África
República de Malí
:: Confluencia cultural ::

Malí, país sin costa situado al noroeste del territorio africano, limita por el norte con Mauritania y con Argelia. Por el sur comparte frontera con Guinea, Costa de Marfil y Burkina Faso. Al oeste linda con Senegal, y al este con Níger.

SUPERFICIE
475.442 km²

POBLACIÓN
16.184.748 habitantes

DENSIDAD
34 hab/km²

CAPITAL
Yaundé

LENGUA
24 lenguas africanas, inglés (oficial), francés (oficial)

RELIGIÓN
Cristianos 53% Indígenas 25%

La capital es Bamako, y su moneda oficial es el Franco Maliense. Los idiomas hablados son el francés, así como numerosas lenguas locales como el bambara, el malinké, el tamashek, el senufo o el fulani.

Podemos considerar el clima malinés en relación a sus distintas zonas geográficas, con un tiempo seco y temperaturas más elevadas por el norte y más húmedo a medida que nos acercamos al sur del país, donde las lluvias son más abundantes.
Por consiguiente, podemos apreciar una variedad vegetal según la región en la que nos encontramos. Influenciado por el cercano desierto, el norte de Malí se caracteriza por poseer una flora bastante árida y despoblada en general –la estepa-, mientras que conforme avanzamos hacia el sur sobresale la sabana. De igual forma, cerca de extensiones acuáticas la vegetación se muestra mucho más fértil.
Si dirige sus pasos hacia el Parque Nacional de Bamako, podrá contemplar especies tan interesantes como el guepardo, el elefante o la hiena. El Parque Nacional de Baulé nos brinda la oportunidad de ver una imponente vida animal: búfalos, panteras, jirafas, leones, muflones, babuinos, mandriles o jabalíes conforman una fauna salvaje impresionante.

Las ciudades del país resultan otro punto de indudable interés. El visitante podrá decantarse por Bamako, la capital, cercana al río Níger. Allí tendrá la oportunidad de observar numerosas muestras étnicas malinesas en el Museo Nacional, ubicado en la avenida de la Libertad. Otras sugerentes opciones consisten en admirar sus renombrados monumentos, su Gran Mezquita, el Palacio Presidencial o el Jardín Botánico. No menos importante son sus alrededores, por lo que vale la pena darse un paseo por las afueras de tan atractiva urbe. Podrá ver las fantásticas Cataratas de Sotuba o las Cuevas de Medina Kura.
Igualmente podrá dirigirse hacia la renombrada Tombuctú. También bautizada como la "Perla del Desierto" a causa de una extraña leyenda, en esta agraciada ciudad no faltan los focos turísticos. Empezando por sus sugerentes mezquitas (cabe destacar la Mezquita Jingareiber y la Mezquita Yahiya) pasando por sus animados mercados, esta encantadora localidad nombrada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO no le dejará impasible.

Es así mismo aconsejable dar una vuelta por Djenné. De ella cabe destacar su maravillosa Mezquita –que data de 1280- y su concurrido Mercado, donde se respira un ambiente alegre a la vez que tradicional. Para finalizar, no menos sobresaliente es su peculiar arquitectura y sus edificios en general. Como curiosidad mencionar que, en períodos de muchas lluvias, Djenné suele inundarse tomando un impresionante aire de isleta. Gao, ubicada en el Sahel al norte del territorio malinés y donde el calor se vuelve muchas veces sofocante, es otra urbe que podrá conocer. Esta ciudad alberga una gran riqueza arquitectónica, gracias a un pintoresco pasado nómada. Destacamos la Tumba de Askya Mohammed. El turista podrá aprovechar una visita a la animada Mopti o también llamada la "Venecia de Níger" (este apelativo proviene de sus góndolas, nombradas allí pinasses) para dar un paseo por sus mercados, donde encontrará un amplio abanico de productos de lo más variados. Su Mezquita de arte sudanés entusiasmará a los aficionados ávidos de belleza arquitectónica. Así mismo, dignas de ver son las bonitas ciudades de Hombori, Nioro, Kayes, Sikasso, Bandigara o Kotaka.

En Malí podrá realizar entretenidas actividades como la pesca en alguno de los numerosos ríos que nos brinda el país; por ejemplo una buena opción la ofrece el Lago Debo, lugar predilecto por los aficionados a este deporte. De igual modo, su riqueza paisajística constituye un buen aliciente. Los intrépidos gozarán con el piragüismo.
El alpinismo o el senderismo se presentan como una oportuna alternativa al agua; en tal caso es aconsejable dirigirse hacia el enigmático País Dogon –recordar que los pueblos dogones viven asentados alrededor de las Fallas de Bandiagara- al este del territorio malinés. Resulta obvio que, además de estos interesantes deportes al aire libre, el visitante disfrutará con la compra de diversos productos étnicos y locales en cualquier mercado, de los tantos que nos concede el país a lo largo del trayecto: piezas talladas en madera, estatuas, valiosos tejidos, colgantes, pendientes o máscaras son sólo una pequeña lista de los tantos objetos artesanos que podría llegar a adquirir, algunas veces a buen precio, si sabe mostrarse hábil practicando el "regateo").

Podrá consumir suculento pescado o carne acompañados de salsas, cremas y verduras, así como arroz, utilizado como el alimento base servido junto a estos alimentos. Entre carnes destacamos la de camello, insólito manjar apto para los paladares menos tradicionales. Muchas veces procedente del río Níger, el pescado de agua dulce es sabroso y lo podrá probar cocinado de distintas maneras. El arroz maflé puede representar un menú delicioso. De igual modo, tendrá la opción de degustar nutritivos guisos. En cuanto a bebidas, podrá tomar excelente té, preparado de un modo singular, propio de este lugar africano.

Queda palpable que Malí constituye un destino de viaje completo. Siguiendo algunas medidas adecuadas, el visitante podrá realizar un significativo recorrido por los puntos más privilegiados de este bonito territorio. En resumen, si decide adentrarse por el mundo malinés, con sus raíces étnicas y su belleza natural, habrá optado por efectuar un viaje relevante que difícilmente podrá olvidar.

...por Evelyn Hernandis

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