La ciudad de Rio de Janeiro es una jarana continua. Sus famosas playas, su arte de fabricar fútbol y sus fiestas de carnaval acompañadas de samba y movimiento de caderas definen a una metrópoli brasileña que ocupa uno de los entornos más hermosos del país, justo entre el océano atlántico y el acantilado.
Esta cuna, situada en el corazón de la región sureste de Brasil, es capaz de recibir al año millones de viajeros que la sitúan, dentro del ranking turístico, en una de las ciudades más visitadas del mundo. Aparte, y durante los últimos años, Rio ha pasado a ser uno de los mayores centros financieros y adelantados de América del Sur.
Esconde muchos lugares que están pidiendo a gritos ser descubiertos.
Viajar por Rio -hermosa y acogedora tierra donde las haya- es una delicia. Como lo es explorar sin tregua las mil y una rutas que ofrece esta enorme ciudad. Recorrer sus barrios, perderse por sus calles abarrotadas de tiendas, mezclarse entre sus habitantes más conocidos como cariocas o examinar sus parques y museos son algunas de las opciones que ofrece Rio al viajero para poder disfrutar al máximo de su estadía. Es una villa que da mucho de sí: tumbarse en las playas de Copacabana o Ipanema que gozan de fama mundial, explorar la selva tropical atlántica situada en el Parque Nacional de Tijuca o contemplar una inolvidable puesta de sol desde las cimas del Corcovado o del Pão de Açucar.
Rio respira diversión por los cuatro costados pero, a la vez, esconde muchos lugares que están pidiendo a gritos ser descubiertos. Tanto el Corcovado como el Pão de Açucar son dos lugares de visita obligada para cualquier peregrino que decida pisar esta tierra brasileña. Poco se puede decir del Corcovado, ya que prácticamente todo el mundo tiene en mente la postal del Cristo Redentor que con sus brazos tendidos parece dar la bienvenida a todo aquel que llega dispuesto a conocer esta seductora metrópoli. Esta popular montaña se realza a 710 metros por encima del núcleo urbano. Evidentemente, a esta altura se puede admirar Rio desde una perspectiva espectacular. Justo al frente se alza otra cumbre, el Pão de Açúcar, otra de las maravillas de la ciudad y que vale la pena conocer.
En Rio reinan las contradicciones: se pasea por el mar o por la selva; se bebe cerveza o cachaça, el famoso ron de caña de azúcar; se puede visitar una parte norte de la ciudad o una parte sur; es una urbe donde hay muchos ricos pero también hay muchos pobres que viven en barrios de chavolas, conocidas como favelas. Pero todas estas objeciones hacen de Rio de Janeiro una de las ciudades más fascinantes del mundo. Hay que aceptarla con sus cosas buenas y sus cosas malas, porque esta localidad es capaz de brindar a sus visitantes y habitantes un ambiente agradable y seductor.
El corazón de la ciudad carioca es un verdadero revoltijo de elementos antiguos y nuevos, una fiesta continua que transmite al turista el particular carácter de Rio. Aquí encontraremos algunos de los museos más destacados de la ciudad, construcciones coloniales, iglesias y numerosos puntos de encuentro: tiendas para todos los gustos, bares para sentarse y observar el movimiento de la ciudad carioca y una gran variedad de restaurantes. De todas formas, si uno quiere disfrutar de la mayor diversidad de gente de toda la urbe debe pasarse por Cinelândia. Es un lugar muy concurrido día y noche por su amplia oferta de bares, restaurantes, tiendas y salas de cine.
Como en toda gran metrópoli, la oferta cultural de Rio es enorme. Un recorrido por sus museos nos ayudará a entender más una localidad que tiene una historia particular. Uno no puede perderse el Museo Nacional de Belas Artes que contiene una gran colección de esculturas y pinturas, quizás las mejores del Brasil. Otros museos destacados y que merecen un alto en el camino para todos aquellos fanáticos a las exposiciones son: el Museo Histórico Nacional, el Museo Histórico e Diplomático o el Museo Naval e Oceanográfico.
