En los
años ochenta se produce una revolución musical que
influye en casi todos los estilos. Los avances en la electrónica
se utilizan también en el ámbito de la música
dando nuevos géneros como el techno, el dance... Y el rock
tampoco es ajeno a estos cambios.
A principios de
la década aparecen en Gran Bretaña el grupo Joy
División con un rock oscuro que crea numerosos adeptos.
En
esta década surge también el rock alternativo.
Entre ellos los
más destacables son los amantes de la distorsión
Jesús and Mary Chain o The Cure, pero estos últimos
resultan más frescos que sus antecesores. También
surgen grupos tan importantes como los irlandeses Simple Minds,
Echo and The Bunnymen o los padres del pop británico de
los noventa The Smiths. Pero sobre todo es el momento en el que
aparecen otros irlandeses universales que dejarán una gran
impronta en la historia de la música: U2. Sus influencias
parten del punk para ir evolucionando hasta posiciones muy personales
que han ido adaptándose a las nuevas influencias musicales
en cada momento. Ya a finales de la década, en 1988, les
salen unos duros competidores, REM, que, si bien ya estaban trabajando
desde el 83, no eran muy conocidos hasta que la discográfica
Warner se fija en ellos y apuesta por su música, una sabia
mezcla de rock y folk.
En esta década
surge también el rock alternativo, llamado así por
ser una opción diferente de la música ‘comercial’
que se escucha en todos los circuitos musicales, y estar grabada
en discográficas independientes. Aunque esta definición
no siempre es exacta, pues algunos grupos considerados alternativos
terminan siendo más vendibles que la música tradicional
e incluso mucho más radiados. Aparece a principios de la
década un grupo de gran influencia, Hüsker Du, con
su característico sonido de guitarras, emulado por otros
como Sugar o Dinosaur Jr. Otra banda que creó escuela es
la de los neoyorkinos Sonic Youth, artistas de la distorsión,
del ruido (noise), que van mudando a mediados de los ochenta a
un sonido con más cuidadas melodías. Los Pixies
también apostaron por las distorsiones, pero sus letras
hablaban de mundos oníricos, haciendo de la fantasía
su tarjeta de visita. En la línea de estos últimos
se inscribe el grupo Jane’s addiction con una música
innovadora que arranca nuevos sonidos al clásico hard rock.
De la fusión del heavy metal, el funky y el hip-hop surgen
grupos como Faith no more, rapeos sobre fondos rockeros con estribillos
melódicos, o Red Hot Chilli Peppers, que aún hoy
en día mantienen en su música esas constantes.
Junto a estos
cambios, el heavy metal consigue nuevos grupos que refrescan su
estilo, tales como Metallica, Iron Maiden o Megadeth, todos ellos
grandes del rock por excelencia que aún se mantienen sobre
los escenarios. Y un nuevo estilo, la música grunge, un
rock duro con mucha melodía y letras existencialistas,
crece bajo los designios de una banda de Seattle llamada Nirvana,
engrandecida por la trágica muerte del cantante, Kurt Kobain.
Tras sus pasos se lanzaron otros grupos como Soundgarden o, ya
en la década de los noventa, los seguidores de los postulados
de Led Zeppelin y el pesimismo de Nirvana Pearl Jam o la fusión
de heavy metal y rock progresivo de Smashing Pumpkins. Y los ‘supervivientes’
de Nirvana, el resto del grupo y la mujer de Kurt, también
continuaron en el mundo de la música y fieles a sus postulados,
convirtiéndose en Foo Fighters y Hole.
El
rock aún vive, y, a la vista de los nuevos grupos
que están surgiendo desde el 2000, tiene todavía
mucho que decir.
En los años
noventa las fusiones continúan siendo la tónica
general, jugando a desdibujar las barreras entre diferentes estilos
y despertar nuevos sonidos. La mezcla del rock y el rap continúa
vigente con los Beastie Boys o Rage against the machine, además
de los grupos que ya habían experimentado en los ochenta
y que continúan su labor. Y uniendo la música dance
al rock se inscriben Massive Atack, Chemical Brothers o Prodigy
entre otros. El techno y el rock se reconcilian gracias a la labor
de Nine Inch Nails, y el rock de vanguardia que une tecnología,
rock y melodías pop cuenta con la labor de Garbage. También
los cantantes en solitario ahondan en estas tendencias, como en
el caso de la islandesa Björk o la sorprendente P.J. Harvey.
Pero el rock tradicional
tampoco se deja de lado, y surgen nuevas figuras que revitalizan
el género. Aparece Lenny Kravitz, que realiza una música
influenciada por Jimmy Hendrix, y el grupo Black Crowes intenta
recuperar el sonido del rock de los setenta. En la línea
más dura del rock también hay grandes bandas que
demuestran que el rock aún tiene mucho que decir, como
los Guns ‘n’ Roses, que aunque empezaron su andadura
en los ochenta cobran un gran protagonismo a partir de esta década.
También el metal tiene adeptos, como la banda Korn.
La combinación del pop y el rock cuenta en esta década
con grandes representantes en el Reino Unido, con un sonido tan
característico que ha hecho que se acuñe el término
brit-pop para referirse a ellos. Las influencias de los Beatles y los Rolling Stones se mezclan en grupos como el formado por
los hermanos Gallagher, Oasis, o sus más directos rivales,
Blur. A su lado han crecido otras bandas como Suede, que mezcla
el influjo del genial David Bowie con la elegancia de The Smiths,
y los herederos de U2 que se alzaron desde el rock independiente,
Radiohead.
Muchos grupos
quizá hayan quedado fuera de esta breve visión de
la evolución de la música rock, pero lo que es indudable
es que cada uno de los grupos que aparecen han aportado su granito
de arena para hacer que el rock and roll mude la piel y se vaya
adaptando al paso del tiempo, compitiendo con géneros musicales
de mucho más tardía aparición. Gracias a
todos ellos el rock aún vive, y, a la vista de los nuevos
grupos que están surgiendo desde el 2000, tiene todavía
mucho que decir.