Logroño,
corazón de la Comunidad Autónoma de La Rioja, ciudad
bien comunicada lo que facilita poder acceder a ella sin problemas,
lugar de paso entre la costa mediterránea y la cantábrica,
goza de una atractiva oferta hostelera y de un gran patrimonio
cultural.
Se
encuentra en la margen del caudaloso río Ebro y para el
visitante además de la legendaria amabilidad que emanan
los logroñeses conocer esta ciudad supone llenarse de paz
y sosiego.
Si
repasamos la historia de Logroño vemos que ha estado
intrínsecamente unida a la historia del Camino de
Santiago.
Logroño
es una humilde área urbana metropolitana, que ha experimentado
un gran crecimiento hacia los municipios de Lardero y Villamediana,
Fuenmayor, Oyón y Navarrete. Su población residente
debe estar entorno a las 150.000 personas aunque con variaciones
dependiendo de la estación del año por ejemplo en
la época invernal sufre un máximo. Hasta el siglo
XI fue una pequeña aldea, una sencilla explotación
agrícola en las fértiles orillas del río
Ebro. Si repasamos la historia de Logroño vemos que ha
estado intrínsecamente unida a la historia del Camino de
Santiago ya que la ciudad riojana no adquirió una notable
importancia hasta el auge de la ruta jacobea del siglo XI. Así
que alrededor a la Rúa Vieja, legendaria calle de paso
de los peregrinos que se dirigían a Compostela, hay importantes
representaciones de la arquitectura jacobea como son el albergue
de Peregrinos. La iglesia de Santiago es otro ejemplo de la huella
que deja a su paso la ruta jubilar.
La capital
riojana posee al Norte, al otro lado del río Ebro, los
cerros de Corvo y Cantabria y, como una invitación al ensanche
de su casco urbano, el cerro del Cristo sin duda un capricho geográfico
espectacular. El cerro o monte Cantabria es una elevación
con forma troncopiramidal, árida en su base y estéril
en la cima. Partiendo de las investigaciones arqueológicas
que se han realizado para estudiar el cerro Cantabria, se llega
a la conclusión de que el cerro sufrió un asentamiento
prerromano y romano.
Por otra parte,
la creación del "Logroño moderno" empezó
a concebirse de manera paulatina a espaldas del río Ebro
por el sur, este y oeste. Ya en la década de los 60, con
el traslado de la estación del ferrocarril a su actual
emplazamiento, dejando abierta lo que en la actualidad es la Gran
Vía del Rey D. Juan Carlos I, se conformó la gran
ciudad que es hoy la capital riojana, Logroño.
Dejando aparte
pero nunca olvidado el Logroño moderno nos centramos ahora
en el casco antiguo que acapara importantes citas culturales,
como las iglesias de Palacio, con su aguja piramidal del siglo
XIII, la de Santiago el Real, en estilo Reyes Católicos
y monumental portada con Santiago a caballo; de San Bartolomé,
de estilo gótico de fines del siglo XIII; la catedral Santa
María de la Redonda, levantada en los siglos XV, XVII,
XVIII cuenta con un valioso patrimonio artístico en su
interior, donde reposan tranquilos los restos mortales del general
Espartero y su esposa, Jacinta Martínez de Sicilia. Otros
atractivos que ofrece el Casco Viejo de la ciudad son la Casa
Gótica, el palacio del Marqués de Legarda, hoy día
sede del Colegio de Arquitectos, la Casa de la Virgen, donde se
alojó el emperador Carlos I y el actual Parlamento de La
Rioja que fue en antaño una Fábrica de Tabacos.
Por otra parte,
Logroño también posee buenos ejemplos de arquitectura
civil, como el palacio del Marqués de los Chapiteles o
el Museo de La Rioja, ubicado en el palacio de Espartero, que
data del siglo XVIII. Finalmente el caminante puede contar que
la ilustración típica logroñesa son las torres
de sus iglesias, los puentes y el monumento del general Espartero
que se alza ante la mirada curiosa de los visitantes en el centro
del paseo del Espolón. Respecto a los puentes hemos de reseñar
que, la capital riojana está atravesada por el río
Ebro y sobre él se encuentran dos puentes que permiten
comunicar Logroño con Navarra y Álava. El más
antiguo de ellos es el de Piedra que facilita que la ruta jacobea
llegue hasta la ciudad y el otro puente, construido en el siglo
XIX cruza también este cauce fluvial.
Las plazas,
avenidas y calles de Logroño también son una buena
opción para disfrutar del ambiente que nos brindan sus
habitantes, el paseo del Espolón es uno de los centros
emblemáticos de la ciudad y la plaza del Mercado un lugar
de cotilleo, diálogo y risas entre los logroñeses.
Hay
algo que no se puede pasar por alto en Logroño y
es la rica huerta riojan.
Hay
algo que no se puede pasar por alto en Logroño y es la
rica huerta riojana que permite elaborar algunas especialidades
que conforman la reconocida gastronomía riojana. El visitante
podrá degustar desde los espárragos, pimientos,
alcachofas, alubias, legumbres hasta una menestra de verduras,
las patatas riojanas, las costillitas de cordero y cabrito. Y
si se queda con hambre, la cocina culinaria riojana ofrece sus
postres típicos que van desde las peras a los fardelejos
de Arrendo, hojaldre con pasta de almendra o para la época
navideña los mazapanes de Soto, elaborados con almendra
molida. Hablar de la comida riojana inmediatamente se nos viene
a la cabeza el vino. Desde hace décadas, los vinos riojanos
son considerados los mejores de España y muy conocidos
en el extranjero.
Otro de los
encantos que se encontrará a su paso el turista es la riqueza
natural de Logroño. El Parque Natural de Sierra Cebolla
de Los Cameros, limitando con la provincia de Soria, acoge una
de las mayores muestras de relieve de la península. Y para
los amantes de "Jurassic Park" o de películas similares ya
no se tendrán que desplazar hasta Hollywood porque al sur
de la región se puede recorrer la Ruta de los Dinosaurios,
itinerario para mayores y pequeños, que permite contemplar
los restos prehistóricos de estos legendarios animales.
Las
populares fiestas patronales en Logroño como la "Procesión
de las Cien Doncellas", en Soriano, las de San Bartolomé
y de San Mateo potencian la belleza de la capital riojana. Logroño
es una ciudad abierta a todas las miradas que se quieran acercar
a saludarla.