Ocurre
que cuando leemos o escuchamos el término folk, rápidamente
la figura de un joven Bob Dylan, armado con guitarra y armónica,
cantando "Blowin’ In The Wind", nos
viene a la mente, pero la música folk abarca mucho más
que al genio de Minnesota, el adjetivo folk significa cultura
popular, folklore e implicación política, un instrumento
que los artistas de finales de los 50’s utilizaron como
cambio social.
El
adjetivo folk significa cultura popular, folklore e implicación
política.
A comienzos de
la década de los cuarenta, mientras Europa se destruía
a sí misma, sumergida en la Segunda Guerra Mundial, en Estados Unidos sus ciudadanos escuchaban música country, jazz y blues. Todavía faltaba más de una década
para que el rock n’ roll removiera la conciencia del buen
americano. La imagen que se proyectaba era idílica, Frank
Sinatra encarnaba el sueño americano, pero también
existían poetas que, armados con una guitarra, cantaban
sobre la América real y sus gentes. Historiadores consideran
que la chispa que encendió el folk fue una canción
llamada "Tom Dooley", sobre un veterano de
la Guerra Civil que fue ejecutado por asesinar a su compañera.
Los nuevos folk-singers actuaban en cafés y pequeños
festivales como el Berkeley Folk Festival o el Newport Festival
de Rhode Island, a finales de la década de los cincuenta,
en el área de Boston, donde los jóvenes se reunían
en los campus de universidades como Harvad y Radcliffe en un intento
de salir de la decimonónica tradición universitaria.
Poetas inquietos como Jim Rooney, Clay Jackson y una casi adolescente
Joan Baez reunían a cientos de estudiantes con los que
compartían sus versos musicales.
Al otro lado del
país, en la Universidad de Berkeley, en California, un
grupo llamado Blind Lemon era alzado como centro de la comunidad
folk en aquellos días. Los ecos de estos nuevos héroes
llegaban a distintos rincones de la nación, especialmente
a Nueva York, que ya contaba con una importante escena folk en
el Greenwich Village, donde los artistas se congregaban en locales
como el Gerdes y el Gaslight. Para 1961, el barrio neoyorquino
vivía una auténtica explosión, donde músicos
procedentes de otros estados llegaban ávidos de mostrar
sus composiciones. Pero el marco había cambiado y las voces
de los cantantes protesta comenzaban a alzarse por encima de las
simples poesías. Toda una generación de norteamericanos
estaba muriendo en Vietnam y el racismo sureño continuaba
implacable en zonas como Mississippi y Alabama.
En 1969, la canción
protesta se estaba quedando sin cuerda.
Los nuevos artistas
reivindicaban la figura de Woody Guthrie, considerado como el
primer cantante protesta, Guthrie sabía lo que era la miseria
(tenía 17 años cuando vivió la Gran Depresión
de 1929) y se unió a los marginados de la floreciente California
una década después, componiendo auténticos
himnos como "This Land Is Your Land" y "I
Ain’t Got No Home", versioneados por estrellas
como Bruce Springsteen y la propia Joan Baez. Guthrie había
comenzado su cruzada en pro de los derechos humanos ya en la Segunda
Guerra Mundial, plantando cara al fascismo. Todos ellos alzaban
su voz en contra de las injusticias sociales e incluso viajaban
por todo el país, como en 1964, cuando Pete Seeger, Phil
Ochs –pertenecientes a la generación de Woodyy Guthrie-
y una decena de protest-folk singers, entre los que se encontraba
un jovencito Bob Dylan viajaron a Mississippi para apoyar e inyectar
valentía a los negros, animándoles a que se registraran
para ejercer su derecho a voto.
Dylan compuso
su primera canción protesta, "The Death Of Emmett
Till" dos años antes. Nacido en Minnesota, Dylan
había llegado al Greenwich Village de Nueva York en 1960
con varias canciones en la maleta, entre las que se encontraba
"Song To Woody", en honor a su héroe,
Woody Guthrie. Con tan sólo veintidós años
ya había grabado tres álbumes y un buen puñado
de composiciones originales que pasarían a la historia:
"Blowin’ In The Wind", "The
Times They Are Changin" y "Girl From The North
Country". El talento y atractivo de Dylan había
dejado prendada a Joan Baez, quién le conoció en
el Gerde’s Folk City, en el Village (años más
tarde, Joan afirmaría que Dylan fue el portavoz de toda
una generación, la voz de la protesta social de los sesenta).
Durante el verano de 1965, la Guerra de Vietnam se estaba recrudeciendo,
con lo que los activistas de la poesía incrementaron sus
protestas. A pesar de los excelentes temas de Dylan, Ochs lideraba
el movimiento gracias a su fuerte compromiso social. Como cada
año, se celebró el Newport Folk Festival, pero aquella
edición vino con una sorpresa incluida. Desde hacía
ya meses, el término folk-rock comenzaba a emerger, sobre
todo gracias a versiones eléctricas que The Birds hacían
de Dylan, quien salió al escenario con una guitarra eléctrica
y con una banda de acompañamiento. El cantante fue tachado
de traidor pero Dylan era consciente que el folk debía
aliarse con el rock y volverse más comercial y asequible.
Como decía su canción: los tiempos estaban cambiando.
En 1969, la canción
protesta se estaba quedando sin cuerda y cantantes como James
Taylor y Joni Mitchell estaban llevando el folk-rock a la radio.
Los medios de comunicación apenas prestaban atención
a los tradicionales cantantes folk y el público demandaba
una música más enérgica. Durante la década
de los setenta, sólo Bob Dylan sobrevivió a los
distintos movimientos musicales que iban apareciendo en escena.
El resto intentaba sobrevivir frente a las superbandas de rock
progresivo que reinaron durante el primer lustro de la década,
como Pink Floyd, Supertramp o Genesis y los jóvenes británicos
insolentes de finales de los 70’s que propiciaron una
soberana patada en el culo a dichas formaciones. Artistas como
Neil Young y sus compañeros Crosby, Stills y Nash supieron
mantener el listón alto. Ya en los ochenta, nuevos músicos
procedentes del área de Boston como Shawn Colvin y Suzanne
Vega, devolvieron una parte de la popularidad que el folk y más
concretamente el folk-rock había gozado en los sesenta.
La comunidad folk de finales de siglo supo sobrevivir a la explosión
de la vivida durante los 60’s. La llegada del nuevo milenio
no ha dañado la creatividad de los artistas folk contemporáneos.
El propio Bob Dylan se ha ido reinventando a sí mismo a
lo largo de los años y sus canciones siguen vigentes y
vigorosas como si de 1963 se tratase. Gran cantidad de nuevos
artistas, sellos discográficos, festivales y fans mantienen
en buen estado de salud el estilo de los estilos, la música
popular: el folk.