Santiago de Chile fue fundada por el conquistador español Pedro de Valdivia el día 12 de febrero de 1541. Ello fue realizado al pie del cerro Huelén, hoy Santa Lucía.
El nombre original era “Santiago del Nuevo Extremo” o “Santiago de la Nueva Extremadura”. Se le puso Santiago en honor al famoso apóstol, Santiago de España y luego “Nueva Extremadura” por el territorio que acababa de ser bautizado, como un recién nacido.
Destacamos el Palacio de la Real Audiencia, que actualmente funciona como Museo Histórico Nacional.
La capital de Chile está situada en el extremo occidental de Sudamérica. La ciudad está ubicada a 543 metros sobre el nivel del mar, en la zona central de Chile, a 2.501 kms al sur de Arica. Santiago es un destino turístico completo que compagina a la perfección el bullicio urbano con la naturaleza más auténtica. Y es que se encuentra en un valle, entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera de la Costa. Las altas montañas andinas las hallamos en el lado oriental y allí encontramos innovadoras construcciones que son el centro financiero del estado. La Cordillera de la Costa, de menos altura, se sitúa al poniente. Podremos divisar, pues, preciosas vistas andinas pero el encanto natural no termina aquí. El famoso río Mapocho, cuyo caudal atraviesa toda la ciudad, es un reflejo de la gran riqueza fluvial que caracteriza tanto esta encantadora ciudad, como todo Chile.
El clima es mediterráneo, con un promedio de temperatura anual de 14’5 º C. Larga es la estación seca, mientras que las lluvias invernales se dan desde mayo a septiembre. La temperatura acostumbra a ser de 21’5 º C en enero y de 8’4 º C en julio. El promedio, en lo que a precipitaciones se refiere, es de 256’3 mm.
El idioma es el castellano y la religión predominante es la católica, con más del 70 % de la población, que se considera creyente. Si queremos viajar a Chile, lo mejor es pagar con la moneda de allí, el peso. Para tener una idea del valor del dinero, diremos que un dólar equivale a 648 pesos, aproximadamente. En cuanto a los pesos, encontramos monedas de 1, 5, 10, 50, 100 y 500, mientras que hay billetes de 500, 1.000, 2.000, 5.000, 10.000 y 20.000.
Con respecto a los encantos urbanos, empezaremos por la Plaza de Armas, que ha sido el centro cívico desde la colonia. Aquí hallaremos la Iglesia Catedral que ha sido renovada varias veces. Se le ha otorgado la categoría de Monumento Nacional y posee un peculiar museo. En el mismo lugar hay otros edificios de interés. Así, destacamos el Palacio de la Real Audiencia, que actualmente funciona como Museo Histórico Nacional, Municipalidad de Santiago y el Correo Central. Todos ellos, son hermosos edificios antiguos y están perfectamente conservados. Son Monumentos Nacionales. Cerca de la plaza, hallaremos la iglesia de Santo Domingo, que pertenece a la Orden Dominicana.
Otra de las joyas de Santiago es el Palacio Real Casa de la Aduana, en la calle Compañía con Bandera. Fue levantado entre 1805 y 1807. Hace unos veinte años se habilitó un portal hacia el exterior, donde hallamos el Museo Chileno de Arte Precolombino.
En la Alameda Avenida Bernardo O’Higgins, punto importante, y entre el paseo Ahumada y la calle Teatinos, encontramos diferentes construcciones atractivas. Así, en el Club de la Unión se reúne a menudo la elite chilena. Luego, una vez en la calle Bandera, hallamos el edificio de la Bolsa de Comercio, uno de los lugares destacados de la ciudad. Después, en la Alameda encontramos el Palacio de la Moneda. Se trata de un relevante edificio que es la actual sede de la Presidencia de la República. Como hecho curioso, decir que diariamente a las diez de la mañana frente al palacio se efectúa el típico cambio de guardia, en la Plaza de la Constitución. Por otro lado, en la esquina de Moneda se encuentra la Intendencia. Tales edificios, tanto por su valor histórico como cultural, han sido nombrados Monumentos Nacionales.
Son dignos de admirar y visitar los parques y cerros que nos ofrece Santiago.
Otra de los encantos de la urbe es el barrio de Bellavista, que es el centro del espíritu bohemio de la ciudad. En este punto tendremos la oportunidad de reponer fuerzas en alguno de los buenos restaurantes que ofrecen un menú internacional. También en esta zona podremos pasar un buen rato, debido a la gran cantidad de discotecas, pubs, bares y galerías de arte que hay. En las calles de esta área es muy usual encontrar artesanos que venden sus obras. Con la llegada de la noche este sitio se llena de gran ambiente y actividad.
También son dignos de admirar y visitar los parques y cerros que nos ofrece Santiago. Para empezar, señalaremos el Parque Forestal que se extiende junto al río Mapocho. En el lado oriental encontramos la Fuente Alemana y en medio del parque hallamos el Museo Nacional de Bellas Artes. En la parte de poniente podremos contemplar el Mercado Central, donde el plato fuerte es el pescado y el marisco fresco. También hay restaurantes de comida típica y lo más tradicional es hacer el desayuno de marisco, durante el fin de semana, sobre todo si hemos ido de marcha hasta las tantas.
Algunos, al estar Santiago envuelta de cordilleras, han dejado en segundo plano algunos preciosos cerros que son interesantes de conocer. Están instalados en el centro de la urbe y actualmente son paseos urbanos relevantes. El Cerro Santa Lucía, que fue anteriormente un refugio de ladrones, es hoy en día uno de los parques más bonitos de la metrópoli. Podemos entrar por la Alameda Avenida L.B O’Higgins. Este acceso tiene un mural dedicado a Gabriela Mistral. Frente a este cerro podremos divisar la Feria Artesanal Santa Lucía, con una multicolor muestra de artesanía autóctona. Por otro lado, destaca el Cerro San Cristóbal, de mayor altura que el de Santa Lucía. Su alta cumbre tiene la imagen de la Virgen de la Inmaculada Concepción. Podemos subir a través del funicular y disfrutar así de las maravillosas vistas que ofrece el paisaje. También podemos llegar en coche, lo que nos permite igualmente apreciar los encantos de la naturaleza. El cerro nos ofrece distintas alternativas: una vista panorámica de la urbe y observar multitud de especies autóctonas. Además, hay dos piscinas, un Jardín Botánico, la Enoteca con Museo de los Vinos Chilenos y varios restaurantes de primera orden. Así después del cansancio de las excursiones podemos recuperar la energía perdida. Un plan… perfecto.