Córdoba
es una de las ciudades más hermosas de España. Su
encanto se halla en su eterna mezquita, su olor a azahar, su calles
estrechas, sus casas blancas, sus balcones repletos de geranios,
y sus patios de flores.
Una
belleza incomparable que acompañada del calor de su gente
hace que el viaje a Córdoba sea una experiencia inolvidable.
Lo esencial de Córdoba es la
Gran Mezquita que es considerada como una obra maestra a
nivel mundial.
Córdoba
es una ciudad tranquila en la que lo antiguo y lo nuevo se funden
en uno para dar paso a un lugar que ha incrementado sus habitantes
con el paso del tiempo. La ciudad fue fundada por los cartagineses en un emplazamiento que anteriormente había pertenecido
a los fenicios. Corduba fue el nombre que le dieron los romanos,
y podemos decir que esta ciudad es un lugar en el que la confluencia
de culturas ha pervivido en los monumentos del lugar. Desde el
año 572 estaba dominada por los visigodos que fueron atacados
por los musulmanes en el 711 y que como cuenta la leyenda esperaron
a que los visigodos terminaran la misa para invadirles. Una de
las dinastías que destacan en la vida cordobesa es la Omeya
que reinó del 756 al 1031 y que dieron a la ciudad el mayor
esplendor en el ámbito de conocimiento y cultura ya que
los califas encargaban a los sabios traducir textos latinos, o
griegos para aumentar su sabiduría. Más tarde a
la historia cordobesa llegó Fernando III de Castilla en
1236 y con él la mayoría de la población
de la ciudad se exilió. Con los cristianos se dejó
atrás el sistema de irrigación que utilizaban los
árabes para la agricultura, al igual que se olvidaron de
los trabajos artesanales que se realizaban con el cuero.
Son
muchas las obras arquitectónicas que se pueden visitar
de Córdoba. Empezando por la Judería vemos la bellísima
Puerta de Almodóvar y al antiquísima sinagoga. Sobre
el río Guadalquivir vislumbramos el Alcázar que
fue construido por Alfonso XI en 1328 y en el que se puede disfrutar
de unas maravillosas vistas desde la muralla; al igual que merece
la pena pasear por los jardines repletos de naranjos y varios
estanques. En esa misma zona nos encontramos el Puente Romano
que adquiere una belleza especial al atardecer. Sus medidas son
240 metros de largo y 6,5 de ancho y está formado por 16
arcos.
Pero
lo esencial de Córdoba es la Gran Mezquita que es considerada
como una obra maestra a nivel mundial. Lo primero decir que antes
de ser Mezquita era una iglesia visigótica dedicada a San
Vicente. Ya en 781 Abderraman I lo derriba y empieza a construir
lo que después sería una fuente de éxtasis
para los visitantes. La primera mezquita contaba con 21 hileras
de columnas, más tarde fue ampliada por Abderramán
II. Luego llegó Al Hakam II que duplicó la superficie
y por último Almanzor que amplía todavía
más el lugar sagrado a 850 columnas. Desgraciadamente con
la llegada de Fernando III, lo que era una maravilla para los
sentidos pasa a ser modificado. Los arcos que se abrían
para llegar al patio de los naranjos son cerrados y convierte
la mezquita en una catedral dedicada a la Virgen. Alfonso x El Sabio
construye la Capilla Mayor y la Capilla Real y Carlos I eleva
una catedral en el centro de la mezquita.
Con respecto al patio de los naranjos tenemos que imaginárnoslo
en su estado natural cuando los arcos estaban abiertos al interior
de la mezquita y rodeado de naranjos podías vislumbrar
las hileras interminables de columnas hechas de dovelas de piedra
clara y de ladrillo. La altura de la Catedral contrasta notablemente
con la belleza de la cúpula del maqsura que envuelve una
complejidad de arcos y el arte que se esconde en el mihrab.
En
Córdoba hay un lugar que a pesar de su estrechez es verdaderamente
acogedor, la Calleja de las Flores es uno de los lugares que destaca
por su belleza.
Otra
lugar con encanto es la Plaza del Potro en la que hay una fuente
datada en el siglo XVI . Esta plaza aparece en el "Don Quijote"
de Cervantes. En este lugar se dan cita dos museos, el Museo de
Bellas artes y el Museo Julio Romero de Torres. En el primero
se albergan una colección de pinturas barrocas andaluzas;
mientras el segundo es de una belleza muy intimista y se puede
admirar en él la maravillosa obra del pintor de mujeres
Julio Romero de Torres que refleja una melancolía que trasmite
al visitante.
Y
por último en lo que se refiere a lo arquitectónico,
Córdoba posee en sus calles un excelente palacio que data
del siglo XV. El palacio de Viana mezcla estilos renacentistas
y mudéjares y destaca por sus 14 patios con naranjos y
fuentes; además de por sus interesantes objetos de arte.
Córdoba,
una ciudad llena de encanto y de belleza que sumerge al
que la visita en un mundo pasado.
El
mes de mayo es para Córdoba el mes de las fiestas ya que
a principio de mayo se da cita el concurso de la Cruz de Mayo
en el que se decora todo el casco antiguo con preciosas cruces
hechas de flores o papel. Más tarde llega la fiesta de
los Patios Floridos en la que los patios más bellos del
barrio de la judería se abren para que todo aquel que quiera
disfrute de su belleza. Y ya en la última semana de este
mes acontece la Feria de Mayo, en la que los trajes de flamencas
se pueden ver por las calles al igual que el desfile de jinetes.
Está
claro que como toda ciudad, Córdoba posee un plato típico que hace "chuparse los dedos" a todo aquel que lo
cata. El salmorejo es un delicioso manjar hecho de pan, huevo,
aceite, tomate y ajo que deja con buen sabor de boca a quien lo
pruebe.
Muy
cerquita de Córdoba, a tan sólo 13 kilómetros nos
encontramos con Medina Azahara que significa "la ciudad de la flores".
Aunque a primera vista parece un entramado de piedras
y naranjos, deben saber que el palacio tardó en construirse
más de 40 años y en el participaron más de
10.000 obreros, artistas y decoradores. Poco a poco las tareas
de reconstrucción van dando vida a este palacio que fue
saqueado y que no sobrevivió al paso del tiempo. Cuenta
la leyenda que simplemente para alimentar a los peces de los estanques
de los jardines se cocían cada día más de
400 kilos de pan.
Córdoba,
una ciudad llena de encanto y de belleza que sumerge al que la
visita en un mundo pasado. Como recomendación para el turista
pasar la noche en uno de los hotelitos pequeños que se
sitúan en las calles del barrio de la judería y
que están al lado de la maravillosa Mezquita ya que convertirán
su velada en un viaje al pasado.