Johnny
Cash at San Quentin ::
Johnny Cash, 1969 ::
"Este
concierto está siendo grabado y televisado para Inglaterra.
Ellos me dijeron: "has de hacer esta y aquella canción",
"actúa así", "muévete así"…
Y yo no lo capto tíos, sabéis, yo estoy aquí
para hacer lo que vosotros queráis que haga y lo que yo
quiera hacer, así que, decidme lo que queráis que
toquemos"
Johnny Cash a los presos de San Quentin.
Y cumplió
su promesa. Johnny Cash regaló a los convictos de la cárcel
de San Quentin un concierto auténtico, de tu a tu. Sin
posturitas, sin guiños a la cámara, tocando lo que
él quiso y lo que ellos le pidieron.
Al
interpretar San Quentin en el concierto, la atmósfera
llega a ser peligrosa.
En
1969, Cash graba un especial para Granada Televisión desde
la prisión californiana de San Quentin, un año después
de su histórico disco en directo desde la cárcel
de Folsom (Johnny Cash at Folsom Prision). El dios del country
estaba acostumbrándose ya a actuar delante de miles de
presos, rodeados de guardias armados y tensión en el ambiente.
Esta vez, en una de las cimas de su carrera, Cash iba a dar uno
de los conciertos de su vida, pero ¿por qué actuar
en cárceles llenas de escoria, donde se pega, se tortura
y se muere y no en pabellones repletos de americanos decentes?
Por eso, porque se tortura, se pega y se muere, y porque Cash
siempre estuvo de lado de los desahuciados, aquellos que, por
desviarse del buen camino, son dejados de lado por una sociedad
inclemente y esos congresistas de sonrisas blancas y promesas
incumplidas. En San Quentin, Cash se solidariza con los tipos
que antes han robado, matado y violado. Los trata de tú
a tú, sabe que ellos no tienen salida, y por espacio de
unos minutos se convierte en uno de ellos.
Cash
sabe que no hay mejor manera de ser solidario que ponerse en el
pellejo del otro, por eso, días antes del concierto, escribe
la canción-homenaje al preso de San Quentin, de homónimo
título, uno de los temas más políticamente
incorrectos de su carrera. Al interpretar San Quentin en el concierto,
la atmósfera llega a ser peligrosa, los reos se vuelven
locos con cada verso, el mismo Cash reconoció a posteriori
que en aquel momento, cuando se ve obligado a repetir la canción
por exigencia del público, podría haberse apoderado
de la prisión él mismo, derribar de una vez sus
muros y liberar a todos aquellos seres de los que la nación
no quería saber nada.
Decidme quién tiene los huevos de interpretar una canción
como San Quentin en la misma cárcel, delante de los reos,
bajo la mirada de los rifles y las porras de los guardias, probablemente
arrepentidos de haber permitido entrar en sus dominios a semejante
agitador. Es Cash –rico y famoso músico, no lo olvidemos-
metiéndose en la piel de un sucio convicto. Y en San Quentin,
canta:
"San
Quentin, odio cada uno de tus rincones
(…)
San Quentin, ¿te crees que haces algún bien?
¿Piensas que seré diferente cuando salga?
(…)
Tus muros de piedra han helado más mi sangre.
San Quentin, que te pudras y ardas en el infierno.
Que tus muros se derriben y yo viva para contarlo.
Que el mundo olvide que exististe,
Y que todo el mundo sienta que no hiciste el bien
San Quentin, odio cada uno de tus rincones"
…Y
la prisión parece venirse abajo. Los presos están
con Cash. Es el poder de la música, la sabia rebelde del
country cantado con actitud, canciones para reconfortar el alma,
melodías de lucha y revolución… Johnny Cash
at San Quentin está repleto de esos momentos. No es un
simple concierto, es un acto de revuelta que todavía hoy,
en formato CD, arde como en aquel 1969, cuando Johnny Cash daba
lecciones de progresismo a los paraditos hippys de Woodstock.
Para el concierto
en San Quentin, Cash se hizo acompañar de sus habituales
Carl Perkins a la guitarra, los Statler Brothers, su esposa June
Carter (con quién interpreta a dúo la maravillosa
Darlin'Companion, versión de Loovin' Spoonful),
la Carter Family y el resto de su banda. El concierto ha sido
recientemente reeditado en CD, con canciones hasta ahora inéditas
y el repertorio al completo, con los impagables comentarios de
Cash entre canción y canción.
Temas destacados:
Decidme
quién tiene los huevos de interpretar una canción
como San Quentin en la misma cárcel.
I
walk the line: Éxito de la etapa Sun Records. Primera arma
arrojadiza del concierto después de que Johnny diga a los
presos que él no hará caso de las malditas cámaras
de televisión, que él está allí por
ellos. El tema, como siempre, es interpretado con bravura, entre
los gritos de aprobación del público.
Folsom Prision
Blues: Antes de arrancar con su gran narración clásica
del preso condenado a la prisión de Folsom, Cash agradece
a las autoridades de San Quentin que lo hayan traído allí
para actuar, los presos silban, Cash les dice: "venga, seguro
que no pensáis así de ellos", y todos estallan
en carcajadas. Luego se mete con la inmunda bebida que sirven
en la prisión, siguen las carcajadas, y el astro country
pronuncia la frase mítica: "Hello I'm Johnny
Cash" y se pone en marcha la locomotora de Folsom Prision
Blues, con los presos aplaudiendo como posesos cada estrofa.
Ring of fire:
Mi tema favorito de Cash, uno de sus éxitos para Columbia,
y las frases: "Love is a burnin'thing / and it makes
a firy ring".
Wanted
Man: Tema que Cash escribió junto a Bob Dylan a quién
en el concierto define como "uno de los mejores escritores
de nuestro tiempo". Tema que toca la esencia Cash, el outlaw
buscado en docenas de pueblos, vagabundo en una sociedad en la
que nunca encajará.