República
Islámica de Mauritania ::
Mundo de oasis y de dunas ::
Mauritania,
situado al noroeste del continente africano, limita al este con
Malí, al sur con éste último y con Senegal.
Por el noreste, nos encontramos con Argelia; Las costas mauritanas
son bañadas por el Océano Atlántico por el
oeste.
SUPERFICIE 1.031.000 km²
POBLACIÓN 2.828.858 habitantes
DENSIDAD
2,7 hab/km²
CAPITAL Nuakchot
LENGUA
Árabe hasaniya (oficial), poular,
solinke, wolof (nacional), francés
RELIGIÓN
Musulmana 100%
Los
idiomas hablados son el francés y el árabe, así
como algunas lenguas étnicas como el sarakolé, el
tamashek o el peul. La moneda en curso es el ouguiya y la capital
del país es la ciudad de Nuakchot.
Podemos considerar el clima de
este territorio como caluroso, desértico y seco, con temperaturas
elevadas y con pocas lluvias. En algunos períodos del año,
podemos notar una gran diferencia de temperaturas durante el día
o la noche. En algunas regiones, las temperaturas pueden incluso
llegar a ser bastante bajas. De igual forma, podemos observar
un ambiente sensiblemente más lluvioso a medida que avanzamos
hacia el sur. Así, cerca de la costa podemos apreciar un
tiempo más húmedo y unas temperaturas más
templadas.
La geografía mauritana se caracteriza por sus tierras dominadas
por el desierto sahariano (más de la mitad de este territorio
africano vive sometido por las dunas), con extensos arenales;
por el interior se encuentra el Macizo de Ardar,
con sus montañas y pequeñas elevaciones, finalmente
al sur están situadas las Mesetas de Assaba y de Tagant. A grandes rasgos, podemos señalar
que existen variaciones vegetales según el territorio.
En las zonas menos lluviosas, podemos encontrar una vegetación
en consonancia con este ambiente seco: la conocida estepa, los
cactus y las palmeras conforman la flora de esta región
del país, sometida por el árido desierto. Los oasis
resultan más ricos en cuanto a variedad natural. En general,
en Mauritania y dependiendo de la zona geográfica –en
armonía con el grado de humedad-, el visitante podrá
llegar a ver áloes, acacias, baobabs, arbustos y plantas
espinosas. Si le interesa la vida salvaje, tendrá la oportunidad
de contemplar especies como el mono, la jirafa, el búfalo,
el leopardo, la hiena, el pelícano, la tortuga, el flamenco,
el avestruz, así como animales más pequeños
aunque no menos impresionantes: arañas, escorpiones, lagartos
y serpientes, que viven acomodados al clima extremo de este país.
Una buena opción para gozar de esta fauna dispar consiste
en visitar el Parque Nacional Arguin, sobre todo
si le interesan las aves, pues en este parque se cobijan miles
de espectaculares pájaros.
En referencia a las ciudades mauritanas,
el visitante podrá elegir entre algunas que resultan muy
interesantes. Cabe resaltar las más importantes, entre
las cuales encontramos la sugerente capital del país, rodeada
por el desierto del Sahara, Nuakchot. Su extraño
nombre significa en realidad "Lugar de viento",
y de esta moderna ciudad es importante señalar sus principales
focos de interés: los amantes del Arte no deben dejar de
visitar su Museo Nacional, su Gran Mezquita,
o su Centro Artesanal Femenino, con los que obtendrá
buenas muestras culturales. Si quiere encontrar variados artículos
locales (podrá adquirir desde comida hasta valiosas joyas),
podrá dirigir sus pasos hacia el Gran Mercado
o el Quinto Mercado. Al sur del país,
cerca de la frontera con Malí y en concreto en el "pueblo
fantasma" de Tichit -aunque despoblado-
aparte de disfrutar de una localidad con un ambiente deliciosamente
tradicional -siempre orientado por un experimentado guía-
y de beneficiarse de algunas de las mezquitas más bellas
de todo Mauritania, el turista podrá recrearse en un entorno
de lo más envidiable. Ubicada en medio de una inmensa falla
rocosa, su belleza paisajística es simplemente sobrecogedora. Atâr, la animada ciudad oasis, sin duda
le gustará. Después de una visita, de ella podrá
recordar su animado Mercado, su gente (los misteriosos nómadas),
su típico ambiente, y por supuesto sus alrededores. No
menos atractiva se nos muestra Ualata, ciudad
del sureste del país, donde podrá apreciar muy importantes
vestigios arqueológicos, así como otras muestras
artísticas de sumo interés. Para terminar, también
podrá encontrar numerosos restos arqueológicos en Kumbi Saleh, cerca de la frontera con Senegal,
al sur de Mauritania, por lo que podría aprovechar para
visitar este país vecino. De igual modo, otras ciudades
que seguramente le interesarán son: Chinguetti,
Kiffa, Butilimit, Rosso o Uadane.
Como abanico de actividades que
ofrece este territorio africano, simplemente podemos mencionar
la visita a algunos de los vestigios arqueológicos arriba
nombrados, que puede resultar muy instructivo para el visitante
curioso en general. Los más dinámicos podrán
dirigirse hacia las costas, donde podrán practicar deportes
acuáticos como el entretenido surf, la refrescante natación
o el emocionante esquí náutico. Por último,
si es un visitante más moderado, siempre podrá relajarse
en cualquiera de las bonitas playas que tiene este agraciado territorio.
Si hablamos de la gastronomía
de Mauritania, a grandes rasgos podemos decir que la cocina del
país se caracteriza por su sencillez y que suele elaborarse
con carne (de cabra, de cordero, de pollo, de oveja y de dromedario
para los paladares ávidos de originalidad) y de pescado,
preparado de distintas maneras. Así mismo, en general estos
alimentos son cocinados con arroz, con cuscús y con verduras.
En cuanto a bebidas, podrá tomar té y algunos licores
(como por ejemplo el licor de dátil).
Para finalizar, lo más
destacable de Mauritania es su peculiar ambiente, casi totalmente
alejado de la cruda modernidad, y como suspendido en el tiempo.
De este nostálgico país africano, lo que seguramente
más atraerá al visitante son sus paisajes evocadores,
su tranquilidad, su gente tradicional, y mil cosas más
que difícilmente pueden definirse en una palabra. Para
hacerse una idea de Mauritania, nada mejor que visitarlo: le sorprenderá
a cada paso, y podrá traer de vuelta a su casa un recuerdo
inalterable, a la imagen de este mundo de oasis y de dunas.