Por otra parte, los aficionados al fútbol deben marcar un día en su agenda para visitar el estadio de Maracaña, situado en el barrio de São Cristóvão, al norte de la ciudad. El fútbol brasileño se lleva la fama de ser el más genial y apasionante del mundo y, en este sentido, vivir un día de partido en Rio no dejará indiferente a los devotos de este juego. Además, si somos deportistas natos y lo que nos gusta es ejercitar las piernas, podemos organizar una expedición por el Parque Nacional da Tijuca que nos sitúa en plena selva tropical donde uno puede perderse por sus bosques llenos de cascadas y hermosos árboles. Pero esta jungla urbana no es el único hábitat generoso que esconde Rio, otros parques, lagunas y jardines, como el Botánico hacen de la ciudad carioca una de las más ricas en naturaleza.
Rio de Janeiro también es conocida internacionalmente por sus playas. La de Copacabana es la ribera más famosa del mundo y la playa que más turistas aglutina al largo del año. Otra costa conocida y destacada por su distinción es la de Ipanema, aunque es también una playa conocida por sus grandes olas. Hay que andar con mucho cuidado, sobre todo cuando uno no está acostumbrado a sortear olas de estas dimensiones.
El broche de oro de Rio es vivir en vivo y directo sus famosos carnavales. Miles de personas desfilan a ritmo de samba invadiendo la calle de color, movimiento de caderas y diversión. Si alguien tiene la intención de conocer Rio, que mejor que viajar en tiempo de carnavales para admirar uno de los mejores espectáculos del mundo. Las mejores escuelas de samba de la ciudad se preparan todo el año para desfilar unas horas por el sambódromo y otorgarse el título de ser la mejor.
En definitiva, Rio es un edén atiborrado de oportunidades. Es una de aquellas ciudades donde el turista se siente libre, bien acogido y bien tratado por sus habitantes cariocas. Al viajero que le guste la playa tendrá en Rio para escoger, al que le guste pasear y mezclarse entre sus habitantes podrá hacerlo tranquilamente, ya que los cariocas están tan acostumbrados a los turistas que ya los ven como una parte más del paisaje urbano. Además, para el viajero que disfruta coleccionando rutas turísticas, Rio es una ciudad rica en itinerarios, todos distintos y apasionantes. Una sabia recomendación: si alguien tiene la intención de conocer Rio de Janeiro que lo haga en pleno carnaval, la fiesta está asegurada.
Es una de aquellas ciudades donde el turista se siente libre.
La Ciudad brinda a sus habitantes y visitantes un ambiente armonioso y agradable para el ocio y el trabajo, que aliado a su infraestructura, la convierte en un importante centro de comercio y servicios, la Ciudad de Río de Janeiro es reconocida por una de sus mayores virtudes: el cariño y la hospitalidad con que su pueblo acoge a sus visitantes.
Compras: Río es un paraíso repleto de oportunidades para los aficionados a las compras. Por todos los barrios, calles y playas abundan las típicas tiendas de regalos y también se pueden encontrar algunas de las boutiques más elegantes y modernas del mundo: joyerías fantásticas o grandes almacenes estupendamente provistos. Además, la gran ciudad carioca es, desde hace años, la capital mundial de las camisetas y los bikinis.
Carnaval: El Carnaval de Río de Janeiro, con un sambódromo por el que desfilan 50.000 personas, es el objetivo de todas las miradas. Detrás de la explosión de color en la que se empapa el ambiente de esta fiesta se encuentran meses de trabajo en los que se han volcado las Escolas de Samba, con sus espectaculares garotas brasileñas que acaparan todas las miradas.
Su naturaleza exuberante incluye 90 km. de playas, el Parque Nacional de la Tijuca, donde se encuentra el mayor bosque urbano del mundo, con 3.200 hectáreas de bosque atlántico, los Parques Estaduales de Pedra Branca, del Desengano y de la Chacrinha, abarcando una extensión de 48.500 hectáreas; y las lagunas Rodrigo de Freitas, de Jacarepaguá, Camorim, de Tijuca y de Marapendi.
Clima: Río de Janeiro es una ciudad de clima subtropical. El verano se extiende de diciembre a marzo con temperaturas variando de 25°C (77°F) a 42°C (108°F); el invierno va de junio a agosto, con temperaturas alrededor de 20°C (68°F) en el día y 16°C (60°F) por la noche.