Dicen
que en Valladolid se habla el mejor castellano de España,
pero lo que está claro es que está ciudad está
repleta de historia, de cultura, de buena comida y de buen vino.
Muchos
son los grandes personajes que han pasado por Valladolid como
Colón, Cervantes, Isabel La Católica o más
actuales como el gran Miguel Delibes. Una tierra de teatro, de
cine y de buena gente.
Entre las casas – museos se
encuentran la casa de Cervantes, la casa de Colón
y la Casa de José de Zorrilla.
En
el territorio de la provincia vallisoletana habitaron celtas,
romanos, godos y árabes, perteneciendo al reino de León
en la época de la Reconquista. El florecimiento de su ciudad
y su villas vino en los siglos XV y XVI. La aparición de
la ciudad data del siglo XI en el reinado de Alfonso VI, siendo
el Conde Ansúrez el gobernador de la ciudad. En las calles
de Valladolid se fue sucediendo la historia proclamando como reyes
a doña Berenguela y su hijo Fernando III el Santo. En 1453
la ciudad vio morir decapitado a Álvaro de Luna, en 1469
los famosos Reyes Católicos contrajeron matrimonio y en
1506 fue testigo de la muerte del descubridor Cristóbal
Colón. Un poco más tarde en 1527 nacía en
esta ciudad Felipe II conviertiéndose la ciudad en la Corte
del reino hasta que Felipe II decidió trasladarse a fijar
su residencia a Madrid. Pero la época de esplendor para
la ciudad no terminaba ahí ya que un poco después
Felipe III llevaria de nuevo la Corte a la capital de Castilla
de 1600 a 1606. También nacieron en esta población
Felipe IV y Ana de Austria.
En
la actualidad Valladolid va haciéndose un lugar entre las
grandes ciudades con su famosa Semana Santa en la que numerosas
cofradías sacan a relucir sus mejores trajes y sus antiguas
esculturas de madera policromada. La música y el colorido
de las vestimentas han hecho que esta fiesta sea declarada de
Interés Turístico Nacional. Pero no sólo la Semana
Santa llama a los visitantes a que conozcan esta ciudad sino que
la cultura se está haciendo un sitio en estas calles. La
Semana Internacional de cine, más conocida como la Seminci
tiene lugar cada año desde 1956 entre el 21 y el 31 de
octubre. Este festival sirve como plataforma para las películas
de autor congregando a diversos críticos y cinéfilos
que llenan de vida la ciudad.
De
color y "buen rollo" se llenan la calles de esta Valladolid
en el mes de mayo con el "Festival de teatro y artes escénicas
de calle" que cuenta con la presencia de numerosas compañías
nacionales e internacionales que despiertan la curiosidad del
público por el arte teatral siendo ellos los encargados
de votar la mejor puesta en escena. Los precios de los espectáculos
son la voluntad ya que el escenario es la propia calle, un espacio
público.
Pero
además de todas estas iniciativas, Valladolid como ciudad
cultural está repleta de monumentos y edificios de alta
calidad arquitectónica. Entre las casas – museos
se encuentran la casa de Cervantes, la casa de Colón y
la Casa de José de Zorrilla. La iglesia de San Pablo con
su monumental fachada de estilo hispano-flamenco, el colegio de
san Gregorio y la Iglesia de Santa María de la Antigua
con su torre románica son los monumentos más representativos
de la ciudad.
Uno
de los museos más importantes de la ciudad es el museo
Nacional de Escultura que alberga la colección de escultura
española comprendida entre los siglos XIII a XVIII. La
mayor parte está realizada en madera. Entre sus escultores
más representativos se encuentran Alonso Berruguete, Juan
de Juni y Gregorio Fernández que son los máximos
exponentes del marienismo expresionista y del naturalismo barroco.
También se puede disfrutar de las obras de Diego de Siloé,
Alonso Cano, Pedro Mena o Francisco Salzillo.
De
paseo se puede visitar el pulmón de la ciudad que es el
Campo Grande con sus pavos reales y su ya mítico barquero
del estanque; el casco antiguo, Las moreras, su Plaza Mayor, la
Catedral que nunca se llegó a terminar; la Universidad
e incluso el palacio donde nació Felipe II con una hermosa
ventana plateresca en ángulo por la que dicen que sacaron
al monarca al poco tiempo de llegar al mundo.
Si
lo que se quiere es conocer iglesias siempre se puede visitar
el Real Monasterio de San Benito, la iglesia de la Vera Cruz,
la de las Angustias, la de la Magdalena, la de San Miguel, el
convento de Santa Cruz y el Monasterio de las Huelgas Reales.
También es digno de visita el Pasaje Gutiérrez,
obra de Jerónimo Ortiz de Urbina que está compuesto
por armadura de hierro y cristal constituyendo una muestra de
las galerías comerciales al estilo europeo en el siglo
XIX.
Sus
noches siguen siendo famosas debido a su buen ambiente.
Por
último, como visita turística resaltar el reciente
Museo de la Ciencia y el Museo Oriental en el que se expone una
de las mejores colecciones de arte oriental de España.
Como
buena tierra castellana, la provincia de Valladolid está
repleta de castillos como el de Encinas, Fuensaldaña, Íscar
o el de la Mota, situado en la ciudad de Medina del Campo . Este
castillo es uno de los más grandes y fue el lecho de muerte
para Isabel la Católica hace 500 años. No menos
importante es el castillo de Peñafiel situado en un estrecho
y largo cerro que actualmente da cabida al excelente Museo del
Vino de la provincia. Otros castillos están situados en
Portillo, Urueña, Torrelobatón,Trigueros o Simancas
siendo este último utilizado por Carlos V y Felipe II entre
otros monarcas para guardar importantes documentos de Estado convertidos
ahora en la joya perseguida por los investigadores.
La cocina vallisoletana es muy aplaudida por todo aquél que la prueba
ya que sus guisos están acompañados por el rico
pan de la tierra. Entre los platos más típicos destacan
la perdiz en escabeche, las codornices asadas, pero sobre todo
esto, el plato por excelencia es el lechazo asado. Además,
para acompañar la deliciosa comida, esta tierra tiene buenos
vinos como el tinto Ribera del Duero, los claretes de Cigales
y los vinos Blancos de Rueda. Referente a la repostería
destacar las rosquillas, almendras garrapiñadas, y bizcochos.
Valladolid, tierra castellana de muchas tradiciones que hay que
conocer y disfrutar.