El
primer estilo musical americano que influyó en la música
del resto del planeta, desde el ragtime hasta el jazz-rock, desde
Charlie Parker hasta Chick Corea, el jazz emergió de los
míticos coros de gospel, mezclándose con los "gruñidos"
del blues sureño para llegar hasta nuestros días
en perfecto estado de salud.
El ragtime fue
uno de los primeros estilos musicales que surgieron a finales
del siglo XIX y contribuyeron a desarrollar el jazz, que también
contó con el blues y aquellas canciones que transmitían
miles de historias de afro-americanos.
El
ragtime fue uno de los primeros estilos musicales que surgieron
a finales del siglo XIX..
Nueva Orleans
fue la cuna del jazz, el escenario del desarrollo de los primeros
brotes de la música negra por excelencia, un lugar abierto
a los sonidos caribeños y mejicanos que calaron hondo en
la población negra del lugar. A principios del siglo XX,
los funerales eran acompañados por bandas que tocaban melodías
alegres para reconfortar a las familias, de hecho, la ciudad entera
se convertía en protagonista de numerosos desfiles donde
un todavía primitivo jazz alegraba las calurosas noches
de verano. Precisamente, de sus calles y de sus clubes salieron
virtuosos como Johnny Dodds, Jimmy Noone y un jovencito Louis
Amstrong que ya apuntaba alto. Tanto en Nueva Orleans como en
Louisiana, apareció un nuevo tipo de música llamado
Dixieland jazz, derivado de una popular banda que a comienzos
de la década actuaba en locales y festivales: Original
Dixieland Jazz Band, que ya había grabado varias canciones
en 1917 (con Amstrong en la trompeta). Con la llegada de los locos
años veinte, el relevo lo tomó Chicago cuando comenzaron
a cerrarse decenas de locales en Nueva Orleans, propiciando la
huida de los músicos a otros estados y estableciéndose
la mayoría de ellos en una ciudad que comenzaba a ser controlada
por la mafia italo-americana.
En la Costa Este, Nueva York contribuyó a la riqueza del jazz en varios sentidos.
En la ciudad de los rascacielos se popularizó el piano
como pieza fundamental del sonido jazz y allí destacó
James Reese, pionero de las populares orquestas que triunfaron
con magníficas improvisaciones que resaltaban la calidad
de sus componentes. Fletcher Henderson fue el primer músico
que actuó junto a una banda en el local más popular
de la ciudad, en el Cotton Club, durante el otoño de 1923.
Henderson descubrió al público grandes estrellas
como Coleman Hawkins o Don Redman.
Y es que Nueva
York adoptó el papel que, años atrás, había
tenido Chicago y actuó como un imán con los músicos
que comenzaban a despuntar dentro de un estilo más swing.
El propio Louis Amstrong y su banda llegaron a la ciudad procedentes
de Chicago y un todavía desconocido Duke Ellington, ávido
de mostrar sus primeras composiciones. También desembarcaron
en la ciudad Duke Ellington, Bennie Moten y la orquesta de
un virtuoso Count Basie, tras haber cosechado infinitos aplausos
en urbes como San Luis, Menphis o Detroit. La década de
los veinte tenía sumida a América en un auténtico
paraíso y, a pesar de los desastres de la Gran Depresión
de 1929 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial, los habitantes
de las grandes ciudades pasaban veladas enteras disfrutando de
las actuaciones de Ellington, Basie y Williams, bailando swing
con la orquesta de Benny Goodman (formada por músicos blancos
que habían tomado como base los ritmos negros) y pasando
veladas junto a Ella Fitzgerald o Billie Holiday. Eran los tiempos
de las big bands, orquestas formadas por más de diez músicos
que utilizaban todo tipo de instrumentos: saxos, trombones, guitarras,
baterías, trompetas y clarinetes, tremendamente populares
gracias también a sus emisiones radiofónicas que
propiciaban que se pudieran escuchar en todo el país. Era
la edad dorada del swing, con leyendas como Tommy y Jimmy Dorsey,
Glenn Miller y Woody Herman, cuyas bandas acompañaban las
canciones de Frank Sinatra, Bing Crosby y Dean Martin. Antes de
la llegada del rock n’ roll, los míticos crooners
de los 30’s y 40’s arrasaban entre las jovencitas
acompañados de las big bands.
Con la década
de los 40’s, el bebop emergió como una rama del jazz
que se alejaba del estilo de las grandes bandas de salón,
refugiándose en los pequeños clubes. La historia
confirma que el desarrollo del bebop se debió a grandes
figuras como Dizzy Gillespie, Charlie Parker, Dexter Gordon, Oscar
Peterson o Charle Pingus. El propio Parker fue el artista joven
con más talento de la historia del jazz, una leyenda que
en sus composiciones mezcló el viejo blues de Kansas con
largas sesiones de improvisación y una personalidad atormentada.
Murió a los 34 años tras varios intentos de suicidio
y graves problemas de úlcera y cirrosis. Él y Gillespie
se asociaron durante un tiempo y se convirtieron en los músicos
con más demanda de la famosa calle 52 de Nueva York, entre
1944 y 1945. A pesar de su temprana muerte, Parker dejó
constancia de su talento en 139 discos.
El bebop dio
paso al cool jazz, un estilo más sutil y armónico
que su predecesor. Nuevamente, artistas de gran talento pusieron
de moda el nuevo movimiento: Gil Evans, Chet Baker y el enorme
Miles Davis, que ya había tocado junto a Parker y Gillespie
en la orquesta de Billy Eckstine. Apuntar que Davis apareció
en varios discos de Charlie Parker durante la segunda mitad de
la década de los cuarenta y en 1959 editó "A
Kind Of Blue", el que muchos cifran como la obra maestra
del jazz moderno. Por aquel entonces, algunos músicos combinaban
instrumento y voz, como Chet Baker, que con su look de rockabilly,
tupé y gafas de sol, se asemejaba más a una estrella
del rock n’ roll que a un músico de jazz.
El cool jazz
reinó en América hasta mediados de los cincuenta,
cuando una combinación de bailes latinos, melodías
jazz y coros pusieron de moda el latin jazz, llegando a su máxima
expresión a finales de los cincuenta con el mambo, el cha-cha-cha,
la samba y la bossa nova. El propio Gillespie se sumó a
una fiesta en la que destacaban músicos como Arturo Sandoval,
Eddie Palmieri, Tito Puente y Mario Bauza. Ya en los 60’s,
el latin jazz dejó las puertas abiertas para que se consolidara
un nuevo brote, el free jazz, mucho más experimental y
provocador que sus predecesores, un estilo que tomaba libremente
sonidos de la India, China o África, indistintamente, donde
los músicos improvisaban dando una sensación de
caos organizado. Cecil Taylor y Roscoe Mitchell fueron algunos
de los artistas más destacados.
Y llegamos al
jazz rock, también llamado fusión, que combinaba
improvisación, coros y ritmos rock. Sintetizadores, guitarras
eléctricas y percusiones electrónicas cuestionaron
los límites del jazz. Chick Corea y el guitarrista Pat
Metheny fueron y son las figuras más importantes. ¡Si
Louis Amstrong y Charlie Parker levantaran la cabeza!