Oviedo
es la capital del Principado de Asturias y fue la primera ciudad
cristiana de la Península y lugar de peregrinación
durante varios siglos.
Además
Oviedo fue el escenario de diversas novelas como en "La
Regenta" de Clarín donde la ciudad es llamada Vetusta,
o Pilares como fue llamada por Ramón Perez de Ayala. Oviedo
es una ciudad para conocer.
Muchos
y variados son los monumentos que pueden visitarse en Oviedo.
La
ciudad de Oviedo surge gracias a un monje benedictino llamado
Fromistano y su sobrino Máximo quienes en el año
761 fundaron un convento llamado San Vicente y en el que años
más tarde surgiría la ciudad.
Ya en el año 1338 fue fundado el Principado de Asturias
por Juan I y a partir de ese momento los sucesores de la Corona
ostentaron ese título. Además de esta forma Oviedo
se conviertió en la capital del Principado desde aquel
momento.
En el año 1608 empieza la vida de la Universidad de la
ciudad y en 1752 se construye el Hospicio y Hospital Real que
hoy es el Hotel de la Reconquista donde cada año se entregan
los Premios Príncipe de Asturias.
Oviedo a lo largo de la historia ha sido protagonista de diversos
acontecimientos como el paso de los franceses por ella, la proclamación
de la Primera República en Oviedo en 1873 o la ocupación
de la ciudad por la comuna carlista del general Gómez en
1836.
Muchos y variados
son los monumentos que pueden visitarse en Oviedo aunque hay una
serie de ellos que adquieren una vital importancia cultural. Entre
éstos se encuentran la Catedral de Oviedo que se construyó
sobre una basílica del siglo IX y que en ella se mezclan
diversos estilos arquitectónicos. Además en el interior
se guardan las reliquias de la cristiandad que han sido consideradas
patrimonio de la humanidad.
Otra de las maravillas de Oviedo es La Foncalada, que es la única
construcción de este tipo perteneciente al estilo prerrománico
que se conserva en toda Europa. Esta fuente se construyó
bajo el mandato de Alfonso II en el siglo IX.
En los alrededores se sitúa San Julián de los Prados,
más conocida como Santullano. Este monumento perteneciente
al prerrománico fue construido por mandato de Alfonso II
y es una iglesia de pequeñas dimensiones de tres naves
en cuyo interior se ubica un Cristo románico que se halla
en el altar.
Quizá
en el Naranco es donde se encuentran los monumentos más
bellos de Oviedo ya que allí están Santa María
del Naranco y San Miguel de Lillo. Este último edificio
es un templo prerrománico que se construyó por orden
de Ramiro I en el siglo IX y actualmente solo se conserva una
parte de la iglesia ya que el resto se derrumbó.
Las bellezas de este lugar son los muros, las celosías
y las jambas en la puerta de entrada. En lo referente a Santa
María del Naranco, esta residencia se considera la gran
obra del arte asturiano. Aunque en sus inicios era un palacio,
en el siglo XI se convirtió en iglesia hasta que en 1930
se restauró y volvió a tener el aspecto de sus primeros
años.
Pero no acaba
Oviedo con estos monumentos sino que la ciudad asturiana está
dotada con otros edificios civiles de alto carácter artístico
como la Capilla de la Balesquida que nace en el siglo XIII y que
está dedicada a la virgen de la esperanza; la Casa de los
Llanes que destaca por su fachada barroca; o la casa del Deán
Payarinos donde hoy se alberga el conservatorio de música.
A las afueras
de la ciudad se sitúa el convento de Santo Domingo que
data del siglo XVI y que también ha sido considerado Monumento
Nacional.
Entre los
Palacios de la ciudad destacan el de Camposagrado, el de Malleza,
o el de la Rúa que es el edificio civil más antiguo
de Oviedo.
Otros dos monumentos de importancia son el Monasterio de San Pelayo
que fue fundado en el siglo XII y en cuyo interior se encuentra
un claustro de gran belleza; y el Palacio Episcopal que fue reconstruido
en 1934 devolviéndole su semblante original.
Si paseamos
por las calles de Oviedo también nos encontraremos con
maravillas como la Universidad, el Ayuntamiento, el jardín
de los Reyes Caudillos, la plaza de Fontán, el Museo de
Bellas Artes y el Museo Arqueológico.
Otra
de las maravillas de Oviedo es La Foncalada, que es la única
construcción de este tipo perteneciente al estilo prerrománico
que se conserva en toda Europa.
Oviedo
también destaca por sus cuevas; así en las cuevas
de Las Caldas aparecen muestras del arte prehistórico como
ciervos; o en las cuevas de las Llueras en las que en sus paredes
aparecen dibujos de animales y figuras representativas de símbolos
sexuales femeninos.
Quien pase
por Oviedo no puede dejar de probar sus maravillosas comidas como
la fabada: un fuerte plato compuesto por judías con tocino,
chorizo y morcilla.
En cuanto a la bebida, como buena población asturiana,
Oviedo destaca por su sidra que se presenta en botellas de color
verde oscuro para preservarla de la luz y que se sirve en vasos
altos ya que así al lanzarla desde la altura hacia el vaso
pierde el gas carbónico, haciendo así que tenga
un excelente gusto para todo aquel que la prueba.
Además como curiosidad, la sidra se toma en "culines"
que se beben de un trago tirando la última parte al suelo
por el lado del vaso que se usó a la hora de beber. Esta
costumbre es simplemente a modo de higiene ya que a la hora de
beber este líquido pobres y ricos beben del mismo vaso.
Muchas
son las maravillas que contiene esta ciudad asturiana que cada
día que pasa está más bella y mejor conservada.
Oviedo es uno de los paraísos naturales que poseen los
asturianos y que cada día atrae a un mayor número
de visitantes que se pierden por las bellas calles de esta ciudad.