran antes. La imagen del motor diésel como artefacto humeante, propio de máquinas pesadas ha cambiado. Los motores diésel han experimentado una notable mejoría en los últimos años. Mejora en prestaciones, funcionamiento más suave gracias a avances mecánicos (inyección directa en la cámara de combustión en lugar de la precámara), disminución de ruido, y aumento de la potencia de los motores, todo ello añadido al bajo coste del combustible. Además, la potencia se ha visto mejorada (aunque según qué motores de gasolina siguen alcanzando muchas más vueltas que un diésel similar) El porcentaje de motores diésel vendidos ha ido creciendo sensiblemente en la última década y muy especialmente desde mitad de los 90, hasta suponer más de la mitad de las matriculaciones, todo gracias a estas mejoras.

Hoy en día el precio de una versión diésel suele ser más caro que el de gasolina. La diferencia de precio se compensa si se recorren suficientes kilómetros y en el hipotético caso de que el precio del combustible no varíe. Se dice que los diésel son rentables a partir de los 20.000 kilómetros anuales. Habría que realizar cálculos para saber, a largo plazo, qué motorización conviene más. Pero no hay que olvidar que la elección de un motor vendrá muy condicionada por el uso que se vaya a hacer del coche: duración de nuestros desplazamientos, tipos de vía, velocidades. Ello suponiendo que comparamos potencias parecidas, y que actualmente solemos escoger entre motor de gasolina o turbodiésel.

Los motores diésel son mejores en los trayectos largos debido a que son más robustos, consumen menos combustible y necesitan más tiempo para calentarse. Esto, que puede ser una ventaja en un largo viaje, resulta ser un engorroso inconveniente si lo que hacemos habitualmente es callejear o realizar trayectos cortos por nuestra ciudad. Y es todavía peor si vivimos en un clima frío (debido al tiempo de calentamiento que requiere el diésel y a que la calefacción de nuestro vehículo tendrá efectos menores y más lentos).

En autopistas y autovías es mejor el motor diésel, a no ser que viajemos a grandes velocidades y por encima de las permitidas. Los modelos en gasolina suelen alcanzar velocidades máximas más elevadas que sus homólogos diésel y además presentan mejores aceleraciones. En contrapartida, los motores diésel mejoran en las recuperaciones y proporcionan más facilidad en maniobras que requieran aumentar la velocidad, los adelantamientos, sin ir más lejos. En un adelantamiento o en una carretera de montaña con curvas, a un diésel le basta frenar y acelerar levemente sin recurrir al cambio de marchas. Cosa que con el motor de gasolina es distinta; nos obliga a reducir de marchas para ganar respuesta y después aumentar velocidad, lo cual revierte en un proceso más seguro, pero más lento.

En lo que al ruido se refiere, los motores diésel pierden puntos. Este tipo de motor siempre ha sido más ruidoso. El ruido del motor diésel es, aunque más homogéneo, peor que el de un motor de gasolina. Este defecto ha sido corregido con la insonorización. Y hoy en día, en caliente, puede ser que un diésel pueda ser un poco más silencioso que uno de gasolina. Las sensaciones que experimenta el conductor son también un factor determinante a la hora de escoger entre diésel o gasolina. La conducción con el motor diésel puede resultar más fácil y suave, a pesar de las vibraciones que se notan frecuentemente en el volante y pedales, y el ruido ya comentado. Los motores de gasolina ofrecen una conducción más deportiva por el uso para el que están pensados desde un principio. Los diésel han sido diseñados para ofrecer fiabilidad y eficacia, juntamente con un consumo económico, no aceleraciones de escándalo ni sensaciones de fuerza y potencia. Así, los conductores de largas distancias deberán optar por un diésel si no quieren gastar una fortuna en combustible.

Estos factores deben ser cuidadosamente analizados a la hora de escoger motor. Numerosos sitios web ofrecen "calculadoras" donde se puede saber si compensa el motor diésel, en función del precio del coche, sus consumos, el precio del seguro y del combustible, etc. Al final, pero, los gustos personales son determinantes.

...por Elena Díaz

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