Antes
de que Nirvana cambiaran la escena musical de los noventa con
su "Nevermind", Kurt y Christ eran tan sólo
dos desesperados perdedores que intentaban salir de la asfixiante
localidad de Aberdeen.
El
24 de septiembre de 1991, las estaciones de radio norteamericanas
escupirían toda la rabia y frustración de su cantante
en forma de canción titulada "Smells Like Teen Spirit".
"...El
grupo responde al nombre de Nirvana y la canción
comienza así..."
"Descendemos
a un nivel mucho más íntimo. Nirvana, y en concreto,
"Nevermind", produce esta típica sensación
de expansión mental y física tan difícil
–y fatigosa- de explicar. No hay cosa más absurda
en este mundo que tener que disertar sobre sentimientos y las
sensaciones que a priori resultan universales. "Nevermind"
los genera a raudales". (Rafa Cervera. Ruta 66, marzo
de 1992)
Kurt Cobain escribió en sus diarios que "Nirvana
significa Libertad desde el dolor y el sufrimiento en el mundo
exterior. Ésa es mi definición del punk rock".
Recuerdo
una tarde de Sábado de 1991, me encontraba escuchando Radio
3, concretamente, un excelente programa que dirigía y presentaba
Paco Pérez-Bryan. Creo que era la segunda o tercera vez
que conectaba con él, me gustaban los grupos que desde
la ciudad de Seattle estaban surgiendo y Paco los programaba en
su espacio: Soundgraden, Alice In Chains, Pearl Jam y, de repente,
un comentario suyo me llamó la atención: "bueno,
ahora os voy a poner una canción que está arrasando
en Estados Unidos, perteneciente a un disco que está subiendo
rápidamente en las listas de ventas. El grupo responde
al nombre de Nirvana y la canción comienza así...".
De repente, sonó ese riff de guitarra, después una
avalancha de furia guitarrera para más tarde transformarse
en un ritmo de bajo y batería que nunca antes había
escuchado. La canción se llamaba "Smells Like Teen
Spirit" y la cadena musical MTV no paraba de emitir a todas
horas su video clip promocional.
Pasaron
las semanas y la canción casi se había convertido
en la sintonía de comienzo del programa del locutor andaluz.
Sábado tras Sábado, Paco nos contaba las hazañas
que este grupo del estado de Washington estaba consiguiendo, no
sólo con el single de presentación del álbum,
sino tanto con el resto de temas como de sus conciertos, hasta
que en las navidades de ese mismo año la historia de la
música rock escribió otro capítulo memorable:
Nirvana, una banda surgida de los garajes y locales de la ciudad
de Seattle, había conseguido llegar al número uno,
a la cima de las listas de ventas del país y echar de ese
mismo puesto de una patada en el culo a nada más y nada
menos que Michael Jackson, el mismísimo rey del pop, que
se había anclado en esa posición con su álbum
"Dangerous". Auténticos bombazos como "Come
As You Are", "In Bloom" o "Lithium",
además del single que comenzaba a causar sensación
en Europa, se habían colado en el espíritu rebelde
de los adolescentes americanos. Ese mismo año, Mariah Carey,
Genesis o el horripilante Garth Brooks también editaron
sus respectivos álbumes. Los irlandeses U2 publicaron el
magistral "Achtung Baby" pero fue Nirvana, Kurt, Christ
y Dave, quienes pusieron patas arriba la industria musical como
ya lo habían hecho, trece años antes, los Sex Pistols con su "Nevermind The Bollocks", gritándoles
en la cara tanto a los mandatarios internacionales como a los
viejos dinosaurios de los 80`s, que la cantera juvenil no estaba
satisfecha ni un poquito con las políticas sociales, culturales
y económicas que éstos llevaban a cabo.
"Nevermind"
fue y es una combinación de melodías a alto volumen
y callejones de desesperación que aportaron al rock un
nuevo impulso (de hecho, a fecha de hoy, las ventas se elevan
a más de diez millones, por lo que, en mi opinión,
creo que lo consiguieron). Rápidamente, aquel bebé
sumergido bajo el agua, persiguiendo un anzuelo en el cual había
enganchado un billete de un dólar, se convirtió
en la portada del CD más conocida del planeta. Y todo aquello
sin apenas proponérselo. La calidad de las trece composiciones
del malogrado cantante y guitarrista Kurt Cobain estaba fuera
de toda duda; "Nevermind" era mucha más que
una moda, a pesar que Kurt se convirtió en el líder
de una generación bautizada por el escritor Douglas Coupland
en su novela "Generación-X". La prensa musical
había bautizado al sonido de todas estas bandas nacidas
en la frontera con Canadá como Grunge, algo así
como porquería o guarrería, en parte a sus vestimentas,
vaqueros roídos, camisas de cuadros tipo leñador
y melenas grasientas. El movimiento grunge había invadido
la escena musical. Pronto, adolescentes, jóvenes y no tan
jóvenes, tomaron aquellos jeans, aquellas camisas y camisetas,
se dejaron crecer el pelo y la perilla y la moda grunge saltó
a la pasarela, sí, actores y actrices, modelos y famosos
diversos se dejaban ver en público vestidos como si tocaran
la guitarra en una banda de Seattle.
Aquel
bebé sumergido bajo el agua se convirtió en
la portada del CD más conocida del planeta.
Nirvana,
gracias a su monstruoso éxito, abrió las puertas
a cientos de bandas desconocidas hasta la fecha. Las discográficas
se lanzaron a las calles, a los pubes y pequeños locales
para fichar a los nuevos Nirvana, al nuevo grupo que les compusiera
un nuevo temazo que repitiera el éxito de "Smells
Like Teen Spirit". De esa manera, grupos de gran calidad
como Green Day, Offspring, Stone Temple Pilots, Soundgarden o
los propios Pearl Jam, consiguieron ventas millonarias que sin
los impactantes riffs de guitarra con que comenzaba la ya legendaria
canción "Huele Como Espíritu Adolescente",
no hubieran alcanzado la repercusión que tuvieron, a pesar
de que discos como "Ten", de Pearl Jam; "Unknown",
de Soundgarden o "Dookie", de Green Day, carecían
de cualquier cosa menos de alto nivel musical. "Bleach",
el primer trabajo de Nirvana, se reeditó y, ni decir tiene,
se vendió un porrón; se publicó "Insecticide",
un CD de rarezas y tomas registradas en programas de radio; en
el otoño de 1993 salió a la venta el esperado tercer
trabajo de estudio de Nirvana, el crudo y anti-comercial "In
Utero", el 16 de diciembre de ese año, el grupo accedió
a grabar su MTV Unplugged, en Nueva York (y de una sóla
toma) y el resto, bueno, el resto es historia, un pedazo de historia
del rock n’ roll que, como todo el mundo sabe, terminó
de manera trágica.
Para
Butch Vig, productor del disco, "Kurt estaba tan jodido
de la vida, podías ver esa rabia y frustración en
su mirada, que te llegabas a asustar. Él cantó de
manera tan fuerte que estranguló sus cuerdas vocales. Kurt
estaba completamente sin energía, escurrido. Vino a la
sala de control, se sentó y no abrió la boca, incluso
no quiso escuchar las grabaciones de los temas, estaba para subirlo
a una camilla. Entonces yo le dije: bueno, creo que por hoy es
suficiente".