Principado
de Andorra
:: El corazón
de los Pirineos ::
El
Principado de Andorra es un pequeño estado situado en el
corazón de los Pirineos. Tiene una superficie de 468 Km²
y su población no supera los 70.000 habitantes. El encanto
de Andorra se basa sus paisajes de montaña.
SUPERFICIE 468
km²
POBLACIÓN 68.403 habitantes
DENSIDAD
146 hab/km²
CAPITAL Andorra la Vella
LENGUA
catalán, francés, castellano
RELIGIÓN
Católica
La
riqueza del medio natural, acompañado de un clima con suaves
temperaturas es el principal atractivo turístico del país.
Andorra
encuentra su principal identidad, en el contraste entre la tradición
y la modernidad. Hoy en día ha dejado de ser un país
que basaba su economía en la agricultura para dedicarse
casi por completo a los servicios, teniendo el turismo como principal
actividad.
No cabe ninguna de que Andorra es el destino perfecto para los
amantes de los deportes de invierno, ya que su ubicación
en el centro de los Pirineos le permite ser uno de los países
con más kilómetros de pistas de esquí en
relación a su tamaño.
La extensión esquiable de Andorra está repartida
en cinco estaciones: Pal-Arinsal, Ordino-Aarcalís,
Pas de la Casa- Grau Roig, Soleu-el Tarter
y La Rabassa. Entre todas suman
261 km de pistas, 152 pistas y 91 remontadores mecánicos.
Además, unos 500 monitores profesionales en plantilla,
están presentes en todas las estaciones. Todas las estaciones
cuentan con unas excelentes instalaciones que convierten al país
en un paraíso para los amantes de los deportes de nieve.
Pero,
a pesar de lo que algunos puedan pensar, el esquí, no es
el único atractivo turístico que ofrece el Principado.
Los espacios al aire libre con los que cuenta Andorra: prados
salvajes, lagos de montaña, picos de más de 3.000
metros de altitud y grandes áreas boscosas, permiten realizar
actividades durante todo el año. Son muchos los deportes
de aventura que se pueden practicar en el país, todos ellos
en un entorno natural de gran belleza. Montar a caballo, senderismo,
rafting, descenso en canoa, tirolina, saltar al vacío
con un parapente, etc. son algunas de las actividades con las
que pasar unas vacaciones intensas y llenas de emociones. De hecho
la mayoría de estaciones de esquí, abren sus puertas
en el periodo estival con una gran oferta de excursiones programadas.
Unos
cincuenta senderos transcurren por antiguos caminos que han sido
recuperados para la práctica del senderismo y permiten
recorrer prácticamente todo el país. Además
existen multitud de refugios de montaña, debidamente acondicionados
donde poder hacer un alto en el camino.
Incluso, Andorra puede satisfacer las necesidades de los turistas
que únicamente desean admirar las maravillas naturales
que la situación geográfica del país le proporciona.
Una excursión ineludible es la visita a alguno de los famosos
"estanys" o lagos andorranos, que se forman
en las cabeceras de los ríos, donde se hayan los circos
de alta montaña. El Circ de Pessons es
uno de los más característicos, que se puede recorrer
fácilmente en un agradable paseo admirando los diferentes
niveles donde se ubican los estanys. Sin duda, los entornos
más atractivos son los que corresponden a los espacios
alpinos, donde el hombre apenas ha modificado el paisaje, que
se mantiene íntegro después de miles de años
de ocupación humana de las zonas más bajas.
A pesar del intenso aprovechamiento del bosque, mucho más
castigado en siglos pasados, cuando se obtenía el carbón
vegetal para las fraguas, en Andorra todavía quedan algunas
masas de bosque importantes, como es el caso del bosque de La
Rabassa, el mayor de todo el Principado y de una belleza
extraordinaria.
Por si fuera poco en Andorra se han conservado cerca de cincuenta
iglesias románicas que se erigieron entre los siglos XI
y XIII. Es una cantidad muy elevada teniendo en cuenta la escasa
superficie del Principado y aún más, cuando se comprueba
que la mayor parte de las poblaciones actuales se corresponden
con las que debieron existir por entonces, lo que implica que
muy pocas localidades han desaparecido con el paso de los siglos.
Un
rasgo característico de sus edificios románicos
es la simplicidad y ausencia de grandes monumentos que destaquen
sobremanera respecto al conjunto. El arte románico se concentra
principalmente en dos focos. Por un lado, toda la parte del Alt
Urgell con un importantísimo foco religioso, la
catedral de la Seu d’Urgell, y por otro,
el monasterio de Sant Serni de Tabèrnoles.
La proximidad de ambos centros culturales y religiosos ha determinado
el modo de implantación de las iglesias andorranas, edificios
pequeños y rústicos, casi carentes de decoración.
Se eliminan los grandes motivos simbólicos que adornan
las portadas de otros templos pirenaicos. Sin embargo, es precisamente
esta simplicidad de formas lo que más atrae al visitante.
Un buen número de iglesias se encuentran en un magnífico
estado de conservación, debido al aislamiento milenario
de estos valles. Se trata de iglesias rurales construidas siempre
en piedra, con ventanas estrechas y angostas, cuyas puertas de
entrada se orientan al mediodía en busca de los rayos del
sol.
Entre las iglesias más antiguas que se conservan en Andorra
las más emblemáticas son la de Santa Coloma,
Sant Romà de Villars, Sant Joan
de Casseles, Sant Mique d’Engolasters
y Sant Vicenç d’Enclar. Esta última
constituye uno de los más notables conjuntos medievales
del Principado ya que la iglesia se halla junto a los restos de
murallas y edificios de un poblado medieval.
En relación al atractivo turístico de Andorra, no
podemos olvidarnos de Andorra la Vella, la capital
del país. Una de sus facetas más conocidas es su
vocación comercial, con una gama tan variada de productos
que prácticamente pueden adquirirse mercancías procedentes
de cualquier parte del mundo. En general, los precios suelen ser
más bajos que en Francia o España, debido a la ausencia
de impuestos. Entre todas las ofertas existen algunas especialidades
con precios más ventajosos, como el tabaco, las bebidas
alcohólicas, los productos lácteos, las piezas de
joyería, los recambios de automóvil y los perfumes.
Para los amantes de la caza, las armerías ofrecen modelos
y calibres de todo el mundo e incluso se pueden adquirir las mejores
reproducciones de armas antiguas.
La
Andorra la Vella comercial gira entorno a la
Avenida Príncipe Benlloch, donde se encuentra
el centro neurálgico de la ciudad y con gran cantidad de
tiendas de todo tipo.
El
barrio antiguo de la ciudad es de gran belleza. Sus casas, en
su mayoría son de dos o tres plantas, y están construidas
en una piedra de color grisáceo combinadas con balcones
de madera o hierro. En pleno centro se encuentra la Iglesia
Parroquial de Sant Esteve, de la que se conservan intactos
los muros exteriores y algunas partes del exterior. Pero, el edificio
más emblemático de la ciudad es la Casa
de les Valls, su construcción data de 1580 y actualmente
acoge el Parlamento, el Gobierno y los Tribunales de Justicia
del Principado.
Otros
lugares emblemáticos son: la Plaça del Poble,
la capilla románica de Sant Andreu y la
Casa Guillemó. Andorra, además,
cuenta con un conocidísimo balneario de aguas termales
llamado Caldea donde el visitante puede relajarse
después de un día duro de turismo.