La música
del siglo XIX tiene mucho que ver con el romanticismo. Autores
muy conocidos de este periodo son: Donizetti, Rossini, Bellini
o Verdi, entre otros. Destaca el ballet romántico, la sonata
clásica y el concierto clásico. Además, aparece
la opereta y se da la evolución del melodrama italiano,
a partir de la segunda mitad del siglo.
Destaca el ballet romántico,
la sonata clásica y el concierto clásico. Además,
aparece la opereta.
En 1786, en Alemania,
nace el compositor Carlo María Von Weber. Gracias a él
comenzará la ópera romántica en dicho país.
En la misma época aparecen otros dos grandes creadores.
Éstos son: Spöhr y Marschmer. De este modo, en el
siglo XIX se dará un gran paso en cuanto a la ópera
y resurgirán los mejores compositores musicales con sus
magníficas obras.
El nuevo desarrollo
del melodrama italiano contará con varios precursores.
Los primeros fueron: Luigi Cherubini y Gáspare Spontini,
que se ubican entre dos siglos. El florentino Cherubini, admirado
por Napoleón, escribió su obra magna: "Las
dos Jornadas". Se trata de una creación idealizada
por los franceses, ya que habla de la libertad. El italiano, nacido
en Iesi, Spontini realizó su obra maestra: "La Vestale",
que se estrenó en París en 1807. Luego, Rossini,
Bellini y Donizetti se convertirán en genios musicales
del siglo y serán iniciadores del Bel Canto italiano.
Por otro lado,
destacó Amilcare Ponchielli con su gran obra "La
Gioconda". Al ser catedrático del Conservatorio de
Milán impartió todo su arte a sus alumnos y varios
de éstos llegarán a ser los creadores del movimiento
verista italiano. El verismo italiano nació a finales del
siglo XIX y las composiciones operísticas más relevantes
de este género acabaron con la muerte del último
de los más grandes del melodrama italiano en 1950. Se trata
de Francesco Cilea, un líder indiscutible de dicho género.
Sin duda alguna, la ópera verista italiana tenía
sus orígenes en las orientaciones de un género operístico
francés anterior, que se situaba entre dos polos: la ópera
"Carmen" de Bizet y "La Manon" de Massenet.
Se trataba de implantar la tendencia en el ámbito del melodrama.
Tales formas habían sido empleadas ya en su día
por maestros como Verdi y Ponchielli, en sus creaciones más
progresistas. También por Massenet, sobre todo en los momentos
de gran pasión.
Giacomo Puccini,
nacido en Lucca el 1858, apareció en el panorama musical
italiano en una época difícil para triunfar, ya
que reinaban dos monstruos de la música: Verdi y Wagner.
Al final triunfará con obras como "Manon Lescaut"
o "Madama Butterfly". Entre sus colegas del grupo
romántico realista destacaba por ser el sucesor de la hegemonía
de los autores italianos del XVIII y XIX como Rossini, Bellini
o Verdi.
En el siglo XIX
están de moda las sonatas. Éstas son composiciones
musicales para uno o más instrumentos. El término
se refiere a la estructura musical de los primeros movimientos
de las sonatas y de los géneros relacionados con ella en
los siglos XVIII y XIX. No obstante, desde la segunda mitad del
siglo XVIII el nombre sonata ha sido empleado normalmente para
las obras de tres o cuatro movimientos para uno o dos instrumentos.
Éste es el caso de las sonatas para piano (solista) o las
de violín (para violín con un instrumento de teclado).
A lo largo del
siglo XIX la tradición de la sonata clásica estuvo
en manos de grandes compositores austriacos y alemanes del romanticismo.
Éstos son: Franz Schubert, Robert Schumann y Johannes Brahms,
entre otros. No obstante, compositores como Frédéric
Chopin, demostraban un don para las piezas cortas. Al escribir
sonatas solían dejar de lado las relaciones musicales a
gran escala y escribían movimientos diferenciados. Creadores
como el pianista húngaro Franz Liszt no tuvieron en cuenta
gran parte del esquema tradicional. Así, su "Sonata
en si menor" es una creación larga en un movimiento.
Es algo parecido al planteamiento del poema sinfónico.
El concierto
clásico también es relevante en esta época.
En la segunda mitad del siglo XVIII hubo un cambio musical que
dio paso al clasicismo. Nació un derivado francés
de nombre sinfonía concertante. Pero el concerto grosso
dejó de tener importancia y ello favoreció el auge
de la sinfonía, que mantuvo casi todas sus características.
Sin embargo, el concierto para solista persistió como vehículo
del virtuosismo, algo importante para los compositores que eran
intérpretes de sus creaciones. De forma gradual, el piano
fue substituyendo al violín como instrumento solista. Así,
éste fue el instrumento favorito de Wolfgang Amadeus Mozart,
que realizó los conciertos más relevantes de finales
del siglo XVIII. A principios del siglo XIX, concretamente de
1801 a 1811 los conciertos para piano de Ludwig van Beethoven consagraron dicha tendencia de forma definitiva.
Las operetas
del siglo XIX tenían algunas características propias
de la época. De hecho, éstas tienen rasgos peculiares
según si se dirigen al público de Viena o París.
Y es que en estas dos urbes el género tuvo una importancia
descomunal. De este modo, en París, las obras de Offenbach
se distinguían por tener una capacidad especial para la
parodia de los grandes tópicos de la música seria.
Éste es el caso de su primer gran éxito, que llevaba
por título: "Orfeo en los infiernos" (1857).
También señalaremos la humorística "La
bella Helena" (1864). En el caso de Viena, allí reinaba
el genial Johann Strauss debido a la gran repercusión de
"El murciélago" (1874) y "El barón
gitano" (1885). Además, iba adquiriendo protagonismo
el sentimentalismo y el romanticismo. Ello se consolidaría
en la segunda generación de autores de operetas (entre
el siglo XIX y el XX). De éstos un líder indiscutible
va a ser el músico de origen húngaro: Franz Lehár
(1870-1948).
Pero el siglo
XIX es también la época del ballet romántico.
Éste plasma el culto de la bailarina y la contraposición
entre el mundo carnal y el espiritual. Ello es llevado a cabo
de forma magistral en obras como: "Giselle" (1841),
"Swan Lake" (1895) y "Cascanueces" (1892).
El romanticismo de los primeros años del siglo XIX le otorgó
al ballet la idea de elevación e ingravidez y ello llevó
a inventar algo tan conocido actualmente, como son las zapatillas
de punta. Los personajes típicos femeninos serán
idealizados, mientras que los temas se centrarán en amores
desgraciados, situaciones mágicas y ultraterrenas, etc.
Le debemos al siglo XIX haber dado lugar a las creaciones de ballet
que perduran y son vigentes todavía hoy en día.