Desde su primera actuación con el gran Charlie Parker hasta sus últimos experimentos eléctricos, durante cuatro décadas Miles David siempre ha estado en el centro de la polémica, siendo su figura una de las más controvertidas del jazz.
Hostil frente a su propio público, Davis aportó un sonido lírico único que le ha colocado entre los más grandes.
El pequeño Miles se refugió en los discos que encontraba.
Esta figura, una de las más controvertidas del jazz, nació en la localidad de Alton, Illinois, el 26 de mayo de 1926, en el seno de una familia con suficientes recursos económicos. De hecho, su padre, doctor de profesión, trasladó a la familia a la vecina ciudad de East St. Louis, instalándose en un barrio blanco, algo que trajo serios problemas a toda la familia, incluido el propio Miles, quien desde muy temprana edad desarrolló una marcada sensibilidad por los problemas raciales. Al no salir de casa, el pequeño Miles se refugió en los discos que encontraba, grabaciones de Art Tatum y Duke Ellington, pasándose las tardes enteras escuchándolos, algo que hizo que su padre le regalara una trompeta cuando Miles cumplió trece años, apuntándole a una academia de música. Así es como en 1939, Miles Davis ingresa en la academia de música jazz de Elwood Buchanan, un trompetista que se alejaba un tanto de los cánones dictados en la época y que marcaban músicos como Rex Stewart y el propio Louis Amstrong.
Ya con quince años, un adolescente Miles tocaba en una pequeña orquesta todos los fines de semana y en la banda del colegio donde estudiaba. Pero aquellas pequeñas bandas se le quedaban un tanto pequeñas a un jovencito con ambiciones y para 1942, Davis participaba en jam sessions, a las afueras de la ciudad, en donde conoció a un trompetista llamado Clark Terry, quien le enseñó cantidad de trucos a Davis y, digamos, que lo apadrinó en un principio.
Los meses pasaban y Miles seguía labrándose un prestigio en la zona del East St. Louis hasta que una noche oyó hablar de un tal Charlie Parker, quien tendría una gran influencia en los siguientes años de nuestro protagonista. En 1944, Davis fue contratado por la orquesta Six Brown Cats de Adan Lambert, cuyas pequeñas giras se cruzaban con las de Dizzy Gillespie y una jovencísima cantante llamada Sarah Vaughan. Tras varios coqueteos con diversas orquestas, Davis vio que su futuro estaba en Nueva York y en enero de 1945, partió hacia la ciudad de los rascacielos, se matriculó en la Julliard School Of Music y la primera noche se dirigió, por supuesto, a la calle 52, la swing street, donde tocaban los más grandes, desde Billie Holiday a Coleman Hawkins y Dinah Washington. Rápidamente se dirigió al Three Deuces, el club donde su amigo Charlie Parker le había dicho que le podía buscar, pero no le encontró. Davis no desfalleció y sus colaboraciones en los grupos le forjaron una gran reputación hasta que finalmente un día dio con Bird, como ya era conocido Charlie Parker.
En octubre entró a formar parte de su banda, ya que Parker había descubierto grandes habilidades en él a pesar de su inseguridad y Davis se introdujo de la mano de su maestro en la locura del bop. Davis volvió durante unos días a casa de sus padres pero en seguida se reunió con Bird en California para acompañarle en el Finale Club. Pero tras una serie de grabaciones y debido al abuso de las drogas, Parker fue internado en un sanatorio mental. Davis se quedó en la calle, pero no tardó en formar un grupo junto a Gene Ammons y Sonny Stitt, volviendo a la costa este. De nuevo con Parker rehabilitado, Davis volvió junto a él hasta que en 1948, Miles Davis se hartó de las continuas recaídas en la heroína de Bird y decidió marcharse para formar un quintento con Max Roach y Dexter Gordon, una pequeña orquesta de grandes músicos que se basaron en el swing. La banda consiguió un contrato para tocar en el Royal Roost, donde mezclaron la vanguardia más rabiosa con el clasicismo más puro de la orquesta de Count Basie, que también tocaba en el mismo local. En una de las actuaciones, un técnico de la discográfica Capitol grabó lo que la banda de Davis tocó, editándolo bajo el nombre de "The Birth Of Cool", uno de los discos de la historia en el cuál asistíamos al nacimiento del cool jazz, una etiqueta de la Davis siempre renegó pero a la que se sumaron gran cantidad de intérpretes como Chet Baker, Bill Perkins o Paul Desmond.
