Músico, poeta, actor, director, pero sobre todo Jacques Brel fue uno de los mejores cantautores de todos los tiempos.
Disponía de una gran capacidad a la hora de escribir la letra de sus canciones
Nació el 8 de abril de 1929 en Schaerbeeek, Bélgica, una comuna al norte de Bruselas, aunque vivió la mayor parte de su tiempo en París, donde fallecería el 8 de octubre de 1978 a causa de un cáncer de pulmón.
Su carrera musical se puede decir que se inició en la década de los 50 cuando emigra a París, y una vez instalado allí se dedica a escribir música y canciones en los cabarets y music-halls. Pero no sería hasta su primera actuación en el Olympia de París cuando alcanzase esa gran fama y se le conociese en todo el mundo. Edith Piaf, que se encontraba en el lugar, no pudo más que rendirse a los pies del artista ante su majestuosa interpretación y brindar con un buen vino tinto por él.
Tras esta aceptación su mujer y sus hijas se mudan con él desde Bélgica a París, pero no pueden disfrutar demasiado de su compañía, ya que 1956 empieza su primera gira por Europa y tiene que abandonar a su familia para dedicarse por completo a sus fans. Este mismo año graba la canción "Quand on n'a que l'amour", la cual se convirtió en su primer gran éxito.
Sus canciones no se limitan a un único estilo, lo mismo componía temas cómicos ("Les bonbons", "Le lion", "Comment tuer l´ amant de sa femme"…) y dramáticos ("Voir un ami pleurer", "Fils de…", "Jojo"…), así como temas tiernos y melancólicos que estremecían al público presente en el auditorio. "Ne me quitte pas", "La valse a mille temps", "Le plat pays qui est le mien"… son algunas de sus canciones más sentimentales y emotivas.
Brel disponía de una gran capacidad a la hora de escribir la letra de sus canciones, parecía como si en cada estrofa plasmase un poema. A la vez que mostraba al oyente la realidad diaria a través de un estilo innovador y creativo, dejaba ver de manera limpia y transparente sus sentimientos. Hablaba de los tratos a las mujeres, los excesos de los patrones hacia los trabajadores, de los actos que delimitan el bien y el mal…, pero siempre utilizando un vocabulario sencillo, visual y evocador, que pudiese comprender cualquier persona que lo escuchase. A través de sus letras buscaba identificarse con la gente de la calle, esas personas de a pie, que transitan cada día la ciudad y no saben muy bien hacia donde se dirigen, ni que es lo quieren hacer con sus vidas.
Aunque en realidad es conocido y aplaudido por la letra de sus canciones, la verdad es que la música que las acompaña es también de primera calidad, variando el estilo musical según los sentimientos que quiera transmitir. Compuso partituras tanto para canciones animadas y vivaces ("L'aventure", "Rosa", "Au printemps"…) como para canciones tristes y melancólicas (J'en appelle", "Pourquoi faut-il que les hommes s'ennuient?"…).
Brel fue un luchador y un trabajador incansable, mantuvo un ritmo de trabajo vertiginoso con más de trescientas actuaciones al año, hasta que en 1967, cuando se encontraba en la cima de su carrera como cantautor, decide retirarse de la canción y dedicarse al cine. Trabajo para el cine como actor en "Risque du métier" ("Gajes del oficio" 1967), "L'emmerduer" ("El embrollón", 1970), "Les assassins de l'ordre" ("Los asesinos del orden", 1971), pero su verdadera fama la alcanzó interpretando al oponente de Claude Jade en la película "Mon oncle Benjamín". Su papel de actor le supuso grandes reconocimientos durante más de 20 años, ya que fue considerado toda una estrella, pero no sólo para las audiencias francesas, sino para todos sus seguidores del resto de Europa. Su trabajo como director en las películas "Franz" (1971) y "Far West" (1972) también fue considerable, pero no llegó a superar esos límites. Siempre ligado al mundo de la música dirigió y actuó en el musical "L'homme de la Mancha" ("El hombre de la Mancha"), que aunque sí gozó de un relativo éxito no llegó alcanzar toda la aceptación que se esperaba.
No muy a gusto con la sociedad en la que le tocó vivir retraba a las clases más bajas, alcohólicos, vagabundos, drogadictos y prostitutas con cierta dureza y desprecio hacia ellos. Cuando escribía estas canciones se olvidaba del sentimentalismo que le caracterizaba y se convertía en una fiera feroz que únicamente hablaba con desprecio y amargura de todo lo que acontecía a su alrededor. Pero no sólo era duro con la gente de la calle, también echaba un vistazo de vez en cuando a su propia vida, y se la describía a sus oyentes de forma desagradable y nada aconsejable. Se puede decir que la ternura de sus versos se mezclaba con situaciones de resentimiento y frustración contra las cuales no podía luchar.
Las mujeres, sin duda, era uno de los temas principales de sus canciones, y es que Brel mantenía unas relaciones ambivalente con ellas. En alguna ocasión llegó a declarar que había llegado a convivir con tres mujeres al mismo tiempo. Por eso algunas de sus mejores canciones llevan nombres de mujer: "Marieke", "Matilde", "Madeleine"…
Casi todos sus discos están grabados y editados en francés, aunque sí que es cierto que incluyó algunas canciones en holandés como "Le Plat Pays" y "Les bourgeois". Estas canciones fueron incluidas gracias a la traducción de Ernst Van Altena, ya que su dominio del idioma era escaso. Lo cierto es que cosechó un enorme éxito en Holanda, pero no llegó nunca alcanzar la fama que tenía entre el público francés, ya que en los países francófonos es conocido como uno de los mejores compositores de todos los tiempos.
De su primer disco en 1953 apenas se venderían doscientas copias
En muchas ocasiones Jacques Brel es considerado más un autor francés que belga, pero lo cierto es que el autor es de origen flamenco, y aunque también es verdad que muchas ocasiones se metió con el modo de vida y las creencias de sus compatriotas, la realidad es que sus mejores composiciones rinden tributo a su Bélgica natal, tal y como podemos escuchar en las canciones "Le plat pays" o "Il beige sur Liége".
El genio, la constancia, el talento y la capacidad de trabajo de Brel marcaron una carrera llena de dificultades al principio, pero recompensada con un éxito enorme en plena juventud. Cuando nadie creía en él y ninguno de los productores apostaba nada por su trabajo, Brel demostró a todos que su capacidad para la música y su desenvolvimiento en el escenario era insuperable, ya que en muy poco tiempo, casi record, logró meterse al público en el bolsillo.
La Polinesia Francesa fue su lugar de descanso, donde permaneció desde 1973 hasta 1977, que volvería a París para grabar su último disco. De su primer disco en 1953 apenas se venderían doscientas copias, a diferencia del último que grabó en su vida, el cual tuvo una aceptación más que considerable, ya que tan sólo durante la primera semana se vendieron seiscientas mil copias. Todos estaban esperando el regreso de Brel, y la respuesta y entusiasmo del público ante uno de los cantautores más queridos de los últimos tiempos no se hizo esperar.
El 8 de octubre de 1978 Brel muere a causa de un cáncer de pulmón en un hospital próximo a París, a la temprana edad de 49 años. A pesar de eso, y por deseo propio, está enterrado en las Islas Marquesas, en la Polinesia Francesa, junto al pintor Paul Gauguin.