En
1924 da comienzo en España las primeras emisiones de radio
dirigidas al público, ya que en una orden del mes de junio
de ese año el gobierno español aprueba el denominado
"Reglamento para el Establecimiento de Estaciones Radioeléctricas
Particulares" que concedía las primeras licencias
de radio a una iniciativa de ámbito privado.
Hasta
ese instante las emisoras que existían lo hacían
sin licencia alguna ya que no había una legislación
que regulara esta materia y transmitían de forma experimental,
con más o menos regularidad, tal y como ocurría
en otros lugares. De todos modos España estuvo entre las
naciones más interesadas en desarrollar la radiodifusión,
no en vano Matías Balsera, un ingeniero español
realizó en 1912 conciertos de la Banda Municipal desde
El Retiro de Madrid y retransmisiones de óperas desde el
Teatro Real. Los experimentos que llevó a cabo Balsera
tuvieron tanta trascendencia en su época que llegaron a
interesar al propio "padre" de la radio, Marconi.
Pero
los pasos de Balsera sólo fueron los iniciales, continuaron
en España con Antonio Castilla, quizás la figura
clave. Otro ingeniero que trabajaba en radiotelefonía para
el Ejército, estableció en 1916 la primera comunicación
por radio entre Madrid y el Pardo, todo un hecho. Desde ese instante
Castilla no paró en su actividad, creó en 1917 una
empresa de fabricación de receptores de radio bajo la marca
Ibérica, con una idea ya más comercial, como negocio,
dirigida al público, tal y como estaba sucediendo en otras
naciones. El hecho de que no hubiera en España una emisora
de radiodifusión todavía, obligaba a los que contaban
con radios, a escuchar emisoras extranjeras. Este dato anima aún
más a Castilla en su empeño de crear una emisora
propia para dar otra opción distinta a los poseedores de
radios y con el fin también de hacer despegar su negocio
con los transistores.
El año 1923 marca el inicio en Madrid de la emisora radio
Ibérica, una emisora de 500 vatios,
que contenía programas musicales y culturales, y también
la realización de mensajes comerciales de la radio, el
comienzo de la publicidad de la radio española, que al
principio era de los propios receptores de la emisora. Uno de
los debates más clásicos en la radio es el que plantea
qué emisora fue la primera que inició sus emisiones
de forma oficial. Radio Ibérica fue la primera en hacerlo
con una cierta regularidad, aunque todavía sin la licencia
que conseguiría después con el indicativo EAJ-6,
y que se retrasó por unos problemas en su solicitud al
gobierno, organismo que las concedía según iban
llegando. El EAJ se trataba de el "Indicativo de Llamada"
que en un principio servía para que la estación
radiodifusora se identificara en antena. Según los periódicos
de aquel momento Radio Ibérica transmitió todo un
acontecimiento social como fue la Lotería de Navidad en
1923, aunque sólo tres años después desaparecería
y dejaría de emitir.
Radio
España, la cadena estatal, fue la primera que comenzó
a emitir con licencia después de comenzar de manera oficial
sus emisiones en Madrid un 10 de noviembre de 1924, sin embargo,
parece ser que fue solicitada al gobierno en segundo lugar por
lo que se quedó con el indicativo EAJ 2. Ese mismo año
tuvo serios problemas técnicos que obligaron a su interrupción
hasta 1925, momento en que reanudó sus emisiones, ya con
mayor regularidad a través de una nueva sociedad. El 14
de noviembre de 1924 Radio Barcelona da comienzo sus emisiones
con el indicativo EAJ-1, lo que supone la segunda radio en inaugurarse
detrás de Radio España, aunque la diferencia entre
una y otra fue sólo de cuatro días. Radio Barcelona
fue promovida por la Asociación Nacional de Radiodifusión,
que lo formaban un grupo de industriales catalanes que procedían
del sector radioeléctrico, entre ellos José Mª
Guillén, otro ingeniero más. En los primeros pasos
la programación se reducía a música, a algunas
conferencias de divulgación cultural y científica
y a la información meteorológica, pero poco a poco
el número de programas aumentó con boletines de
noticias, conciertos, jazz, programas infantiles. Al mismo tiempo
Radio Libertad, organizó un concurso con la participación
de los oyentes en el que para llegarse el premio había
que acertar el nombre de las intérpretes de unos cuplés
radiados.
En
la II República, en la década de los treinta, la
radio empezó a convertirse en un instrumento clave de información
que se iba extendiendo rápidamente por domicilios y cafés.
En la radio ya participaban intelectuales y políticos,
signo inequívoco de la trascendencia que iba teniendo.
Las emisoras se interesaban por primera vez hasta en los mítines,
en una época muy inestable en la política española.
Sin embargo antes de la guerra, la radio en nuestro país
estaba realmente retrasada respecto a otros países vecinos.
La
radio española sobrevivía de la publicidad, llevándose
el Estado un 20% de la misma, así como de las cuotas por
el uso de receptores, sin ofrecer ningún servicio. En la
guerra, los dos bandos enfrentados convirtieron la radio en vehículo
fundamental de información y propaganda, como solía
suceder en estos casos. Al fin y al cabo era el único medio
que podía atravesar varias zonas, incluidos frentes y trincheras
de todo tipo, y no dependía de un soporte que fuera escaseando
en la guerra como ocurrió con el papel, que obligó
a reducir las páginas en los periódicos. La radio
era un medio ágil, inmediato, que contaba con la posibilidad
de seguir el presente de un conflicto en ese mismo instante y de
llagar a cualquier sitio.
Las
autoridades de las dos zonas en guerra utilizaron la radio como
medio de difusión, intentando neutralizar las emisiones
del otro y dirigirse a la población de este medio. Pese
a que había muchas noticias, también continuaron
en antena los programas musicales, con la intención de
distraer a las tropas como medio de evasión. Abundaban
del mismo modo los mensajes de socorro, solicitando información
sobre parientes que estaban desaparecidos o no estaban en contacto
con sus familiares.
En
1937 se creó Radio Nacional de Salamanca, emisora con la
que el gobierno de Franco pretendía dar forma a un gran
instrumento de propaganda que, al final, se convirtió en
el primer paso de lo que sería la cadena radiofónica
estatal: Radio Nacional de España.