La
pequeña ciudad en la que Mahler vivió los años
de su infancia, Iglau, se encuentra a unos treinta y ocho kilómetros
de la población donde nació, Kalischt, Bohemia,
el 7 de julio de 1860.
Pese
a su temprana muerte (a los cincuenta y un años de edad)
ocurrida en mayo de 1911, el compositor se sitúa idealmente
dentro del mundo musical moderno. La fama extraordinaria que cosechó
como director de orquesta oscureció durante mucho tiempo
sus méritos en la actividad creadora; sólo en época
reciente ha sido reconocido por sus valores de originalidad y
como precursor de la música moderna.
Su
padre lo impulsó hacia la música, quizás
promovido por el ego de decir que tenía un hijo músico.
Sus
orígenes. El padre del pequeño Gustav Mahler se
había trasladado a Iglau (activo centro de cultura germánica)
en busca de fortuna pocos meses después del nacimiento
de su hijo. Gustav era el segundo hijo del matrimonio formado
por Bernhard Mahler y Maria Hermann. Dado que el hermano mayor,
Isidor, había muerto en 1859, el futuro compositor clásico
se convirtió en el mayor de trece hermanos. Las muertes
sufridas por tres de sus hermanos y el carácter agresivo
de su padre, que ejercía un poder dictatorial y neurótico
sobre su esposa y sus hijos provocaron que la infancia de Gustav
quedara marcada para siempre por el dolor. De ahí el carácter
fúnebre de sus composiciones musicales.
Pese a todo,
en la infancia y adolescencia de Mahler hubo también, naturalmente,
hechos positivos. Su padre lo impulsó hacia la música,
quizás promovido por el ego de decir que tenía un
hijo músico, pero sea como fuere el joven Gustav daba notables
muestras de tener aptitudes hacia este arte. A los seis añitos
de edad, el pequeño compuso una Lied y una Polca con una
marcha fúnebre como introducción y cuando contaba
con tan sólo trece años de edad, Gustav ya era
una gloria local.
El hecho decisivo,
en su itinerario musical, se produjo en 1874 o 1875, en ocasión
de que el joven músico conociera a Gustav Schwarz el cual
le presentó al ilustre profesor de piano del Conservatorio
de Viena, Julius Epstein. Maravillado por el talento que desprendía
el joven musicólogo, el 10 de septiembre del lejano año
1875 fue matriculado en dicho Conservatorio y tres años
más tarde pasaría a ser alumno de la prestigiosa
escuela vienesa dirigida por Joseph Hellmesberger. Durante los
años de formación musical pasados en Viena, Mahler
entabló amistad con Anton Bruckner, por quien sentía
un gran aprecio. Precisamente fue el joven Gustav a quien se confió
la discutida Sinfonía nº 3 de Bruckner para su trascripción
para piano a cuatro manos.
Transcurridos
algunos años, el lugar prestigioso que ocupaba nuestro
maestro en la capital austríaca, Viena, le permitió
conocer no sólo a varios intelectuales de la época
sino a la que sería una fiel guardiana de su arte, Alma
Schindler que con apenas veinte años y después de
un breve noviazgo, el 9 de marzo de 1902 contrajo matrimonio con
Gustav Mahler.
Durante
estos años en Viena nacieron algunas de las principales
composiciones del compositor clásico: los cinco Rückert
Lieder (interpretados en Viena en 1905), la Sinfonía nº
4 (1889-1900), interpretada íntegramente en Munich en 1901,
la Sinfonía nº 5 (1901-1902), presentada en Colonia
en 1904, la Sinfonía nº 6, presentada en Essen, en
el año 1906, los cinco Kindertotenlieder (Cantos de los
niños muertos), la Sinfonía nº 7, interpretada
en Praga (1908), la Sinfonía nº 8 (Munich, 1910) y
la Sinfonía nº 9 dirigida por primera vez por Bruno
Walter, respectivamente en 1911, en Munich, y un año más
tarde, en Viena, después de la muerte de Mahler. Sin duda,
éste fue su período más fecundo.
El
11 de enero de 1911 dirigió en Nueva York su último
concierto.
Mozart y Wagner fueron los autores preferidos de nuestro músico
ya que eligió varias obras de estas prestigiosas figuras
para presentar sus espectáculos más interesantes:
Fidelio, de Beethoven, en 1904; el oro del Rin, de Wagner, y Don
Giovanni, de Mozart, en 1905; Las bodas de Fígaro, de Mozart,
en 1906 o La walkiria de Wagner.
Durante diez
años de su vida el compositor clásico desempeñó
el cargo de director de la Ópera de la Corte de Viena se
inició el 1º de mayo allá por el año
1897 con el nombramiento de Kapellmeister. No obedece al azar
que, después de un decenio de "dictadura"
y pese a haber llevado el teatro en 1907 hasta unos niveles nunca
alcanzados anteriormente fuese despedido bruscamente, obligado
a adaptarse a la profesión libre precisamente en el momento
en que su salud no le permitía semejantes esfuerzos. Se
ha afirmado en numerosas ocasiones que Viena contribuyó
indirectamente a agravar la seria enfermedad cardíaca que
truncaría la vida del gran compositor a sus cincuenta y
un años de edad.
El
11 de enero de 1911 dirigió en Nueva York su último
concierto, que incluía la Sinfonía nº 4. Sin
embargo, la angina pectoris que Mahler padecía se incrementó
en aquel período y hubo que trasladarlo a la capital austríaca.
Finalmente la muerte llamó a su puerta, o mejor dicho,
a su débil corazón para llevárselo con ella
la medianoche del 18 de mayo de aquel año 1911, en el que
la palabra misteriosa final que pronunció este gran músico
fue "Mozart".