Europa: España
Palma de Mallorca
:: Capital gótica ::

Palma de Mallorca es una de las ciudades más importantes, no sólo del archipiélago balear, sino de España. 

Palma es considerada como una las ciudades más atractivas de la ribera del mediterráneo.  

Considerada centro de turismo internacional es conocida alrededor del mundo por las calas que forman sus playas, el clima agradable que la regenta todo el año y por sus innumerables monumentos. Todas estas facetas la convierten en una ciudad cosmopolita y multicultural en todos los sentidos. 

Palma es la capital de las Baleares, distinguida por sus playas paradisíacas, oculta un pasado histórico que tiene parte de romano y parte de árabe. Precisamente por esto y por muchas otras cosas que nos encargaremos de detallar, Palma es considerada como una las ciudades más atractivas de la ribera del mediterráneo. Acreditada como la capital del gótico, hecho que la sitúa entre una de las urbes de más notable interés turístico.

En este sentido, una de las fortalezas góticas por excelencia es el Castillo de Bellver. Se trata de uno de los símbolos de la ciudad y destaca por ser la única fortificación medieval con planta circular de toda España. El rey Jaume II ordenó erigir este castillo como residencia de los Reyes en caso de peligro, pero como el peligro nunca llegó se utilizó el castillo como prisión. Su construcción, que se realizó entre 1300 y 1315, sirvió para emplazar más adelante el Museo de Historia de la ciudad. Es casi obligatorio visitarlo para admirar las numerosas piezas de varias excavaciones arqueológicas que alberga. 

Otro de los edificios principales de Palma y que la ratifican como capital del gótico es el Palacio de la Almudaina. Levantado en el antiguo alcázar musulmán del siglo X fue transformado, por orden del rey Jaume II, en un palacio real de estilo gótico. Lo más vistoso de la Almudaina es el patio, donde se puede contemplar una escultura musulmana que representa a un león y, sobre todo, su fachada románica de Santa Anna. Este característico edificio es también la residencia oficial de los Reyes de España, aunque la Familia Real sólo emplea el Palacio de la Almudaina para recepciones oficiales.
El símbolo de la isla por excelencia es la catedral, conocida como Sa Seu. El templo es una gran muestra del gótico mediterráneo y se alzó sobre el espacio que ocupaba la antigua mezquita árabe, Medina Mayurka. Su edificación duró varios años y en 1850 tuvieron que efectuarse algunas reformas ya que el edificio quedó dañado por un temblor de tierra. Vale la pena dar una vuelta por la catedral, aunque sea para regalarnos la oportunidad de ver la famosa puerta del mirador, una de las fachadas más bellas de la Seu. Espectacular es también su campanario de tres pisos, que alberga en su interior la campana de N’Eloi de unos 5000 kilos. Cuando suena esta enorme campana, se escucha en toda la bahía de Palma.

También merece un alto en el camino, el edificio de la Llotja. Éste está considerado como una genuina joya arquitectónica y representa también la culminación del gótico mallorquín. La Llotja ha quedado hoy como insignia del esplendor financiero que vivió la isla durante el siglo XV. Actualmente, el edificio acoge importantes exposiciones artísticas. Si nos acercamos a la construcción podremos apreciar en la fachada principal, justo en el arco ojival, una de las esculturas del gótico de la isla, el famoso Ángel Defensor de la Mercadería.
Parte del pasado árabe de Palma de Mallorca lo encontramos en una de las pocas muestras de arte musulmán que quedan en pie en toda la isla. Se trata de los populares baños árabes que se localizan en los jardines de Fontroig. Nos referimos a un territorio que invita al reposo y donde uno puede pasar una tarde despejada, recordando como debería ser ese pasado moro que vivió Palma hace tantos años y que todavía podemos admirar hoy.

 
Es de destino obligado para todos aquellos que esperen de sus vacaciones ocio, playa, cultura y arte.

Desde nuestra llegada a la capital de la isla nos damos cuenta que la ciudad de Palma esconde, todavía, muchos atractivos: monumentos como el Convento de Sant Francesc o edificios como la Fundación Miró son algunos de ellos. Pero como todo buen viajero sabe, la mejor manera de conocer una ciudad es pasearse por ella y olvidarse por un día de las rutas que marcan la mayoría de guías de la ciudad. Uno logra perderse en Palma por las calles que rodean la catedral donde podrá curiosear en las numerosas tiendas de souvenirs y de artesanía. Para descansar un rato del largo paseo es recomendable sentarse en una de las numerosas terrazas que se pueden encontrar en el centro de la ciudad y contemplar el movimiento de una metrópolis que está preparada para ser observada bajo la mirada del turista.

Todo el encanto que esconde de día Palma de Mallorca queda transformado en magia cuando oscurece. Es aconsejable empezar la noche comiendo en alguna de las numerosas marisquerías que podemos encontrar en una de las avenidas que rodean la catedral. Si el marisco no es nuestro fuerte, la ciudad es sede de una gran variedad culinaria: restaurantes variados, bares que ofrecen tapas y numerosas pizzerías inundan Palma. Pero la noche palmesana empieza en el paseo marítimo donde numerosos bares y discotecas se disputan la multitud noctámbula de turistas que no quieren dejar la ciudad sin conocer el otro lado de una capital que les ha cautivado durante el día.

Una de los círculos de más ocio nocturno es, precisamente, esta zona marítima de Palma. En ella encontraremos una amplia oferta de ocio que nos ayudará a terminar la noche de la mejor manera. Durante el día la imagen de la playa de Palma cambia por completo y se convierte en una de las playas más paradisíacas de todo el mediterráneo. Kilómetros y kilómetros de playa de arena fina y de aguas cristalinas donde zambullirse es casi un privilegio. La situación de la playa y el sol mantienen sus aguas a una temperatura agradable durante todo.

De todas formas Palma de Mallorca no necesita más presentación. Todo el mundo ha escuchado de la capital de la Comunidad Autónoma de las Islas Baleares y sabe intachablemente que Palma es lo más parecido al paraíso. Es de destino obligado para todos aquellos que esperen de sus vacaciones ocio, playa, cultura y arte. El abanico de posibilidades que ofrece la capital de una de las más famosas islas del mediterráneo es inmensurable. Ven y descúbrela.