Pamplona
es una metrópoli ubicada al Norte de España muy
famosa por sus Sanfermines, que se celebran en verano. Durante
estas fiestas todos los ciudadanos participan y se visten según
la tradición, de blanco y con un pañuelo rojo en
el cuello.
Algunos
de ellos estarán cerca de los toros que corren por las
calles, con el peligro que ello conlleva. Pero más allá
de esto, la ciudad ofrece muchos atractivos turísticos
diferentes. Se trata de una urbe sofisticada que combina modernidad
y tradición. Así, tanto podemos encontrar preciosos
jardines como un centro histórico más que interesante.
Pamplona está rodeada de maravillosas vistas y villas con
encanto.
Muy
cerca de la Plaza del castillo tenemos varios monumentos
y edificios que merece la pena observar.
Podemos
diferenciar dos características esenciales. La primera
es esa Pamplona tan avanzada, llena de calles importantes y majestuosas
avenidas. La otra, tiene un aire medieval. Se trata de la urbe
amurallada, con calles pequeñas, plazas y monumentos de
todo tipo. No obstante, contrariamente a los ejemplos habituales,
lo moderno y lo antiguo se combina aquí a la perfección.
No se trata de dos partes que no tienen nada que ver y que están
diferenciadas, sino que las dos características las hallamos
en las mismas áreas de la ciudad.
De los numerosos intereses que se nos ofrecen, empezaremos por
la Pamplona taurina. La Plaza de Toros está situada al
extremo de la muralla, al lado del río Arga. La construcción
está fuera de la muralla. Hemingay describió numerosos
encantos de la urbe y al escritor no se le olvidó para
nada esta magnífica plaza. Y es que ésta constituye
uno de los edificios taurinos más relevantes del país,
que llega a su auge en las celebraciones de los Sanfermines. Durante
estos mágicos días, los ciudadanos disfrutan del
encierro y gozan de las mejores corridas del año. No muy
lejos, hallamos la Plaza del Castillo. A ésta se la puede
calificar también de plaza taurina, ya que aquí
se realizaban las corridas de toros hasta el año 1893.
Se pusieron varios bares y cafeterías a partir de 1910,
donde varios famosos tomaran el té más de
una vez. "Corazón de la ciudad" es el calificativo
que se le ha otorgado a esta plaza.
Muy
cerca de la Plaza del castillo tenemos varios monumentos y edificios
que merece la pena observar. Así, en la esquina de la plaza,
encontramos los famosos Archivos de Navarra, una construcción
sofisticada de estilo neoclásico, en la cual hallamos una
importante colección de archivos medievales. Adosada al
edificio está la diputación Foral de Navarra, que
se estrenó en 1851 y fue modificada en 1934. Acoge las
capillas de Santa María la Real, San Fermín y San
Francisco Javier. Señalaremos su magnífico Salón
del Trono y el Salón del Consejo de Gobierno. En esta zona,
cerca de la Iglesia de san Ignacio de Loyola, está situado
el Monumento a los Fueros de Navarra, levantado en 1903. Podemos
contemplar entonces la Iglesia de San Nicolás y el Monumento
a San Francisco de Asís y estaremos ya en la Cámara
de Comptos, una bella casa gótica que data del siglo XIV.
Se utilizó como Casa de la Moneda y Tribunal de Cuentas
del reino de Navarra.
La
Catedral de Pamplona es otra de sus bellezas. Se trata de un edificio
de estilo gótico, que fue modificada en 1397 y 1530. Es
uno de los templos más relevantes del país. Tiene
una bella fachada de estilo neoclásico, la cual es obra
de Ventura Rodríguez (s. XVIII). La Catedral está
asentada sobre un edificio anterior de estilo románico,
que fue consagrado en 1124, del cual contemplamos todavía
sus vestigios en el Museo Navarro y en su Refectorio. El claustro
gótico es uno de los más equilibrados y elegantes
del continente. En la nave central tenemos la oportunidad de ver
el Mausoleo de los Reyes, de alabastro (1415) de estilo borgoñón
y con los personajes de Don Carlos III de Navarra y Doña
Leonor. También está el precioso retablo del siglo
XV, La Adoración de los Magos, la Capilla de Barbanza del
siglo XIV, la Fuente de Santa Cruz, con el Sepulcro de los Condes
de Gades y la Puerta Preciosa. Por otra parte, en el Museo Diocesano,
el antiguo refectorio de los canónigos (elevado en 1330),
hallamos relevantes reliquias como la del Lignum Crucis y la del
Santo Sepulcro.
Otro
encanto bien diferente a los vistos hasta ahora es el que tiene,
sin duda alguna, la naturaleza. Ésta nos motiva al relax,
al descanso y a la inspiración. Incluso, nos invita a pasear
a través de sus verdes alfombras. Y es que en Pamplona
tenemos la oportunidad de disfrutar de ello. Destacaremos, pues,
el Parque de la Media Luna, que está situado sobre la muralla,
domina la vega del río Arga y acoge el popular monumento
al violinista Pablo Sarasate. Por otra parte, está el Parque
de Tejera que está ubicado al lado de los más primitivos
monumentos de la urbe y en paralelo al río. Se trata de
un lugar lleno de encanto y belleza, en el que podemos disfrutar
de un magnífico paseo con vistas. En este punto, hallamos
los torreones que flanquean uno de los extremos de la muralla
y la Plaza de Santa María la Real, en la que se encuentra
el palacio del arzobispo, que es un edificio de estilo barroco.
Pamplona
es mucho más que Sanfermines.
Si
seguimos la muralla, pasamos por la Puerta de Zumalacárregui,
que es una de las seis entradas o puertas de la metrópoli.
Entonces, estaremos ya en el Parque de Santo Domingo, que es el
tercero de los que están entre la muralla y el río.
Desde este punto, podremos contemplar ya el Ayuntamiento. De su
construcción original sólo se conserva la fachada
de estilo barroco (s. XVIII). El Seminario de San Juan Bautista
acoge en su interior el Museo de Sarrasate y el Archivo Municipal.
Por otro lado, está el Parque de la Taconera, muy grande
y de densa vegetación. Encontraremos enseguida monumentos
conmemorativos a: Julián Gayarre, Hilarión Eslava,
la Immaculada Concepción y Neptuno, entre otros.
Los
Burgos constituyen otra de las características típicas
de Pamplona. Forman el casco antiguo de la urbe. Están
los de san Cenín, Navarrerías y san Nicolás. Éstos
fueron tres poblados que estuvieron varios años luchando
entre ellos. Pero en septiembre de 1423, Carlos III, rey de navarra,
promulgó la Unión y se juntaron las tres poblaciones.
Por fin hubo paz. En estos burgos encontramos diferentes iglesias
de interés. San Cenín, que es gótica, San
Nicolás, que fue realizada en época de transición
y Santo Domingo, que pertenece al gótico tardío.
En la plaza de los Burgos tenemos el Hotel de la Villa, con una
magnífica fachada barroca.
Finalmente,
mencionaremos la fantástica ciudadela del siglo XVI, que
en su interior acoge varios jardines. Como vemos, Pamplona es
mucho más que Sanfermines.