Europa: España
Jaén
:: La tierra del aceite ::

Jaén fue ciudad gloriosa en el pasado, provincia bella en el presente y, sin lugar a dudas, tiene un prometedor futuro.

Si alguna vez tuviéramos que reconocerle logros, de los muchos que nos ha dado su historia, quizás la cultura del aceite y el sostenimiento de sus tradiciones sean las que nos hacen feliz hoy día contribuyendo a la economía Española y a la famosa dieta mediterránea para la humanidad. Además su particularidad geográfica nos depara tesoros naturales, abundante pesca y caza y preciosos paisajes de pueblos blancos.

La recolección de la aceituna es todo un mundo que genera su propia idiosincrasia, sus señas de identidad, sus jergas, sus modos y costumbres.  

La ciudad de Jaén, capital de la provincia del mismo nombre, está situada en el contacto entre la depresión del Guadalquivir y las sierras Prebéticas, junto al Guadalbullón y al pié de un cerro fortificado. Su población es creciente y básicamente dedicada a la industria alimentaria y a la de la construcción.

Es una de las ciudades más antiguas de España. Aunque el origen es incierto parece que la actual Jaén corresponde a la Aurinx Auringia conquistada por Lucio Escisión en el transcurso de la segunda guerra púnica. Sólo por su historia, Jaén ya muestra suficientes atractivos para hacerse valer. Su casco antiguo aún conserva detalles, rincones de enorme frescura en los que se adivina la evolución de sus calles.

Turismo cultural

Jaén es una ciudad antigua. Los primeros restos arqueológicos, hallados en el monte de Santa Catalina, en Caño Quebrado, y en Marroquíes Altos, la actual calle de Cristo Rey, vinculan los primeros asentamientos con la Cultura del Argar, en el II milenio antes de Cristo, aunque en sus alrededores abundan las pinturas rupestres, incluso algunos restos de arquitectura megalítica.

Existen también restos de asentamientos ibéricos en el Puente Tablas, muy cerca de la ciudad, donde se conserva un lienzo de muralla y la Plaza de Armas, que pertenecieron a un poblado.
Alrededor del año 207 a.C. la ciudad es tomada por Escipión y arrebatada a los cartagineses. Tito Livio la describiría como opulenta, recibiendo los nombres de Auringi, Orongi y Aurgi. No era en realidad una ciudad demasiado grande. Se levantaría alrededor del raudal de la Magdalena, corazón de la ciudad antigua, y no se conservan restos urbanos: sí estelas y mosaicos, muchos de ellos en el Museo Provincial. Vespasiano la declaró municipio en el año 74. 

En el año 712 cae en manos de los árabes. Toma el nombre de Geen, que significa "paso de caravanas". La ciudad vivió una época próspera, sobre todo a partir del siglo IX, cuando se convierte en la capital de la cora de Yayyan, nombre que al parecer también adoptó. Jaén se fortificó y se construyó el castillo antiguo. De esta época, se conservan algunos edificios, entre los que destacan los Baños Árabes Califales.

La ciudad pasaría a manos cristianas en 1246, cuando Alhamar la entrega al Rey Fernando III. Se fortifica y pasa a ocupar un lugar estratégico por su cercanía con el reino moro de Granada, lo que le vale reconocimientos y privilegios reales. Durante este periodo fueron frecuentes las escaramuzas entres moros y cristianos.
Finalizada la Reconquista, Jaén se convierte en una ciudad próspera, capital del Reino del mismo nombre. La abundancia de agua propicia una rica agricultura y ganadería. La ciudad tiene representación en Cortes y se beneficia de sus privilegios reales. El Cabildo Catedralicio gozaría de enorme poder y en esta época se iniciaría la construcción de la Catedral.

