Conocido como "Le Grand", François Couperin perteneció a una saga de grandes artistas que dio cinco generaciones de músicos.
"música de gran excelencia que requiere muy buenas interpretaciones".
Al pequeño Couperin, le ponen tal apodo: "El Grande" para diferenciarlo de los otros miembros de la familia. Pero a la larga, como veremos, sus hazañas harán honor a este sobrenombre, ya que se convirtió en un músico imprescindible de su época y aún más allá.
François Couperin fue un personaje polivalente: compositor, organista y clavecinista al mismo tiempo. Tiene el mérito, entre muchos otros, de ser uno de los máximos exponentes de la música barroca del siglo XVIII. Nació en la capital francesa el día diez de noviembre de 1668. Su padre era Charles Couperin, organista en el templo de St. Gervais, en París. Éste murió, prematuramente, en 1679 y a su hijo François se le formó para que llegara a ocupar el mismo puesto.
François Couperin comienza a trabajar a la edad de diecisiete años. Richard Delalande fue, sin duda alguna, su gran maestro. Este profesor, tras la muerte del padre de Couperin, ocupó el cargo de forma interina. Y es que tal puesto era de carácter hereditario. De hecho, el propio Couperin, al cabo de unos años, legará el puesto a una de sus hijas. Delalande valoró muy positivamente la original colección de "Pièces d’orgue" que el pequeño gran genio acabó en 1690. Al cabo de un tiempo, la joven promesa de la música barroca conseguirá llegar muy lejos. Y es que logrará convertirse en el organista de la capilla real y en el director de música de la corte de Luis XIV. Delalande, un gran profesor y amigo, le ayudará a entrar en este ambiente tan importante. Así, Couperin está ya en un momento álgido de su carrera artística, ya que desde la corte logrará tener una gran proyección. A partir de ahora, sus melodías serán apreciadas por relevantes personajes de la época y su prestigio va creciendo, al igual que su fama. Muy pronto se convierte en el artista preferido para dar clases musicales en los círculos de la nobleza. Más adelante, en 1702 logrará que le otorguen el gratificante título de: "Caballero de la Orden Letrán". El compositor francés obtiene en 1689 el permiso para poder imprimir sus obras artísticas. En ese mismo año, el joven Couperin se casa con Marie Ansault. La pareja traerá cuatro hijos al mundo.
El joven Couperin, que tenía las ideas muy claras, decidió repartir su tiempo entre París y Versalles. No obstante, como acostumbra a pasar, no disponía de todas las horas que quería para dedicarse a la música, su gran pasión. Su trabajo como profesor de clavecín y de órgano le restó tiempo para centrarse en la composición. De este modo, después que salieran a la luz sus "Pieces d’orgue" (1690) ya no pudo realizar más obras para órgano.
Progresivamente, se irá interesando por las cantatas y las sonatas italianas que se realizaban, normalmente, en los círculos privados. Efectuó sus fabulosas "Sonades" para trío y cuarteto que aparecieron en manuscritos. El coleccionista Sébastien de Brossard consiguió hacerse con varias copias y más adelante se referirá a ellas, en el catálogo de su colección, de la siguiente forma: "música de gran excelencia que requiere muy buenas interpretaciones".
Couperin beberá de fuentes italianas y ello, muy pronto, dará notables resultados. De esta forma, el arte de Carissimi tiene gran influencia en su música vocal sacra. Especialmente, lo vemos en sus motetes y versetes. Pero también encontraba tiempo para realizar piezas para clavecín. Éstas empezaron a publicarse en distinguidas ediciones en 1713. El maestro, hombre de gran personalidad, decidió juntar sus piezas en ordres en vez de hacerlo en suites. Su música para clavecín tendrá una gran influencia en otro de los monstruos de la música: Johann Sebastián Bach.
Tiene el mérito de haber introducido en su país la sonata para trío.
De 1714 señalaremos una significativa obra de Couperin: "Trois leçons ténèbres". También en su música religiosa hallamos obras destacadas como sus misas para órgano. Éstas han sido calificadas por los expertos como las mejores melodías de la música francesa barroca para dicho instrumento, muy importante en la época. El compositor francés sabía muy bien que, a menudo, sus melodías no eran interpretadas de forma correcta. Por ello, en 1716 sale a la luz su obra: "L’art de toucher le clavecin". Aquí el genio nos muestra la digitación, el uso de ornamentos y las llamadas "notes inégales". Además, incluyó ocho preludios que vienen a ser una introducción a los ocho Ordres de los libros primero y segundo. Por otra parte, en el manuscrito: "Règles pour l’accompagnement" hallamos reglas para el tratamiento de disonancia, entre otras cosas.
Couperin tiene el mérito de haber introducido en su país la sonata para trío. Sin embargo llevó a cabo dicho género italiano con una forma y una técnica muy a la francesa. El maestro supo unir a la perfección las sensibilidades de ambos países. Ello se nota, sobre todo, en la melodía y en la ornamentación.
A partir de 1720 hay varias e interesantes publicaciones de Couperin. En éstas encontramos diferentes formas de juntar el estilo francés con el italiano. En 1722 los Concerts Royaux fueron incluidos en el tercer volumen de "Ordres" para clavecín. Al cabo de dos años publicó la "Apoteosis de Corelli" dentro de una segunda colección de conciertos llamada "Los gustos reunidos" donde el estilo italiano se une con el francés, de forma elegante.
Destaca el Concierto Instrumental a la Memoria de Monsieur Lully, que data de 1725. Luego, también son importantes: "Les Nations" (1726) y las "Suites para viola baja" (1728). La primera es un Ordre francés, mientras que la segunda es una Sonata da Chiesa, de estilo italiano.
La salud del compositor Couperin se debilita a partir de 1723. Debido a ello, se ve obligado a abandonar sus cargos públicos. Por eso, en 1923 abandona su puesto en St. Gervaisen favor de su propia hija. En 1730 deja el cargo de organista real, porque ya no se siente capaz de llevarlo a cabo. Después de una vida de éxito, tanto profesional como personal, François Couperin fallece el día 12 de septiembre de 1733 en la capital francesa, tierra que le vio crecer como artista y como persona.