Tachados
en su época como una burda invención de Andy Warhol,
mera banda sonora para sus excéntricas puestas en escena,
The Velvet Underground fue un auténtico ensayo sobre la
vanguardia musical que demandó su lugar en la cultura del
flower-power de finales de la década de los 60’s,
reivindicando la angustia de las grandes urbes y la suciedad de
sus calles.
A
lo largo de la historia del hombre, siempre han existido una gran
cantidad de artistas que han tenido la fatalidad de haber nacido
en un tiempo equivocado, de adelantarse a su época. Muchos
escritores, poetas, pintores y músicos fueron marginados
por sus contemporáneos por el simple hecho de ir a contracorriente,
de no atenerse a las reglas sociales establecidas en un momento
determinado, pero muy pocos han sido reivindicados por las nuevas
generaciones. Este es el caso de The Velvet Underground, una de
las bandas más reclamadas por los músicos jóvenes
que se planteen coger una guitarra eléctrica y subirse
a un escenario.
Grupo de culto, más potentes en directo que en estudio,
Velvet reivindicaba la calle, los sucios callejones de la ciudad
de Nueva York, chocando frontalmente con las comunas campestres
de los hippies de la costa oeste. De todo eso huían Lou
Reed y Sterling Morrison, estudiantes de la Universidad de Syracuse,
amantes del genuino rock n’ roll (los padres de Lou Reed
le ingresaron en un centro psiquiátrico para que recibiera
tratamiento con electrochocks, para que "olvidara"
su afición por la música del diablo), y ávidos
de formar una banda de rock. En Syracuse también estudiaba
John Cale, un niño prodigio nacido en Gales y que con tan
sólo siete años ya tocaba la viola. A Cale le llamaba
la atención las composiciones de Reed, quien estaba buscando
junto a Sterling Morrison músicos para formar un grupo
que llevaran al escenario las canciones del primero. Ambos se
lo comentaron a Cale quien aceptó sin pensárselo
dos veces.
En verano de 1965 ya tenían grabado una cinta con cuatro
temas de Lou Reed, entre los cuáles estaban "Venus
In Furs" y el clásico "Heroin". Los tres,
junto a la batería Maureen Tucker, debutaron por primera
vez bajo el nombre de The Velvet Underground en noviembre de 1965.
Un mes después, durante las navidades de aquel año,
tocaban de diez de la noche a dos de la mañana en el Café
Bizarre, sitio frecuentado por artistas independientes de renombre,
entre los cuales se encontraba Andy Warhol y su séquito
de bohemios nocturnos. El pintor albino vio en el grupo el acompañamiento
perfecto para sus perfomances, con lo que el cuarteto pasó
a formar parte de The Factory, el lugar de trabajo de Warhol.
Sólo existía un pequeño inconveniente y era
la escasa personalidad que, en opinión de Andy, tenía
Lou Reed frente al micrófono. Finalmente, fue sustituido
por una cantante asidua a The Factory de origen alemán
llamada Nico.
Inmediatamente,
la banda entró a formar parte del espectáculo warholiano
llamado Exploding Plastic Inevitable, donde la música,
el cine y la danza se mezclaba en un ambiente psicodélico.
La puesta en escena tuvo una importante repercusión en
la escena underground neoyorquina y en marzo de 1967 se publicaba
"The Velvet Underground & Nico", el primer álbum
de la banda (sí, el del famoso plátano en la portada).
La nula publicidad por parte de la compañía y una
música difícil de digerir y completamente alejada
de lo que buscaban las emisoras de radio (excepto los temas cantados
por Nico), propiciaron que el disco apenas tuviera repercusión
alguna. Finalmente, Reed y Cale se hartaron de las extravagancias
de su padrino, rompieron con Andy Warhol y se armaron de actitud
para hacer de The Velvet Underground una auténtica banda
de rock. Ambos músicos vieron que el primer movimiento
debían realizarlo fuera de Nueva York, ante una audiencia
diferente que supiera apreciar sus canciones. El cuarteto viajó
a Boston para actuar en el Festival Tea Party, con los temas de
su segundo LP grabados y listos para ser editados.
El álbum "White Light / White Heat" fue grabado
en tan sólo tres días y ha pasado a la historia
como su trabajo más creativo y el que más ha influenciado
a las siguientes generaciones de músicos. Por supuesto,
el disco pasó prácticamente desapercibido, pero lo más grave resultó ser que la colaboración
entre Lou Reed y John Cale se deterioró considerablemente,
sobre todo debido al exceso con las drogas del primero. El disco
contenía la que para muchos es la mejor canción
de The Velvet Underground, la "afilada" "Sister
Ray". La Velvet ya era considerada por muchos como una auténtica
banda de culto que estuvo a punto de haber alcanzado la popularidad
(Brian Epstein, el manager de The Beatles, les iba a contratar
para un tour americano, pero su repentina muerte truncó
las aspiraciones del cuarteto).
El 28 de septiembre de 1968 fue el último show de John
Cale con el grupo, él y Reed eran dos músicos de
enorme talento pero de personalidades opuestas. Cale, quien opinaba
que Lou Reed perseguía el estrellato con canciones más
comerciales, fue sustituido por Doug Yule.
Marzo
de 1969 fue la fecha elegida para la publicación del tercer
álbum de la banda, que llevaba su propio nombre como título.
"The Velvet Underground" supuso una traición
para muchos seguidores debido a la sencillez y a las suaves melodías
que Lou Reed habían compuesto e incluido. Durante los conciertos
de presentación, se grabó un directo que aparecería
en 1974.
El
23 de agosto de 1970, una fan de grupo consiguió grabar
en un cassette un directo que la banda ofreció en el Max’s
Kansas City y que se editaría a pesar de su deficiente
sonido (en la grabación se puede apreciar el bajo estado
de forma de Reed, metido cada vez más en las drogas). En
diciembre del mismo año salió a la venta "Loaded",
el cuarto disco, el más accesible y el que contenía
las dos canciones más populares del grupo: "Sweet
Jane" y "Rock & Roll".
La marcha de Lou Reed era inevitable, y aunque Yule intentó
seguir adelante, la escapada de Sterling Morrison propició
la desaparición de The Velvet Underground. Por todos es
sabido que Lou Reed regresó a los escenarios y se convirtió
en uno de los compositores más aclamados de las últimas
tres décadas con obras maestras como "Berlin",
"Coney Island Baby" y "Magic & Loss".
Pero esa es otra historia, tan apasionante como la del grupo que
ideó.