República
de Madagascar ::
Islas con personalidad propia ::
La
república de Madagascar es un archipiélago formado
por un conjunto de islas, siendo la isla de Madagascar la más
importante y una de las más grandes de todo el Mundo. Se
encuentra en el Océano Índico, cercana al continente
africano.
SUPERFICIE 587.041 km²
POBLACIÓN 16.473.477 habitantes
DENSIDAD
28 hab/km²
CAPITAL Antananarivo
LENGUA
Francés (idioma oficial), malagasy
(oficial), hova y otros dialectos
RELIGIÓN
Indígenas 52%
Cristianos
41%
En
concreto, está situada a unos trescientos kilómetros
de las costas mozambiqueñas, justamente separados por el
Canal de Mozambique. Su capital es la ciudad de Antananarivo,
los idiomas hablados son el francés y el malgache, siendo
la moneda oficial el Franco de Madagascar.
Podemos considerar el clima de
esta isla como tropical, con lluvias abundantes en las costas,
sobre todo al este, y con un clima más templado a medida
que nos adentramos por el interior. Al sur, podemos apreciar un
tiempo relativamente árido y seco. Así mismo, podemos
observar que, en las elevaciones montañosas, las temperaturas
pueden llegar a ser bastante frías, incluso con posibilidad
de nieve. La vegetación de esta isla se caracteriza por
una selva fértil en zonas más húmedas, y
en general por la sabana en demás regiones menos lluviosas.
Aunque su fauna fue en su tiempo
más exuberante, cabe señalar que hoy en día
la vida animal que podemos encontrar en estos parajes sigue siendo
igualmente llamativa: lémures, camaleones, garcetas, tortugas
o el extraño aye-aye, entre muchos especímenes más,
nos dan una idea de la fauna dispar que habita esta agraciada
isla. El visitante podrá contemplar esta interesante muestra
fáunica si se dirige hacia cualquiera de los parques nacionales
o reservas naturales que nos brinda Madagascar. Así, al
oeste está situada la Reserva Natural des Tsingy
de Bemaraha, estructurada en dos parques: el
Grand Tsingy y el Petit Tsingy,
en el que no puede perderse un bonito paraje llamado el Barranco
de Manambolo. De igual forma, en esta reserva de grandes
dimensiones, declarada patrimonio nacional por la UNESCO, podrá
ver algunas especies inusuales al tiempo que disfrutará
con un hermoso entorno. No deje de apreciar sus increíbles
cascadas o sus frondosos bosques. Otra opción consiste
en decantarse por la Reserva Analebe. En la Reserva
de Ampijoroa se cobijan animales en peligro de extinción.
El Parque botánico y zoológico
de Tsimbazaza constituye un recorrido de gran
interés para el turista, pues el amplio abanico de posibilidades,
tanto a nivel animal como vegetal, es muy importante. Le conviene
también dar una vuelta por el famoso Parque Nacional
de Montagne d’Ambre (que significa Montaña
de Ámbar), al norte de Madagascar. Sus sugerentes
rincones (como el Petit Lac o la Petite
Cascade) y su muestrario de vida salvaje no le dejarán
impasible. El Parque Nacional Ranomafana alberga
una extraña especie de lémur que no encontrará
en otro rincón.
Si le gusta el contacto con la
gente, podrá decantarse por la capital, la animada ciudad
de Antananarivo, también conocida como Tana. Se trata de un buen lugar para comprar
toda clase de productos, pues prácticamente podemos encontrar
de todo, gracias a sus numerosos mercados (cabe destacar el bullicioso Mercado de Zoma y el impresionante Mercado
Andravoahangy). Si se siente atraído por las muestras
culturales, podrá optar por visitar el Palacio
de la Reina Ranavalona I, de donde se obtiene una vista
espectacular de toda la capital. Importante centro portuario,
situada al norte de la isla, en una bahía, Antsiranana
cuenta con atractivos focos de interés. Por ejemplo, una
buena opción puede ser relajarse en Playa Ramena,
o contemplar el Pico de Tsaratanana, el más
alto de Madagascar. Dar una vuelta por Ansirabe
(al sur de la capital) puede resultar entretenido. La tranquila
Mahajanga es también otro puerto de importancia.
De ella podemos mencionar su ambiente apacible, su bonito entorno,
sus edificios característicos y sus elevadas temperaturas.
Para finalizar, el visitante agradecerá una visita a la
agraciada isla de Nosy-Be. También llamada
la Isla Perfumada, gracias a sus embriagadoras
especias, este paraje se beneficia de unas playas envidiables
(como puede ser Ambatoloaca) y de unas bulliciosas
ciudades que vale la pena recorrer. Otros puntos que el turista
podrá conocer son Toamasina (el puerto
de más importancia), Nosy Boraha (otra
isla del archipiélago que cuenta con magníficas
playas, como la Playa de Ankarena), Finarantsoa
(en la que se encuentra el Monte Kianjasoa, gran
elevación de más de mil metros de altitud), Morondava (que posee un clima muy agradable) o Taolagnaro.
Las actividades más entretenidas
que el visitante podrá realizar si decide viajar a Madagascar
son por supuesto las relacionadas con el mar. Por ejemplo, podrá
practicar piragüismo, submarinismo o buceo, encontrando un
mundo diferente bajo aguas oceánicas (las ballenas ofrecen
un espectáculo sobrecogedor). Pero resulta igualmente tentador
relajarse en sus hermosas playas, o pasearse por los numerosos
rincones isleños. Si le entusiasman más las rocas
que la arena, Madagascar también se nos presenta como un
rincón de atrevidos deportes montañosos: podrá
realizar emocionante trekking, senderismo o excursionismo. Pero
no nos olvidemos de los importantes parques o reservas que nos
brinda esta bonita isla. Contemplar toda esta variedad paisajística
y plasmarla como recuerdo constituye una ocupación nada
desdeñable en un lugar tan bello y evocador. Así
mismo, adquirir algunos productos es tarea fácil, siempre
y cuando no esté prohibida su comercialización.
En el colorido Mercado de Zoma -en la capital-,
encontrará toda clase de artículos, desde joyas,
conchas, mercadería de cuero, papel de Antaimaro hasta miel y especias olorosas, como la canela, el azafrán,
la pimienta o la dulce vanilla.
Y de especias pasando a la sencilla
gastronomía de Madagascar, podemos señalar que los
alimentos característicos de esta isla son el arroz y las
legumbres, acompañadas de pescado –el marisco es
suculento- o de carne, y servidos con fuertes salsas. Como plato
típico, señalar el delicioso tremblo, elaborado
con leche de coco fermentada; el rico ravitoto, carne
con guisantes o, para los paladares más originales, el
sabroso romazava, preparado con carne de cebú
(mamífero parecido al buey). Como postre, podrá
elegir entre gustosas frutas tropicales (mangos, piñas)
y como bebida podrá tomar excelente café, cerveza
o incluso buenos vinos producidos en algunas regiones.
En definitiva, qué más
cabe esperar de unas islas que son capaces de proporcionar una
belleza paisajística increíble, unas ciudades interesantes,
una producción local abundante y unos parajes de ensueño.
Madagascar es sin duda un buen referente para todo aquel visitante
que anhela encontrar un rincón con personalidad propia.