La
música catalana ha tenido siempre un carácter diferenciado,
ya desde la Edad Media. Y es que se trata de la expresión
artística de una gente que piensa y siente de una forma
especial.
Es
el reflejo de una cultura constituyendo, este arte, una cultura
misma. Desde los trovadores, pasando por Pau Casals o los cantautores
como Lluís Llach hasta llegar a la música rock de
Sopa de Cabra o Lax "N" Busto ha llovido mucho. Lo
que está claro es que periodo a periodo la música
catalana nunca se ha estancado, ha seguido evolucionando y se
ha adaptado a cada época con nombres siempre destacados
en este terreno.
Cataluña
contará con un rey músico: Joan I de Cataluña
y Aragón.
Una
buena muestra de este arte medieval catalán son las danzas
religiosas del "Llibre Vermell" (Libro Rojo) de Montserrat.
Se trata de un ejemplo excepcional de la música de aquellos
tiempos. Concretamente, de danza litúrgica cristiana en
el Occidente Europeo. Además la corte de los condes- reyes
catalanes tendrá una motivación musical que es comparable
a la de otros países europeos. Ello equivale a una actividad
intensa en todo lo artístico. Por otro lado, Cataluña
contará con un rey músico: Joan I de Cataluña
y Aragón. Ello favorecerá en gran manera el amor
que sentirán los catalanes por la música, ya desde
tiempos remotos.
En
los años siguientes la música catalana va progresando
y lo hace de forma paralela a la música europea. Se hace
popular gracias al trabajo de los organistas y de compositores
relevantes, genios creadores. Durante el periodo Barroco, Cataluña
se ve influenciada por las melodías francesas y luego por
las italianas. En este panorama, que se va transformando, estará
presente y tendrá gran importancia la "Escola de
Montserrat" (Escuela de Montserrat). En esta época
los compositores y artistas catalanes viajarán por toda España y se convertirán en grandes personajes populares
en cuanto a la música religiosa del Barroco.
En
el siglo XVIII llega la ópera italiana a tierras catalanas.
Ésta tendrá una gran trascendencia en Cataluña.
La ópera llegó a la capital catalana gracias al
archiduque Carles d’Àustria i llegó a tener
un momento dorado, pero el verdadero clímax de la ópera
catalana tiene lugar cuarenta años después a través
del capitán general marqués de la Mina, que la establece
en el Teatre de la Santa Creu. En este teatro los músicos
catalanes competirán con los grandes compositores europeos,
de los que llegan sus grandes obras. Este fervor operístico
sigue vivo, y más que nunca, en el siglo XIX. Prueba de
ello son las magníficas construcciones que se crean para
disfrutar de la música. Éste es el caso del Gran
Teatre del Liceu, levantado en 1847.
La
música modernista en Cataluña tiene un papel muy
significativo. Ésta de desarrollará, como el modernismo
pictórico y artístico en general, entre los años
1890 y 1920. El Modernismo se caracteriza por la libertad de su
expresión y busca lo auténtico y lo sincero, por
encima de lo bello. Por ello, los artistas de este movimiento
se interesarán a menudo por la música popular y
folclórica. Esto es por las raíces más profundas
y verdaderas de su persona. Especialmente Albéniz, Granados,
Nicolau y Morera sobre todo. Otra característica de esta
corriente artística es el denominado "Wagnerismo".
A principios del siglo XX Barcelona se considera una de las ciudades
más "wagnerianas" del mundo. Y es que en este
periodo la influencia de la obra de Wagner fue muy importante
para los catalanes.
Pero
en Cataluña además hay un rasgo importante a la
hora de componer. Éste es el factor nacionalista. El sentimiento
nacional se plasma en la música con canciones tan relevantes
para la cultura catalana como es "El cant de la Senyera".
Esto es el canto a la bandera catalana, creado por Lluís
Millet i Pagès. Este es el mismo autor del Himno Nacional
de Cataluña: "Els segadors", que será
prohibido durante la dictadura franquista. Este compositor es
un líder indiscutible del Modernismo musical catalán.
Su pasión por este movimiento artístico le llevó
a escoger a Lluís Domènech i Montaner para construir
el Palau de la Música Catalana. En el Café Pelayo,
más bien recordado como "Els cuatre gats" (Los
cuatro gatos) se reunían varios personajes importantes
de esta corriente artística. Entre estos genios catalanes
destacaban: Antoni Gaudí, Àngel Guimerà,
Narcís Oller, Lluís Domènech Montaner y Emili
Vilanova, entre otros.
Otra
figura imprescindible para la música catalana será
Pau Casals (1876-1973). Éste es considerado por muchos
el más grande violoncelista que haya existido jamás.
Estuvo en la lista negra de la gestapo y se negó a tocar
en la España de Franco, la Italia de Mussolini o la Alemania de Hitler. Compuso, nada más y nada menos, que el Himno
de las Naciones Unidas. Entre sus interpretaciones destaca la
de "El cant dels ocells". Cada vez que toca esta canción,
Pau Casals tiene el poder de ponerte la piel de gallina, se tenga
la sensibilidad que se tenga.
La
sardana: signo identificativo de Catalunya.
Tampoco
podemos olvidarnos del baile típico de Cataluña:
la sardana. En 1892 el Maestro Tomás Bretón estrenaba
una ópera en el Liceo. Se trataba, sin duda, de una sardana.
El poeta Joan Maragall quedó impactado y conmovido por
aquella pieza. Dos años más tarde escribió
un poema: "La sardana". Ello significó el reconocimiento
intelectual de todo un pueblo. La sardana se fue popularizando
y para convertirse al fin en un signo identificativo se le buscó
el pasado que en realidad tenía. Ello lo estudió
con éxito el historiador Josep Pella i Forgas. Hoy en día
la sardana es un símbolo de Cataluña, más
que reconocido.
Entre
1950/1960 destaca en Cataluña el fenómeno musical
de la "Nova Cançó" que reivindica la
lengua y la democracia. Diferentes cantautores de gran éxito,
entonces y hoy, formaron parte del grupo "Setze Jutges".
Entre éstos destacan: Lluís Llach, Raimon, Joan
Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet y Guillermina Motta, entre
otros. A parte de ser grandes músicos, reivindicaron la
identidad catalana en tiempos franquistas.
El
rock catalán se dio a conocer sobre todo a principios de
los años 70, cuando el rock español experimentaba
cierta decadencia. A los rockeros catalanes les fue difícil
ganarse el público de toda España. No obstante triunfaron
en Cataluña y lo siguen haciendo. Los discos de Sopa de
Cabra, Sau, Lax'N'Busto, Els Pets, Brams, Gossos, Inadaptats o
Obrint Pas son comprados hoy en día por miles de adolescentes
catalanes.