Con
el compositor alemán Georg Friedrick Händel o Haendel
(Halle 1685-Londres 1759) se acaba la época de estilo barroco
europeo. Supo asimilar varias tendencias francesas e italianas,
creando un estilo propio y personal.
La
música de Händel alcanzó la cima: sus coros
son de una grandiosidad inaudita. Mozart decía de él:
"presiente el efecto mejor que todos nosotros, cuando
desea, golpea como un rayo". Por otra parte, Beethoven comentaba de su música: "he aquí la verdad".
En cuanto a su carácter, si hay un rasgo fundamental que
lo defina, éste es el de gran trabajador (tiene una fructífera
producción musical) y luchador nato, ya que consigue superar
grandes penalidades y momentos bajos. Habiendo demostrado facultades
musicales, desde muy pequeño, el 10 de febrero de 1702
se inscribe en la Universidad de Halle y el 13 de marzo ocupa
ya el puesto de organista en la Domkirche, dedicándose
por completo a la música.
Al
cabo de un año, se va a Hamburgo y toca como violín
segundo en la orquesta de dicha localidad. Pasa un año
y es en 1704 cuando compone La Pasión según
San Juan. Su amigo Matheson y él tienen una disputa
y deciden acabarla en un duelo. Händel por poco pierde la
vida y se salva debido a que la punta de la espada de su adversario
se rompe al chocar con un botón. El enfrentamiento, en
realidad, sólo sirve para que se reconcilien. Así,
Händel y Matheson participan juntos en los ensayos de Almira,
la primera ópera del gran compositor alemán, la
cual se estrenó con éxito el 8 de enero de 1705.
En febrero, termina la ópera Nerón.
"presiente
el efecto mejor que todos nosotros, cuando desea,
golpea como un rayo"
Viaja
a Italia en 1706 y quedando prendado de una joven italiana, se
inspira para escribir Lucrecia. Al año siguiente,
va a Roma y cuando vuelve a Florencia, hace representar su ópera
Rodrigo, que le aportó un verdadero triunfo, así
como el favor del Gran Duque y de la cantante Victoria Tarquini.
Se va a Venecia, que en aquel entonces se consideraba la metrópoli
musical de Italia, ya que constaba de quince teatros de ópera.
Es allí donde conoce al príncipe de Hannover, Ernesto
Augusto, así como al duque de Manchester, embajador de
Inglaterra. Este último lo motivará a viajar
a su país y más adelante a establecerse en Londres.
En 1708 regresa a Roma, ya con gran fama. El marqués Rúspoli
lo familiariza con la aristocracia. En este contexto realiza Las
Cantatas Italianas, que consiguen rápidamente el éxito.
También compone los oratorios La Resurrección
y el Triunfo de Apolo. Al cabo de poco, va a Nápoles
y allí recibe el nombramiento de primer organista de la
Capilla Real y después de poco tiempo el de director. Además,
lo designaron maestro en el Conservatorio de los Poveri di Gesu
Cristo. En Venecia presenta su ópera Agrippina,
que gozó de grandes aplausos.
El 1710 lo nombran maestro de capilla de Hannover, pero sus ganas
de mejorar y no estancarse lo llevan a pedir una licencia para
viajar a Londres, donde fue presentado a la reina Ana. Al poco
tiempo, recibe un encargo para componer una ópera. La obra
Rinaldo, pues, estaría lista en el increíble
récord de tiempo de 14 días. El resultado obtenido
fue el de una aclamación total. Vuelve a Hannover y aprovecha
para escribir conciertos para oboe, lieder, sonatas para flauta
y cantatas alemanas con poesías de Brakes. Regresa a Inglaterra
en 1712 y realiza Il pastor Fido. En diciembre de ese
año, tiene suficiente con unos pocos días para componer
la ópera Teseo. Por el tema de la paz de Utrecht
escribe Te Deum y para celebrar el aniversario de la
reina Ana compone Oda. Ésta queda encantada con
tal regalo de cumpleaños y admirada por su talento, le
encarga un Te Deum y un Jubilate, ejecutados ambos el 7 de julio.
La reputación de Händel es tal, que consigue ser considerado
compositor de la corte, aunque estuviera prohibido que un extranjero
escribiera música para actos oficiales. Desafortunadamente,
en 1714 fallece la más ferviente admiradora de Händel:
la reina Ana. La sucede Eduardo de Hannover, con quien desdichadamente
Händel no hacía buenas migas. Pero Händel decide
luchar de verdad y escribe su Música Acuática.
Pronto vuelve a gozar de los privilegios a los que estaba acostumbrado.
En 1720 se convierte en el director de la Academia de la Opera
Italiana. Comienza una nueva etapa, como ya nos tiene acostumbrados:
escribiendo a un ritmo trepidante y desafiando siempre al cansancio.
El 20 de abril inaugura el teatro con la ópera Radamisto,
la cual dedica al rey. También escribe Muzio Scevola. Después
realiza Ottone, Julio César (1724), Tamerlán, Rodelinda
y Escipión (1725) y Alejandro (1726). Siempre trabajando,
escribe Ricardo II, Siroe, Ptolomeo y Admeto, etc. Inaugura en
1734 una temporada en el Convent Garden con la ópera-ballet
Terpsícore.
"quisiera
morir en Viernes Santo"
Un
grave accidente en 1734 cambia la vida de Händel por completo.
El día 12 de abril padece un ataque de parálisis,
su empresa quiebra y el estado del artista es penoso. Cae en una
fuerte depresión, lleno de deudas y de sufrimiento. Pero
un día, algunos amigos suyos lo convencen de ir a las termas
de Aix-la-Chapelle. Händel se recupera sorprendentemente, ya
que la parálisis le había causado una lesión
en el cerebro que no era poca cosa. Uno de sus biógrafos
comenta: "de inmediato el gigante resucitado reanudó
su lucha". Como siempre, pues, se vuelve a entregar
completamente al trabajo. Escribe Faramondo, Funeral
Anthem y Serse. Se ve obligado, para solventar sus deudas,
a realizar un Concerto de Beneficio. En 1741, muy desanimado,
abandona Inglaterra. Pero el Lord-teniente de Irlanda lo invita
a dirigir algunos conciertos. Händel se dedica a su obra
con todo el fervor hasta el punto de comer y dormir sólo
lo necesario. Pronto deja lista su fabulosa obra El Mesías.
No para nunca y sigue escribiendo otros trabajos como Sansón
y Deltinger Te Deum.
Sufre
otra crisis en 1745. Sin embargo, al cabo de ocho meses surge
un acontecimiento que le levanta el ánimo y escribe el
Oratorio ocasional, que invita a los ingleses a luchar
contra el invasor. Judas Macabeo se convierte en el himno de la
victoria y Händel se convierte en el músico nacional
de Inglaterra. En 1750 vuelve a su tierra natal y declara: "he
llegado aquí el miércoles 13 de febrero, impedido
de continuar a causa de mi visión de mi ojo izquierdo".
Pierde la vista el día 30 de agosto. Casi se cumple su
última voluntad, puesto que muere en Sábado Santo
de 1759 y él había dicho: "quisiera morir
en Viernes Santo"… Por poco, maestro, por muy
poco.