El siglo XVII arranca con una profunda crisis, fruto de las malas cosechas, epidemias y la política de los Austrias, de continuas levas e impuestos. Perdería población progresivamente y se empobrecería, lo que supondría el deterioro de los barrios más antiguos. Esta crisis se mantendría prácticamente hasta el siglo XX.
Durante la Guerra de la Independencia se sucedieron episodios sangrientos y los franceses establecieron una guarnición en el castillo, que volarían a su marcha.
Años más tarde, su posición de lugar de paso le implicaría en las Guerras Carlistas y por sus tierras finalizaría la revuelta de Riego.

La ciudad es nombrada capital de provincia en 1833, lo que vendría a suponer un respiro en su proceso de decadencia. Sin embargo, esta tendencia no se rompería hasta 1960, cuando Jaén recobraría impulso e iniciaría una nueva fase de crecimiento.

El casco antiguo de Jaén se extiende desde el barrio de la Magdalena hasta la Alameda de Calvo Sotelo, en el límite del Barrio de San Ildefonso. En él se encuentran restos de distintos períodos históricos: urbanísticamente las primeras trazas son de época romana y alcanzan hasta el siglo XVI. Tras un profundo declive a partir de entonces y pese a encontrarse reformas y edificios posteriores, no se produce un cambio en profundidad hasta finales del XIX y el siglo XX. Pasear por la zona antigua resulta un placer recomendable. El sistema de calles principales sigue las líneas de nivel del Monte del Castillo, por lo que resultan en general con poca pendiente, dejando para las calles secundarias la misión de salvar las dificultades.

En cualquier caso, como cualquier ciudad antigua, circular en automóvil por ella es una tarea ingrata y es recomendable dejarlo en alguno de los parkings públicos que se sitúan en su perímetro (Constitución, Plaza de Toros, San Francisco o Merced) y hacer el recorrido a pie: Judería de Jaén. La Catedral y su Entorno. El Jaén Medieval. La Magdalena, esencia árabe. El ensanche Medieval. El barrio de la Merced.

Además de Jaén existen en la provincia otros enclaves de interés monumental como Úbeda y Baeza.

La ruta de las fiestas

En Jaén el catálogo de fiestas y celebraciones es extenso y muchas de estas manifestaciones tienen profundo arraigo medieval. Celebra su feria, San Lucas, en Octubre. Se trata de una tradición moderna: la feria tradicional era en Agosto, pero dado que se trataba de una feria ganadera se trasladó a ese mes por problemas sanitarios. En cualquier caso, se subraya el ciclo otoñal e invernal de sus celebraciones.
San Lucas cierra la temporada taurina en España. Es también muy popular el Concurso de Saltos en el Hípico. La feria, como cualquier feria andaluza, reúne atracciones, casetas de libre acceso en donde se come y se bebe al tiempo que se baila y canta, y diversos espectáculos y actividades culturales organizados por el Ayuntamiento.
La Romería local es en honor de la patrona, Santa Catalina, a finales de Noviembre, en la que los jiennenses acuden al monte del Castillo para procesionar la imagen de la patrona y comer las tradicionales sardinas asadas. La Navidad tiene un especial arraigo en las celebraciones locales de Jaén. Una costumbre perdida era la de salir a esperar la llegada de los Reyes Magos, de noche, a la entrada de la ciudad. La gastronomía típica de estas fechas condimenta las celebraciones familiares y religiosas.
Enero trae las populares Lumbres de San Antón, en las que se forman grandes hogueras en los barrios, se comen las populares rosetas y se bailan los melenchones, danza típica de Jaén. También cuenta con una larga tradición el carnaval, que en la actualidad se celebra con populosas fiestas de disfraces, concursos y cabalgata.
La Semana Santa de Jaén cuenta con un profundo arraigo, resultando un poderoso espectáculo visual colorista con devoción y austeridad.

