El
inventor norteamericano Thomas Alva Edison nació en 1847
en el seno de una familia humilde. No le fue fácil acudir
regularmente a la escuela. No obstante, su madre lo motivó
hacia la lectura.
No
quería perder el tiempo y en los momentos en
que no realizaba sus ventas en los andenes, se hallaba
ocupado con sus experimentos químicos.
Así,
antes de cumplir diez años, el joven estaba ya fascinado
por los libros de ciencia y sobretodo por los de química.
En un precario laboratorio, montado en su propia casa, experimentaba
gracias a la información que había leído.
Contrariamente a lo que se pueda pensar del genio norteamericano,
en sus estudios se le calificó de torpe para las matemáticas.
Pero como diría más adelante el propio Edison: "siempre
se puede alquilar a algún matemático".
En el momento en que los experimentos e investigaciones del joven
empiezan a resultar más caras, éste se espabila
vendiendo confitura, fruta y periódicos en los ferrocarriles
de la compañía Grand Truck (entre Port Huron y Detroit).
Cuando esperaba el tren de vuelta a Port Huron, aprovechaba para
leer información sobre química y electricidad. No
quería perder el tiempo y en los momentos en que no realizaba
sus ventas en los andenes, se hallaba ocupado con sus experimentos
químicos. Éstos los llevaba a cabo en un pequeño
laboratorio improvisado en el furgón de equipajes. Pero
un incendio accidental sin consecuencias graves, originó
el despido de Edison. En esta época de adolescencia sufrió
el accidente que le dejaría sordo de por vida. Y es que
fue izado a un tren que estaba en marcha por un guardafrenos.
Edison
siguió fascinado por la ciencia. En especial, se iba decantando
por lo mecánico y la electricidad. Ello lo motivó
a realizar aparatos telegráficos y gracias a su gran memoria,
dominó fácilmente el código Morse. Se convirtió,
en 1863, en operador de telégrafos nocturno del Grand Truck
en Stratford Junction. En este mismo año, llevó
a cabo su primer invento que consistió en crear un instrumento
telegráfico simplificado. Durante los cinco próximos
años, Edison viaja por las ciudades del Oeste Medio como
un telegrafista competente. El inventor, poco a poco, va añadiendo
pequeños avances a sus aparatos telegráficos. Pero
no patentó el primer invento hasta el día 1 de junio
de 1869. Se trata de un registrador eléctrico de votos.
También en 1869 consiguió patentar un stock-ticker,
que indicaba las oscilaciones de los valores bursátiles,
lo cual significaba el perfeccionamiento de un aparato ya existente.
El hecho que Edison lo mantuviera en funcionamiento durante el
famoso Viernes Negro de 1869 impresionó al presidente de
la Gold and Stock Telegraph Company, que le dio 40.000 dólares
por los derechos de la máquina. En aquellos tiempos, se
trataba de una suma considerable. Por lo tanto, el genial inventor
podría abrir su primer taller-laboratorio, que es precursor
de los centros de desarrollo científico de hoy en día.
Edison empieza así, a tener un éxito fulgurante,
el cual se trabaja él mismo con sus virtudes de laboriosidad,
concentración y tenacidad. También le ayudó
el sutil discernimiento que poseía para seleccionar a sus
distintos colaboradores. Todo ello contribuyó a que se
convirtiera en un importante personaje de la tecnología
de la época. Era sobretodo un gran experimentador y sabía
dar en el clavo, ya que tampoco era un creador original como Newton,
por ejemplo. Tenía el don de saber escoger los elementos
más destacados de los trabajos ajenos. Poseía además,
una inteligencia sintetizadora para coordinar dichos elementos
y conseguir resultados inmediatos, valiosos para la vida diaria.
Sin importarle en exceso la cuestión económica,
llegó a ser millonario, después de haber creado
una innovadora riqueza nacional, de miles de millones de dólares.
En
el año 1876 decide mudar sus laboratorios a Menlo Park.
Allí, un año después, inventó una
máquina primitiva que registraba los sonidos, la cual con
añadiduras y perfecciones posteriores le llevarían
a ser el gran inventor del fonógrafo. También en
Menlo Park realizó la primera lámpara incandescente
de auténtica eficacia, hablamos del año 1879. No
obstante, de este trabajo no se le puede dar la calificación
de "inventor", debido a los diferentes y numerosos
precursores. Pronto idearía, interruptores, enchufes, fusibles
y sistemas de instalación alámbrica que hicieron
que se llevara a la práctica la iluminación eléctrica
en los hogares, tanto por la técnica como por el bajo coste.
Entre 1881 y 1882 consiguió completar la construcción
de la primera central de luz y energía del mundo en Pearl
Street, en la localidad de Nueva York.
De
los inventos, tanto suyos como perfeccionados, destacan
la dinamo de seguro rendimiento, el telégrafo,
el sistema telegráfico cuádruple, el
transmisor telefónico de carbono....
Edison
abrió una gran "fábrica de inventos"
en 1887, situada en West Orange. En estas instalaciones, junto
a su equipo de ayudantes, trabajó muy duro. Gracias al
gran esfuerzo, consiguió finalmente más de 1.200
patentes en Estados Unidos. De los inventos, tanto suyos como
perfeccionados, destacan la dinamo de seguro rendimiento, el telégrafo,
el sistema telegráfico cuádruple, el transmisor
telefónico de carbono, el automóvil y la locomotora
eléctricos, la batería de acumuladores ( para la
que realizó 50.000 experimentos ) así como otros
múltiples instrumentos, quizás de menor relevancia.
Dirigió y creó varias empresas para el tratamiento
de minerales. Además, colaboró de forma significante
al desarrollo de la industria del cemento Portland y también
introdujo el hormigón armado. Con uno de sus colaboradores,
el "genio de la luz" experimentó en 1883 lo
que más adelante se llamaría "Efecto
Edison", tan básico para las radios del porvenir.
No obstante, en aquel momento el artífice de tal hazaña
no se dio cuenta de la grandeza que ello suponía.
Nuestro
protagonista lideró la Comisión Consultiva Naval
durante el periodo de la I Guerra Mundial. Contribuyó,
con sus grandes ideas, en el sistema de protección de los
barcos contra torpedos, así como en la fabricación
de productos químicos de importación imposible.
Al acabar la guerra, motivado por su buen amigo Henry Ford, supervisó
el análisis de 17.000 plantas para su posible aplicación
a la producción de goma sintética.
Durante
sus últimos años de vida, Thomas Alva Edison se
había convertido en una leyenda viva, ya que a parte de
los hechos reales, numerosos rumores y habladurías lo elevaron
a la categoría de mito viviente. Los biógrafos e
historiadores de este inventor norteamericano tan sólo
han logrado rescatar de forma parcial la verdadera importancia
de este personaje. Después de haber llevado una vida plena,
tanto en el plano personal como en el plano profesional, Edison
fallece en 1931.