Alicante
es una de las ciudades con más luz de nuestro paisaje español.
Aquí se puede disfrutar de tranquilas playas, pueblecitos
de pescadores, rascacielos de Benidorm, folclore de otros tiempos
y una excelente gastronomía que hace las delicias del viajero
que se acerca a disfrutar de los encantos del levante alicantino.
En
Alicante se puede disfrutar de la excelente bebida característica
de todo el País Valenciano, la horchata.
Alicante
es la capital de la costa blanca y se sitúa enfrente del
mar mediterráneo. El castillo de Santa Bárbara es
uno de los monumentos que se pueden observar desde casi todos
los puntos de la ciudad ya que está situado en una ladera
del monte Benacantil. Por este castillo pasaron fenicios, romanos,
árabes, y cristianos hasta que finalmente el 4 de octubre
de 1928, Alfonso XIII cedió la fortaleza al Ayuntamiento
de Alicante. Actualmente este monumento es uno de los más
visitados por los turistas ya que desde él se disfruta
de unas vistas espectaculares de la ciudad de la costa Blanca.
Además cuando llega la noche en el período estival,
el castillo de Santa Bárbara se viste de gala para acoger
todo tipo de eventos culturales y musicales dando lugar así
a las veladas del castillo.
La
fundación de la ciudad se otorga al cartaginés Amilcar
Barca, aunque más tarde con la dominación romana
Alicante se llamaría Lucentum y con los árabes se
conocería por Madina Laqant. Será a partir del siglo
XVIII cuando Alicante se desarrolla económicamente e industrialmente
con una gran fuerza dando paso a la moderna y turística
ciudad que existe en la actualidad.
Uno
de los puntos más significativos de la ciudad es la Explanada
de España que es el paseo Marítimo y que destaca
porque tiene una superficie de 10.000 m2, además de que
el suelo está formado por 6.600.000 piezas de mármol
de color blanco, rojo y negro. Este paseo es muy peculiar debido
a que en las veredas y acogidos por las hileras de palmeras se
sitúan todo tipo de vendedores ambulantes pudiendo comprar
desde unas gafas de sol, hasta un cuadro pintado con los dedos
o incluso un retrato al más puro estilo caricaturesco.
Pero lo que no podemos olvidar de esta Explanada es la terraza
cafetería, el Peret. Lugar mítico de Alicante en
el cual se puede disfrutar de la excelente bebida característica
de todo el País Valenciano, la horchata. Esta bebida está
hecha fundamentalmente con chufa, azúcar y agua; y no con
leche como mucha gente cree. Aunque claro cada maestrillo tiene
su librillo por lo dependiendo de la cantidad de los ingredientes
así será la calidad de la horchata.
Continuando
con la visita turística por Alicante se puede disfrutar
de la Iglesia de Santa María que es la más antigua
de la ciudad, así como del Ayuntamiento que tiene una fachada
de una gran hermosura arquitectónica. El edificio pertenece
al estilo barroco y fue construido en 1668. Siguiendo por el paseo
por las calles céntricas llegamos a la Concatedral de San
Nicolás que pertenece al estilo herreriano y que se construyó
de 1616 a 1662. Fue el Papa Juan XXIII quién le otorgó
el nombramiento de Concatedral al encontrarse la catedral en Orihuela.
La
via con más afluencia comercial y donde se encuentran restaurantes
y bares es la Rambla Méndez Núñez que llega
hasta la Explanada; aunque sin duda alguna uno de los lugares
con más encanto de Alicante es el barrio de Santa Cruz,
que está situado en una de las laderas del monte Benicantil
y que es donde empezaron a vivir los primeros habitantes de la
ciudad. Este barrio destaca por sus estrechas calles y sus casas
antiguas con variedad de colores que te sumergen en un viaje al
pasado. Últimamente el barrio destaca por ser una zona
repleta de bares y pubs que llenan de fiesta las noches alicantinas.
Uno de esos bares que ya son míticos en la noche alicantina
es "El Coscorrón", un pequeño bar acogedor
en el que se disfruta del mejor mojito de la ciudad.
No
debemos olvidar dar un paseo por el puerto de Alicante, el castillo
de San Fernando, o la plaza de los Luceros. Aunque si todavía
nos queda tiempo para disfrutar de los parajes de Alicante deberíamos
viajar por la provincia.
La primera parada que se puede hacer es en la isla de Tabarca,
donde después de darnos un baño en sus aguas cristalinas
por lo que ha sido declarado reserva marítima, nos daremos
el lujo de degustar "el caldero", un plato típico
de la isla compuesto de pescados y de delicioso arroz. Por cierto,
en este manjar la gallina no es un ave sino un rico pescado.
Si
decidimos coger el coche y recorrer los pueblos de la costa tendremos
que visitar lugares como La Abufereta; El Campello; San Juan;
La Vila Joiosa; el gran monstruo arquitéctonico y turístico
de Benidorm; Altea; Alfaz del Pi; Calpe, donde se encuentra el
famoso Peñón de Ifach; Denia; Santa Pola y sus salinas;
Torrevieja; y Guardamar del Segura donde entre dunas naturales
podremos disfrutar de las excelentes sardinas que cocinan los
restaurantes a la orilla del mar.
Para los amantes de los castillo,
pueblos como Sax, Petrel, Elda, Aspe, Novelda, Villena o
Ibi.
Si
por el contrario decidimos conocer el interior de la provincia
descubriremos Elche con su dama y su huerto del cura repleto de
palmeras; Orihuela y su catedral; Jijona y su Museo del Turrón,
donde se puede ver todo el proceso de elaboración del turrón
y degustarlo; las cuevas de Canalobre en el termino municipal
de Busot que están formadas por gran variedad de estalactitas
y estalagmitas y que tienen más de 100 millones de años
de antigüedad; Alcoy y como no el precioso pueblo de Guadalest
rodeado de montañas y desde el que se disfruta de una vista
panorámica del paraje alicantino de excepcional belleza
además de la sorpresa que causan sus museos de miniaturas
en el que en un grano de arroz podemos ver a una hormiga jugando
al fútbol.
Y
ya por último para los amantes de los castillo, pueblos
como Sax, Petrel, Elda, Aspe, Novelda, Villena o Ibi son algunos
de los lugares de vistita obligada. Recordar que Ibi también
es una de las localidades alicantinas donde se fabrican juguetes
, encontrándose en este lugar un interesante museo del
juguete.
Alicante,
una provincia repleta de variedades de la que no podemos olvidar
su folclore en las que la pólvora y la pirotecnia son elementos
fundamentales para que las fiestas sean completas. Dignas de vivir
son las hogueras de la ciudad de Alicante que se celebran del
20 al 29 de junio y en las que los ninots arden al ritmo de la
música y los petardos. Tampoco podemos olvidar las fiestas
de moros y cristianos que se celebran en todas las localidades
de la provincia de Alicante dando comienzo en Sax en febrero y
terminando en diciembre en Monforte del Cid. La espectacularidad
de estas fiestas es increíble debido a la majestuosidad
de los trajes de moros y cristianos y como no de la bebida más
típica de estas fiestas, "la mentireta".