República
Argelina Democrática y Popular ::
La vida en el desierto ::
Argelia,
el segundo país más grande de todo el continente
africano, posee una extensión de unos 2.381.741 kilómetros
cuadrados y una población aproximada de 32.277.942
habitantes. Su capital es Argel, su moneda es el dinar argelino
y el idioma oficial hablado es el árabe.
SUPERFICIE 2.381.741
km²
POBLACIÓN 32.277.942 habitantes
DENSIDAD
14 hab/km²
CAPITAL Argel
LENGUA
Árabe, dialectos beréberes
RELIGIÓN
Musulmanes
suníes 99% Cristianos y judíos
1%
Argelia
limita por el sur con Mali y Níger, por el oeste con Mauritania y Marruecos, por el este con Libia y Túnez. Las costas,
de unos 1200 kilómetros y donde suele concentrarse la mayoría
del pueblo argelino, son bañadas por el Mar Mediterráneo,
al norte del país.
El clima argelino debe considerarse
según las zonas geográficas: Al sur el clima es
desértico, con diferencias notables de temperatura entre
los días y las noches. Además, no hay que olvidar
que la casi totalidad de este territorio africano está
invadido por el seco desierto. Al norte, en las costas o en la
denominada Región del Tell, el clima es
mediterráneo, con temperaturas más húmedas
y templadas, es decir con veranos calurosos pero con inviernos
más suaves. Las lluvias suelen empezar en invierno, concretamente
desde diciembre hasta marzo. En las regiones montañosas,
podemos definir el clima como continental. Se considera que la
mejor época del año para visitar el país
es en otoño, cuando los días son aún agradables
y las noches no demasiado frescas.
Como hemos señalado, este
territorio se encuentra dominado por regiones desérticas,
sobre todo por el conocido Desierto del Sahara, de indudable atractivo gracias a su paisaje peculiar, promontorios,
dunas y oasis, que conforman la mayor parte del panorama. La flora
que encontramos en estas regiones, adaptada a la sequía
y al calor, son palmeras y árboles en elevaciones rocosas.
La fauna, por su parte, vive también acomodada a las condiciones
climáticas de su hábitat: jabalís, zorros,
chacales o camellos son algunas de las especies que podemos encontrar
en tales parajes.
En la zona mediterránea la vegetación vive aclimatada
a un ambiente más húmedo y suave, por lo que almendros,
naranjos, olivos o higueras son la flora más habitual.
En este fascinante país
podemos destacar algunas interesantes urbes, con sus respectivos
atractivos. Al norte de Argelia nos encontramos con ciudades tan
célebres como Orán, con acogedores
atractivos por descubrir. Como reclamo adicional, a escasos 50
kilómetros al este de esta ciudad encontramos la Reserva
Natural de Marais de Macta. Tlemcen es apreciada por su bonita Mezquita, entre otros. Constantina está situada en las Gargantas de los Rhumel. En esta localidad, de indudable riqueza y prestigio, podremos
visitar el Museo de Antigüedades Romanas,
el Palacio de Ahmed Bey o la Plaza de
los Mártires. Otro imán de esta destacable
ciudad es el Puente Colgante de Sidi M’Cid,
desde el cual se obtiene una vista imponente al interior de la
Garganta. Otra ciudad de indudable interés
es la emblemática Argel, capital y una
de las principales ciudades costeras, en la que las opciones son
múltiples y llamativas.
En cuanto a cultura, el visitante
podrá dirigirse hacia el núcleo de esta agraciada
localidad para encontrarse con el Museo Nacional de Antigüedades
Clásicas y Musulmanas, el Museo
de Arte local o el Museo del Bardo.
El Museo de Arte y Tradiciones Populares es también muy frecuentado. Otra buena opción consiste
en deambular por los sinuosos callejones del centro histórico,
la Alcazaba, donde la oferta turística
es ventajosa. Además, podrá decantarse por la Mezquita
de Ali Bitchin, la afamada Plaza de los Mártires,
la Mezquita Kechaua o incluso el Mercado
de Chaat. Tipaza merece la pena ser
recorrida ya que posee verdaderas joyas arquitectónicas,
como el Mausoleo de Numidian, una Basílica
Cristiana e interesantes ruinas romanas y púnicas. No menos
importantes son sus sugerentes playas.
La Costa Turquesa, al este de la capital y gracias
a sus agradables playas, pone a su disposición un amplio
abanico de actividades acuáticas. Finalmente, conviene
destacar la Kabilia, que hace mención a la larga cadena
de montañas que se prolonga desde la capital hasta Djidjelli.
En su zona más alta se encuentra la Reserva de Djebel Babor,
donde se hospedan especies como el macaco de Berbería o
el jabalí. Robles, abetos y cedros conforman la principal
vegetación de esta región.
Y no podemos olvidar un inmenso
paraje de relevante importancia en Argelia. Sin duda nos referimos
al extraordinario Desierto del Sahara, que ocupa la casi totalidad
del territorio argelino y que alberga unas auténticas riquezas
paisajísticas. Alejados de los tópicos, los oasis
se presentan como verdaderas extensiones de palmeras y de vegetación
alrededor de los cuales se han formado pueblos bien estructurados.
El oasis de Taghit o el de Djanet son acertados ejemplos de esplendor.
Además, gracias a las montañas del Atlas Sahariano,
que benefician de unas vistas sobrecogedoras, el visitante podrá
contemplar algunos vestigios rupestres admirables.
En el Valle de M’Zab encontramos
siete pueblos santos habitados por los llamados Mozabites. Y de
estos pueblos, sin duda el más importante es Ghardaia,
con sus peculiares calles arcilladas y donde podemos deleitarnos
con la visión que ofrece la Gran Mezquita, entre otros
atractivos. Tamanrasset, ubicada en medio de las Montañas
de Hoggar, goza de un irrefutable atractivo turístico.
Por último, cabe mencionar los pintorescos tuaregs, enigmáticos
nómadas del desierto.
La cocina argelina no sólo sirve para
restaurarse, sino que está ligada a una forma de vida.
Alimentarse se convierte en todo un ritual social, de ahí
que la comida sea muy importante en este país. El alimento
nacional es el cuscús y en general el componente principal
de estos ricos platos suele ser la carne: de pollo, de cordero
o de camello hacia el sur para los paladares más originales.
Tendrá la oportunidad de probar el típico burek,
pasta de hojaldre rellena de carne. Pero si prefiere las verduras,
podrá optar por el dolma o el suculento kemia. En cuanto
a pastelería dulce, el país cuenta con delicias
como la samsa o el makrout, pastelitos a base de sémola
y miel, entre otros azucarados ingredientes. Estos copiosos alimentos
pueden acompañarse con bebidas como el té, el zumo,
la cerveza o incluso el vino.
Las actividades en este cautivador
país son variadas y dependen en gran medida de la zona
en la que nos encontramos. Por ejemplo, el desierto nos brinda
la aventurera alternativa de poder realizar apasionantes excursiones
a lomos de un camello (para los más intrépidos)
o también en vehículo todo terreno, para los menos
atrevidos.
En la costa, las principales ocupaciones son náuticas,
lógicamente enfocadas hacia el mar y el agua en general.
En las elevaciones montañosas suelen desarrollarse actividades
más acordes con este entorno rocoso. Por
todo esto, podemos predecir que este país le sorprenderá
de mil formas distintas y que nunca lo dejará impasible.
Si piensa que Argelia puede ser una buena elección como
destino de su viaje, seguro que volverá a su país
con un dulce recuerdo de tan acogedor territorio.