Pero, para principios de los cincuenta, Miles se había enganchado a la heroína y su carrera se convirtió en gris y llena de incertidumbre. El bop estaba perdiendo su protagonismo por el jazz clásico y artistas como Chet Baker o Stan Getz comenzaban a sonar con bastante fuerza en la costa oeste. Miles Davis volvió a grabar de nuevo con Bird a finales de los cincuenta, como las sesiones de 1952, dramáticas debido al estado de salud de algunos de los que allí intervinieron. Dos años después, Davis consiguió desengancharse de la heroína y volvió a Nueva York para grabar clásicos como "Blue ‘ N’ Boggie", que para muchos supuso el inicio del hard bop, un estilo fruto de una generación de músicos negros que se expresaban con un lenguaje duro y sin concesiones. Davis, en 1955, actuó en el Festival de Newport donde decidió volver al jazz, dejando a un lado el resto de los estilos y el mes de octubre de ese mismo año, comenzó una serie de sesiones de grabación para la CBS formando un quintento de lujo junto a John Coltrane. Estos discos fuero seguidos por gran cantidad de audiencia, sobre todo la obra maestra "’Round About Midnight", con una producción casi perfecta que ocultaba las tensiones que se vivían en el seno del quinteto por culpa de las drogas.
Tras un accidente automovilístico ocurrido en 1972, Miles Davis se fue hundiendo poco a poco.
Para finales de los cincuenta, Davis proclamó la existencia de una tendencia jazzística que se alejaba de la tradicional, un estilo con muchas posibilidades e infinitos recursos que alcanzó los sesenta con la incorporación de un estupendo John Coltrane al sexteto que debutó con "Milestones", uno de los grandes discos de la década sin olvidar el siguiente, "A Kind Of Blue", una excelente grabación muy influenciada por el estilo de Bill Evans. Miles Davis lo había conseguido, estaba en la cima, los directos del sexteto a penas estaban ensayados, al contrario eran un derroche de improvisación. En los sesenta, Coltrane decidió montar su propia banda dejando a Davis solo, sin ganas de introducirse en nuevos estilos. Pero para 1962, el viejo Miles de los cincuenta y el nuevo que estaba por venir grabó "Seven Steps To Heaven", donde contó con jovencísimos músicos como Tony Williams, de 17 años y Herbie Hancock, de 20 años. Y a pesar de que los temas que interpretaban en directo solían ser los mismos, estos cobraban un nuevo estilo gracias a la frescura que le daba la joven banda.
Fue en 1969 con la publicación de "In A Silent Way" cuando entra en escena el Miles "eléctrico". El genio electrificó su trompeta introduciendo diversos pedales de sonidos. Todos los músicos tocaban instrumentos eléctricos como el piano eléctrico que introdujo Chick Corea. El 18 de febrero de ese mismo año, Miles Davis reunió en la ciudad de los rascacielos a un octeto y grabó una música que tenía mucho que ver con el quinteto anterior pero que integraba el pop y el rock negro de la época, ayudado, sobre todo, por el guitarrista británico John McLaughlin. Sólo Miles sabía que lo que allí interpretaron se estaba grabando. "In A Silent Way" fue tan importante como "A Kind Of Blue" una década antes. No olvidar que para principios de los setenta, la música de Jimi Hendrix, genio de la guitarra que estaba revolucionando el sonido de la misma por aquel entonces, influyó de manera decisiva en las composiciones y el sonido de Davis, difícilmente reconocible con el pedal wa wa de McLaughlin. Durante 1970, Davis y su banda grabaron una serie de conciertos bajo el título de "Live Evil", una de las obras cumbres del jazz rock. Entre el 1 y el 6 de junio de 1972, Davis reunió a catorce músicos en el estudio para grabar el discutido "On The Corner", que dejó tanto a público como a crítica con la boca abierta.
Tras un accidente automovilístico ocurrido en 1972, Miles Davis se fue hundiendo poco a poco debido a la mala acogida de sus últimos trabajos, derrumbándose casi por completo en 1975 (el artista tuvo dos operaciones de cadera y a penas podía andar). Durante los ochenta, Davis siguió grabando y se fue recuperando hasta 1991, año en que nos dejó.