La provincia

Se encuentra al Norte de Andalucía, constituida por el tercio superior de la Depresión del Guadalquivir y el enmarque montañoso de la cabecera de este río. Sierra Morena al Norte y la Cordillera Subbética o Prebética al Sur y al Este. El clima es de tendencia continental, y las precipitaciones si bien son modestas en la llanura sí son extensas en las montañas del Este. Ello explica riqueza en aguas y en vegetación en la sierra Prebética. Por su característica, la provincia de Jaén posee la riqueza natural necesaria para pasear, disfrutar, cazar, pescar y hacer turismo activo.

Destacamos y dividimos la geografía jienense en las siguientes opciones: Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Despeñaperros. Sierra de Andujar y Sierra Mágica. Parajes naturales: Como los que depara el Alto Guadalquivir, Cascada de Cimbarra, Laguna Grande, Laguna Honda y laguna Chinche. Reservas naturales: Recogidas en la sierra de Jaén. Parques Periurbanos: Santa Catalina, el Neveral y la Imora. Monumentos Naturales: Cañones de Otiñar, Chopos de Mata Begid, Cueva del Agua, Cuevas de los Majuelos y Aro, Encina de Cabra del Santo Cristo, Olivo de Fuente Buena, Peña de Castro, Picos del Guadiana, Piélago y Pitillos. Y embalses y ríos: Múltiples embalses y posibilidades de pesca y recreativas confluyen en la provincia de Jaén. Recomendamos la pesca de la trucha y el disfrute de las zonas de amplia vegetación y fauna en los observatorios correspondientes.

La ruta de las Vías Verdes y la cultura del aceite.

La Vía Verde del Aceite, se presenta como una nueva y atractiva oferta de turismo interior basada en el aprovechamiento y recuperación del viejo ferrocarril abandonado Jaén-Campo Real (Córdoba) como pasillo verde, ideal para la práctica del cicloturismo, del senderismo y de otros deportes en contacto directo con la naturaleza. Este ferrocarril se utilizaba para el transporte sobre todo de mercancías como el aceite, abundante en su producción en la provincia de Jaén que califica a España como el primer productor de aceitunas y aceite del mundo, seguido de Túnez.

La recolección de la aceituna es todo un mundo que genera su propia idiosincrasia, sus señas de identidad, sus jergas, sus modos y costumbres. Todo ello vinculado a las tareas de recolección y a las labores propias del cultivo y laboreo de los olivos. También a la molturación de las aceitunas en las almanzaras, aunque el sistema tradicional de ésta última haya cambiado.
La ruta culinaria.

Su tradición campesina y su condición de tierra de interior han dado como consecuencia que la gastronomía jiennense sea un suculento catálogo de sabores, fuertemente enraizada en la dieta mediterránea, y que encuentra en el aceite de oliva su elemento común más característico y su marchamo de calidad.
Son las carnes, tanto las de caza, como las de corral, el cerdo y el cordero, los reyes de la mesa. Carnes horneadas o fritas, en las que no falta el ajo y los aromas de las hierbas y especias que se encuentran en los olivares y en las serranías de la provincia.
También son típicos y sabrosos los rotundos platos de cuchara, entre los que destacan los andrajos, las gachas o las migas, tanto de pan como de harina.
Pese a no ser una provincia con costa, el pescado también encuentra acomodo en el recetario provincial. La trucha, abundante en sus ríos, es protagonista de varias recetas serranas. Y también son frecuentes los pescados conservados en salazón, como el bacalao o la sardina arenque.
Pero las verduras y la huerta, abundante y de gran calidad, también aportan platos de exquisito sabor: verduras esparragadas, ensaladas, entre las que destacan con luz propia la pipirrana y la ensalada de perdiz, etc.
El recetario jiennense presenta sopas calientes y frías, como el gazpacho o el ajoblanco, comunes a la gastronomía andaluza, pero que aquí tienen un hacer propio.

