Segovia,
declarada Patrimonio de la Humanidad en 1985, es una bella metrópoli
castellana. Su casco histórico está rodeado de torreones,
campanarios y murallas.
Fue
tierra de celtíberos y en el 80 a.C la conquistaron los
romanos, que la transformaron en una base militar relevante. Segovia
perdió peso después de la guerra de las Comunidades
contra Carlos I. Pero en el siglo XVIII la ciudad volvió
a tener importancia, sobre todo cuando Carlos III fundó
la Academia de Artillería. Segovia posee una riqueza cultural
indiscutible y posee rasgos característicos de distintas
épocas.
El
Acueducto es una de las joyas de Segovia. Es uno de los
monumentos romanos más peculiares que hay y es el
que da más identidad a la ciudad.
Tiene
una estructura medieval y unas callejuelas estrechas que son reflejo
de las herencias judías, árabes y cristianas. El
casco histórico está lleno, hoy en día, de
bellos jardines, ideales para pasear y descansar. En Segovia se
realizó el proyecto de Antonio Machado y su Universidad
Popular. Además, en la urbe tienen cabida prestigiosas
muestras culturales como el teatro Juan Bravo, la Fundación
Don Juan de Borbón y las exposiciones de fundaciones artísticas,
como las que se han llevado a cabo en la Casa de los Picos o las
del Torreón de Lozoya. Los monumentos y construcciones
interesantes que hallamos en esta urbe son muchos y variados.
Pero vamos a destacar los tres principales: el Acueducto, el Alcázar
y la Catedral.
El
Acueducto es una de las joyas de Segovia. Es uno de los monumentos
romanos más peculiares que hay y es el que da más
identidad a la ciudad. Fue levantado durante la época de
los Flavios (entre el s. I y el s. II) cuando los emperadores
existentes eran Vespasiano y Trajano. Se edificó con la
finalidad de transportar el agua del río Acebeda, llegando
a la urbe por medio de una conducción subterránea.
Ésta conducción empieza a elevarse sobre los arcos
que constituyen la parte monumental. Se trata de un recorrido
de 18 Kilómetros que va hasta el Alcázar. Esta maravillosa
construcción cuenta con un total de 166 arcos de piedra
granítica. Éstos tienen unos sillares unidos por
una espléndida harmonía de fuerzas. Con el paso
del tiempo casi no se ha modificado. No obstante, durante el ataque
contra Segovia realizado en 1072, encabezado por el árabe
Al-Mamún de Toledo, 36 arcos quedaron deteriorados. Éstos
fueron restaurados por fray Juan de Escobedo, en el siglo XV.
Otra
de las maravillas que ofrece la ciudad es el famoso Alcázar
de Segovia, el cual se eleva en la confluencia de los ríos
Eresma y Clamores. Su estratégica situación tenía
la finalidad de proteger. Está ubicado sobre una elevación
rocosa que está recortada. El Alcázar está
rodeado por un foso profundo, al cual se podía acceder
a través de un puente levadizo. Está dotado con
muchos sótanos y pasadizos que llegan hasta el río
y comunican con palacios de la urbe. Esta espléndida fortaleza
acogió diferentes habitantes en distintos momentos. Así,
en la época celta, el castillo ya se utilizaba como vivienda.
Más tarde, llegó a ser el Alcázar o residencia
real (s. XIII). Destaca la torre de Alfonso X "El Sabio"
la cual utilizaba para contemplar los astros. Señalaremos,
además, la torre de Juan II, la cual tiene 80 m de altura,
a la que accedemos por medio de una vertiginosa escalera de caracol.
Desde ésta se puede gozar de unas preciosas vistas. En
cuanto al patio de armas, éste está rodeado por
el Colegio de Artillería y el Palacio de los reyes de Castilla.
Este sitio tan especial acoge, hoy en día, numerosos y
prestigiosos conciertos de cámara.
Esta emblemática construcción ha sido testigo de
varios momentos históricos relevantes. De este modo, ha
sido el marco histórico de importantes festejos como la
celebración de las Cortes Generales en 1256, la proclamación
de Isabel la Católica como reina de Castilla en 1474, la
boda de Felipe II con Ana de Austria en 1570, entre otros. Carlos
III estableció, en el Alcázar, el Real Colegio de
Artillería, en 1764. Pero en 1862 la construcción
padeció un importante incendio. Así, la mitad de
esta fortaleza quedó gravemente afectada y deteriorada.
No obstante se llevaron a cabo diferentes obras de restauración,
las cuales acabaron en 1890, en época de Alfonso XII. Entonces,
se ubicó aquí el Archivo General Militar del Reino.
En las mazmorras del edificio estuvieron personas históricos
como Don Álvaro de Luna y luego, personajes ficticias como
el famoso Delincuente Honrado de Jovellanos.
Otra
de las maravillas que ofrece la ciudad es el famoso Alcázar
de Segovia.
La
Catedral de Segovia o la "Dama de las Catedrales"
es otro de los encantos que no nos podemos perder. Se trata de
la última, en estilo gótico, que se elevó
en el país. Se empezó a construir en 1525, durante
el reinado de Carlos V y contó con la colaboración
desinteresada de los ciudadanos. Se realizó cuando la catedral
Vieja quedó destruida, debido a un incendio de la guerra
de las comunidades (1520). Estaba ubicada en los jardines actuales
del Alcázar. Se la ha reconocido como una de las más
elegantes e iluminadas. Está situada en el punto más
elevado de la urbe. La planta consta de tres naves, con capillas
laterales, crucero y cabecera semicircular con girola, rodeada
de capillas radiales. El interior cuenta con unas equilibradas
dimensiones. Destaca la belleza de la fachada principal. En la
Puerta del Perdón hallamos una Virgen Inmaculada, obra
de Juan Guas. Está orientada al oeste, con el fin de aprovechar
la luz solar. En la fachada sur encontramos la Puerta de San Geroteo,
que fue el primer obispo de la ciudad. El Patrono de Segovia lo
podemos contemplar en la fachada norte. En el interior del templo
podremos observar el retablo mayor, que está esculpido
en mármol, jaspe y bronce. Tiene la preciosa imagen de
Nuestra Señora de la Paz. Además, encontraremos
otras piezas artísticas. En el Museo Catedralicio hallaremos
distintas obras interesantes: objetos de platería, documentos
y tapices, entre otras.
Por
otro lado, señalaremos la Judería, que está
situada en el área sur de la metrópoli. Se trata
del viejo barrio judío de la ciudad. En éste hubo
un total de cinco sinagogas. El barrio está dividido en
dos partes: la Vieja Judería y la Nueva Judería.
La estructura y el ambiente de esta zona es, sin duda, una parte
esencial de Segovia, que le da a la ciudad de un carisma especial.
Por
último, podemos visitar el Palacio Episcopal. Se trata
de un edificio nobiliario que está ubicado frente a la
Iglesia de San Esteban. Da cabida, hoy en día, a las oficinas
y museo del obispado. Fue construido en estilo renacentista, aunque
la parte superior del patio pertenece a la época barroca.
Es una mezcla de culturas maravillosa, como la ciudad misma.