Europa: España

Bilbao
:: Joya cantábrica ::

Bilbao separada por 11 kilómetros del mar Cantábrico con el cual se comunica con su hermosa ría abre su corazón para que todo aquel que quiera acercarse a conocer esta ciudad del norte de España se sienta en un clima hospitalario, ya que el carácter de sus gentes está intrínsecamente relacionado con la ciudad, una ciudad viva.

Un buen consejo para que el visitante pueda disfrutar al 100% de Bilbao es, dejar todos los tópicos en casa que rodean a esta alegre ciudad.

En Bilbao encontraremos el edificio más fascinante del mundo: el edificio imposible que acoge al Museo Guggenheim.

Botxo (Bilbao) es de estas ciudades en las que el turista se pensaría dos veces el ir a conocerla, si elige la opción de "no ir" seguro que se arrepentirá y si por el contrario la elección es un "sí" disfrutará tanto o más que visitando otra ciudad porque Bilbao es especial, quizás por esa parcela de su historia que tiene menos agradable pero si el caminante viaja hasta allí, hacia el norte de España, rápidamente percibirá que en el talante de sus gentes se refleja alegría, hospitalidad e ilusión porque se vaya a saludar a su ciudad, y eso sin comentar, que en Bilbao encontraremos el edificio más fascinante del mundo: el edificio imposible que acoge al Museo Guggenheim.

Iniciamos el callejeo por la ciudad visitando el Casco Antiguo, la parte vieja de Bilbao, llamada las Siete Calles y considerada el corazón de la ciudad vasca está situada en la orilla derecha de la ría, entre el puente de San Antón y la Iglesia de San Nicolás. Estas calles, muchas de ellas peatonales, acercan al turista a la historia latente de Botxo, como llaman los bilbaínos a su ciudad natal. La parte antigua de Bilbao es una zona apropiada para charlar y mantener conversaciones distendidas tanto de día como de noche.

En el centro del casco viejo de la ciudad se ubica la Catedral de Santiago, del siglo XV, es la iglesia gótica más monumental de Bizkaia, aparte de la parroquia, es también diócesis de Bilbao desde que ésta se creara hace medio siglo. El edificio reparte su espacio en tres naves de tres tramos cada una: tramos de presbiterio, capilla mayor, crucero alineado y, por detrás de ésta, girola a la que se abren capillas, como también a los flancos de las naves laterales. Al Norte se acopla un cuadrado claustro y al Sur un gran pórtico de trazado irregular, más bien triangular, abovedado sobre los gruesos pilastrones cruciformes. Con su apuntada aguja, la torre, se dispone formando parte de la fachada de los pies del templo, en contracto con la sacristía, que lleva encima las casas y oficinas parroquiales.

Curiosamente las capillas de uso privado, unas rectangulares y otras en forma de pentágono, se cubren con crucería pero no hay uniformidad, detalle que no pasará desapercibido ante la mirada curiosa del visitante. Como tampoco pasarán desadvertidas las ventanas de la Catedral de Santiago de Bilbao caracterizadas por un espíritu gótico que envuelve todo el templo. Hay diecisiete ventanales y tres rosetones con vidrieras que corresponden a dos momentos distintos de la segunda mitad del S. XIX. Las ventanas que daban luz a las naves bajas en antaño antes de hacerse las capillas están tapadas y hoy día se cierran con alabastro, de este modo se evita un inminente deterioro de las capillas.

El Coro otro elemento reseñable en nuestra visita a la Catedral bilbaína. Repasando la historia, Santiago de Bilbao en su origen era una iglesia parroquial, por ello el coro no se sitúa en un espacio central a nivel del suelo, como es habitual en las catedrales, sino aparece alzado en el último tramo de la nave. Cuenta con un órgano clásico "PelleIn-Uys de Dax (Francia), bautizado con el nombre de Jesús Guridi.

Los palacios de La Aduana, Episcopal, de Buenavista o la Casa del Consulado son algunos inmuebles emblemáticos que se asoman al paso de los caminantes a través de sus calles.
 

Si callejeamos por las calles de Bilbao éstas nos llevarán hasta el Ensanche, una nueva zona que se expandió hacia el Nervión gracias al crecimiento demográfico y económico de la ciudad. Esta parte moderna está formada por calles anchas que lucen a su paso elegantes y esbeltos edificios con un cierto aire anglosajón. La Gran Vía es la arteria principal de este urbanismo modernista y está repleta de centros comerciales, bancos, hoteles, tiendecitas en las que el turista puede comprar un precioso recuerdo para acordarse siempre a Bilbao…

La estatua de don Diego López de Haro, fundador de Bilbao, el Palacio de la Diputación de 1891, la Estación de Abando con una vidriera enorme que recrea escenas vascas, el parque de doña Casilda, de estilo inglés y el Museo de Bellas Artes una de las mejores pinacotecas del país son símbolos emblemáticos de Botxo. Toda esta ruta se puede realizar a pie ya que están en pleno centro de la ciudad vasca y para los amantes del fútbol y más concretamente para los seguidores del Athletic de Bilbao, San Mamés, considerada la Catedral del fútbol marca el comienzo de una historia pródiga en triunfos.

Algo que no hay que perderse durante la estancia en Bilbao es la gastronomía vasca: angulas, merluza, el conocidísimo bacalao, chuletón de buey, chipirones e infinidad de tabernas típicas donde txikitear, es decir tomar finos vinos o saborear los suculentos pintxos o tapas. Una parada imprescindible para reponer fuerzas y conocer, porqué no, a un nuevo amigo.

...por Virginia Marín

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