Mucho
antes de que Nirvana y su mítico álbum " Nevermind"
cambiaran el curso de la historia de la música en 1991,
Seattle llevaba más de un lustro siendo el " hervidero"
de un montón de grupos que habían nacido bajo los
grises cielos de una tierra verde y fría, alejada del resto
de la escena musical, a principios de los ochenta.
A
principios de los 80, Seattle era una ciudad depresiva, aislada
del resto del planeta, donde promover algo cultural era casi tarea
imposible. La mayoría de los grandes grupos y artistas
que se embarcaban en una gira por EEUU no solían acercarse
ni a Portland ni a Seattle. Como más tarde afirmaría
el famoso productor Jack Endino, " cuando el tiempo es
una mierda y te quita las ganas de salir a divertirte, la única
opción que te queda es reunirte con tus amigos en un sótano,
coger una guitarra y hacer todo el ruido posible que te haga olvidar
tu frustración" .
La
filosofía que impulsaba el proyecto Sub Pop era la
idea del perdedor, ésa era su marca.
En
los cuatro primeros años de la década de los 80’,
la única banda que tuvo un importante eco en los ambientes
nocturnos underground de Seattle fue el trío formado en
Aberdeen, The Melvins, quienes sentaron las bases del famoso movimiento
musical, convirtiéndose en el referente de todas aquellas
bandas que triunfarían en la siguiente década. En
1985, se edita un LP que contenía una jugosa recopilación
de canciones de los grupos locales que más estaban dando
de qué hablar en aquella época. Entre la colección
de bandas se encontraban los propios The Melvins, Green River,
Mudhoney, Screaming Trees, Soundgarden, Tad, The U-Men y Malfunkshun,
el primer proyecto de un talentoso vocalista llamado Andrew Wood,
quién más tarde formaría Mother Love Bone,
otra de las bandas de referencia. Todas ellas se caracterizaban
por tocar el sonido " sucio" de sus guitarras y los
pesados golpes de batería.
SIN
NADA QUE PERDER
Aquellas primerizas formaciones, de las que entraban y salían
músicos continuamente, que apenas contaban con la ayuda
de un puñado de bares y locales que les abrieran sus puertas,
encontraron su " mecenas" en Bruce Pavitt y su plataforma
de despegue en su fanzine Sub Pop. Pavitt y su socio Jonathan
Poneman diseñaban y editaban (con pocos medios económicos
y mucha imaginación) una revista underground que muchas
veces se acompañaba de un cassette con maquetas de los
grupos independientes de la zona de Seattle. La aceptación
fue importante y los dos decidieron crear una pequeña compañía
de discos que finalmente daría ese empujón necesario
para que el, más tarde conocido como movimiento grunge,
comenzara a ser escuchado más allá de la ciudad
norteamericana. Con el mismo nombre que el fanzine, Sub Pop editó
el primer single de Soundgarden y el primer Ep de Green River.
La filosofía que impulsaba el proyecto Sub Pop era la idea
del perdedor, ésa era su marca. El perdedor iba a ser el
héroe de la década que comenzaba.
Pero
no sólo de buenas intenciones subsistía Sub Pop.
A parte de Pavitt y Poneman, también destacó un
productor que fue el responsable del " Sonido Seattle" .
Jack Endino supo captar el espíritu y las necesidades de
las bandas con las que trabajaba, ideándoselas para conseguir
el mejor sonido posible con los menores costes. Vamos, que se
las ingeniaba para dar con la forma más rápida y
barata posible que le permitiera grabar en muy pocas tomas la
canción final de la banda con la que estaba trabajando.
Un claro ejemplo fue el disco de debut de Nirvana " Bleach" ,
que fue grabado en 1989 por Jack Endino en un estudio de Seattle
en muy pocos días, por tan sólo 600 dólares.
Teniendo en cuenta las cifras astronómicas que se pagaban y se pagan por las largas sesiones de grabación en un estudio,
nos damos cuenta que Endino era un virtuoso de la " sala
de mandos" .
EL
GRUÑIDO DE UNA GENERACIÓN
A finales de 1988, la ciudad de Seattle era el obligado destino
para todas aquellas bandas que deseaban hacerse un nombre y llegar
a un público más amplio. Los locales comenzaron
a darse cuenta de la importancia que estaba tomando la que sería
la explosión musical más importante de la década
de los 90’. La gente acudía a ver a Alice In Chains,
Pearl Jam, Mudhoney, Nirvana, Hammerbox, Feast, Green River, Love
Battery y un sin fin de jóvenes bandas que emitían
gruñidos con sus guitarras. No se sabe quién o quiénes
bautizaron este movimiento, pero el nuevo sonido " Grunge"
(algo así como gruñido, en español) iba tomando
importancia en los medios de comunicación americanos. En
1989, el desaparecido semanario musical británico Melody
Maker, publicó un amplio reportaje titulado " Seattle,
Rock City" en donde el redactor contaba su experiencia durante
los días que estuvo en la ciudad, relatando cuando Pavitt
y Poneman le llevaron a un concierto de Mudhoney y pudo vivir
la sensación de libertad creativa y cultural que se respiraba
en el ambiente.
Nirvana
y muchas otras bandas de Seattle comenzaron a vender lo
que nunca hubieran imaginado.
Durante
todo el año 1991 parecía que las cosas se habían
calmado un poco, pero con la llegada del otoño y la salida
al mercado del segundo disco de los hasta ahora apenas conocidos
Nirvana se puede afirmar que " las cosas se salieron
de madre" . El video clip del primer single del " Nevermind" ,
" Smells Like Teen Spirit" , que programó la
MTV de manera continua y que mostraba al grupo interpretando la
canción en la cancha de baloncesto de un instituto, animando
a los adolescentes allí reunidos a destrozar todo lo que
encontraban a su paso, causó un auténtico " shock"
mediático. El trío se convirtió en el punto
de mira de todas las publicaciones y demás medios de comunicación
musicales. Kurt Cobain, el cantante de la banda, se vio de la
noche a la mañana encumbrado en el líder de la bautizada
como Generación X. Rápidamente, Nirvana y muchas
otras bandas de Seattle comenzaron a vender lo que nunca hubieran
imaginado. Una nueva moda había nacido y, cómo no,
las más importantes revistas del negocio se encargaron
de mostrarla en sus portadas. No había vuelto a ocurrir
un movimiento musical tan influyente desde el asalto británico
del Punk, en 1976.
El
" Sonido Seattle" reinó a principios de los 90’s,
años en que sus representantes publicaron excelentes discos
que hoy, una década después, apenas han perdido
vitalidad, manteniendo casi intacta su vigencia. En 1994, tras
la muerte de Cobain, el fenómeno " Grunge" comenzó
a decaer desde el punto de vista de la popularidad con la disolución
de Soundgarden en 1997, a pesar de que algunas de las formaciones
pioneras continuaron adelante como Pearl Jam. En 1992, Kurt Cobain
fue fotografiado junto a su bebé con una camiseta en la
que se podía leer: " Grunge Is Dead".