La ciudad “donde se encuentran los ríos” ostenta la capitalidad de Canadá desde el siglo XIX, cuando la reina Victoria de Inglaterra le otorgó dicho honor.
Son conocidos en el mundo entero sus diversos festivales culturales.
La reina británica, además, concedió a Canadá total independencia del Imperio Británico en la Declaración del Acta Británica de Norteamérica en 1867. Ottawa está situada en la provincia de Ontario, a orillas del río del mismo nombre. Nació en 1809 con el nombre originario de Bytown. Ottawa recibió su nombre definitivo en 1854, cuando se incorporó como ciudad. Alberga los edificios gubernamentales, incluyendo el Parlamento, que tuvo que ser reconstruido en 1916 después de un gran incendio. Justo en frente de la entrada principal del Parlamento se encuentra la Centennial Flame, que celebra el centenario de la Confederación Canadiense de 1867.
Cerca del centro gubernamental se encuentra la residencia de los gatitos del Parlamento. Durante años deambularon por la zona multitud de gatos hasta que se les construyó una curiosa casita en la colina cercana a la estatua de la Reina Victoria. René Chartrand, un jubilado altruista, se ocupa de alimentarlos gracias a las contribuciones de visitantes canadienses y extranjeros. La ciudad de Ottawa reúne alguno de los centros museísticos del país, como la Biblioteca Nacional, el Museo Nacional y los archivos públicos, además de un sinfín de edificios y monumentos históricos.
En la actualidad. Ottawa destaca por ser una pequeña ciudad enormemente rica en centros de investigación tecnológica, una variada y animada vida cultural y un carácter multicultural y cosmopolita que mantiene, además, un enorme legado histórico. Son conocidos en el mundo entero sus diversos festivales culturales, como las fiestas de Canada Day y el festival de los Tulipanes, con mercados de joyas, ropa y complementos en la época estival, y el Festival de Winterlude en invierno, conocido por sus competiciones de esculturas en el hielo.
La ciudad de Ottawa, con un millón de habitantes, es la cuarta ciudad más grande de Canadá. Tan solo el Puente Alexandría, detrás del Parlamento, separa Ottawa de la cercana ciudad de Hull, ya en la región francófona de Québec, que alberga el museo de la Civilización y el casino de Hull. Ottawa está muy bien comunicada con el resto del país. A cuatro horas en coche o media hora en avión de Toronto y a dos horas en coche de Montreal, Ottawa se convierte en visita obligada para aquellos que en principio solo visitan Canadá por motivos de negocios o para los que establecen el campamento base para visitar el país en las cercanas ciudades.
La residencia del Primer Ministro se conoce en Canadá por su dirección, 24 Sussex. Se trata de una construcción muy bella aunque no ostentosa ni espectacular, ubicada en un entorno en el que convive, por ejemplo, con las Embajadas de España y Francia. A escasa distancia de allí, en 1 Sussex, se erige el Rideau Hall, residencia del representante de la Reina de Inglaterra, que recibe también el cargo de Gobernador General de Canadá. Se trata de un cargo meramente simbólico con apenas atribuciones, pero enormemente estimado por los habitantes del país.
Canadá es un país oficialmente laico, y las leyes del país consagran la libertad de religión. Siendo antiguo integrante de la Common Wealth, se podría pensar que la religión mayoritaria en el país es el protestantismo o el cristianismo anglicano. Por el contrario, los canadienses son mayoritariamente miembros de la Iglesia católica romana. La basílica de Notre-Dame de Ottawa es la catedral de la ciudad, una construcción enormemente bella y sin duda merecedora de la visita de creyentes y agnósticos.
Las avenidas Hellín y Wellington confluyen en la plaza central de Ottawa, centro neurálgico de la ciudad desde donde se accede a los más interesantes centros culturales y gubernamentales de la zona. El Fairmont Chateu Laurier es un hermosísimo hotel situado en la misma plaza, y se construyó originariamente para promover los viajes en ferrocarril a través de Canadá.
Es la cuarta ciudad más grande de Canadá.
El Confederation Boulevard es un distrito de reciente creación que acoge los más destacados centros museísticos de la ciudad. Sin duda es digno de mención el Museo Nacional de Bellas Artes, uno de los más completos del país. Desde el primer nivel se accede a las Galerías de Arte Inuit, la colección más amplia de arte autóctono del ártico. El segundo piso recoge colecciones de diversos artistas de todas las provincias del país, así como zonas reservadas a Tom Thompson y el grupo de los Siete, destacados miembros del arte canadiense contemporáneo. El tercer piso, en cambio, está reservado a los representantes del Impresionismo y Post-Impresionismo, arte Renacentista, Barroco y Gótico.
Uno de los monumentos más emblemáticos de Canadá se erigió el pasado 28 de mayo de 2000 para honrar a todos los soldados canadienses que perdieron la vida en conflictos bélicos diversos. El monumento guarda la tumba de un soldado canadiense que murió en la Primera Guerra Mundial, y cuyo cuerpo fue repatriado desde la provincia francesa de Vilma para la ocasión. El monumento se encuentra en la Plaza Central de Ottawa y pretende honrar a los más de 116.000 soldados desconocidos canadienses que perdieron la vida en una guerra.
El By Ward Market es el centro del ocio nocturno de la ciudad. Ocupado en las horas diurnas por el mercado de la calle George, está rodeado de numerosos restaurantes y bares de copas a los que acuden los jóvenes de la ciudad, especialmente durante los fines de semana. Cerca de allí se encuentra la Universidad de Ottawa, uno de los centros estudiantiles más importantes del país. El Café Colonnade, en el 280 de Meltcafe St. es famoso en la zona por sus excelentes pizzas.
El Sparks St. Mall es un enorme centro comercial urbano, o mejor dicho, una gran calle llena de restaurantes y establecimientos de índole diversa donde realizar todas las compras imaginables. Ropa, recuerdos, boutiques exclusivas y centros de cultura se reúnen en este espacio en el que, además, se encuentran numerosos monumentos y rincones emblemáticos de la ciudad.
Por último, cabe nombrar los Inuksuk, monumentos creados por el pueblo Inuit del ártico canadiense como marcas orientativas, además de servir para transmitir mensajes entre ellos acerca del paradero de un grupo de osos polares o sobre cómo llegar a cierto sitio. El visitante puede observar uno de ellos en Rideau Hall, situado en Cape Dorset.