No hay que olvidar en ningún caso la repostería y postres: melazas, cajeta, sorbetes, hojaldres, mantecados, rosquillos o gachas dulces.
Del 15 de enero al 13 de marzo se lleva a cabo las Jornadas Gastronómicas en el Renacimiento en la ciudad de Úbeda. Varios restaurantes participan en las Jornadas. Los mejores y más típicos platos de cada establecimiento se servirán en la mesa en estos días, en una forma de dar a conocer la rica gastronomía ubetense.

La otra ciudad jienense Patrimonio de la Humanidad, Baeza, también acoge otro evento culinario. En este caso, se trata de las ya tradicionales Jornadas Gastronómicas del Restaurante Juanito, unas jornadas que han logrado alcanzar un notable éxito gracias a su exquisita mesa y a la promoción de una dieta sana y sabrosa, en la que es esencial el aceite de oliva.

Las fiestas de la provincia

Muchas son las festividades y celebraciones que podemos disfrutar a lo largo de la provincia de Jaén, destacando las siguientes: el Carnaval, la Candelaria, San Blas, Santa Águeda, Cristo de Mármol, Fallas en Mancha Real y Torredelcampo, la Semana Santa en la provincia, las fiestas conmemorativas de la Batalla de Bailén, la Romería en Honor de Nuestra Señora de la Virgen de la Estrella, la Romería de la Virgen de la Cabeza en Andujar y la fiesta de La Virgen de los Pastores en Jodar.

Las tradiciones

Las costumbres identifican a los pueblos. Se transmiten de generación en generación y van tejiendo el hilo argumental de los pueblos. Jaén posee sus tradiciones, que tienen que ver con su inmediato pasado campesino y que impregnan los relatos costumbristas.

 
Por su característica, la provincia de Jaén posee la riqueza natural necesaria para pasear, disfrutar, cazar, pescar y hacer turismo activo.

Los vestidos tradicionales, el de chirri para los varones y el de pastira para las mujeres son muestra de su folklore. El primero consta de camisa blanca abotonada, chaquetilla con abotonadura sin abrochar, pantalón campero con bocas acampanadas, con aberturas, para dar paso a la bota andaluza. El sombrero es de "catite"; a la cintura, una faja enrollada. La pastira usaba para diario el popular traje de las lecheras, compuesto por falda de canícula, el mandil, el jubón o armilla de lana o raso negro bordeando mangas y escote con un encaje blanco de bolillos. La mantilla de pañete, raso o terciopelo rojo amapola, bordeada con felpones de terciopelo negro. El conjunto se completaba con pañuelo de percal o lana rameado sobre fondo oscuro, medias blancas de telarillo y zapatos negros de salón o zapatillas.

En general, la provincia atesora un importante catálogo de coplas y danzas, tales como los fandangos, las jotas, y los boleros. También ayuda a conocer las formas tradicionales de vida los oficios, algunos ya perdidos, entre los que destaca los relacionados con la confección de arreos para la recogida de la aceituna y su transformación, la de herreros o la de bordadoras.
Otro elemento cultural es el refranero, en donde se condensa la sabiduría popular. Uno referido a la paciencia: "Con el tiempo y una caña, serás el amo de España". Y otro referido al clima de la ciudad: "Cuando Jabalcuz tiene montera o llueve o truena".

Entre los ritos funerarios y de recuerdo a los muertos es muy popular la cena de todos los santos, en noviembre, en la que la familia se reúne a cenar y deja un cubierto sin usar en memoria de algún ser querido ya fallecido. Otra costumbre es la de rellenar las cerraduras de las puertas con gachas, un guiso tradicional pastoso a base de harina. Algunas costumbres se perdieron fruto de la acción de los poderes públicos o del desuso. Las tapadas, por ejemplo, en la que los mujeres en determinadas fiestas se disfrazaban de forma peculiar y acosaban a los varones por las calles, o los diablillos, que desfilaban abriendo paso a la procesión del Corpus, desaparecieron ante el rigor de la Ilustración. También ha caído en el olvido las procesiones de las ánimas.

Jaén, una ciudad y una provincia llena de posibilidades.

...por María del Carmen López

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