Europa: España
Vigo
:: Ambiente marinero ::

Viajar a Vigo, encantadora y acogedora ciudad donde las haya, se puede convertir en una aventura excitante. Como lo es también explorar todas las rutas que nos ofrece esta localidad gallega.

Vigo representa la escapada perfecta que permite compaginar mar, naturaleza, cultura y gastronomía. Existen innumerables itinerarios posibles para el viajero en tierras viguesas y vamos a descubrirlos.

Es casi obligatorio pasearse por la parte vieja de la ciudad para perderse por las rúas enlosadas.  

Poco queda de la antigua ciudad pesquera, la Vicus Spacorum fundada por los romanos. Hoy en día, Vigo, con su puerto, es la mayor ciudad de Galicia y también la más poblada. Su emplazamiento privilegiado, la convierte en una ciudad muy bien comunicada, uno puede decidir si llegar a Vigo por tierra, por aire o por el mar. Además, tanto en invierno como en verano el viajero puede encontrar quehaceres en una ciudad cada día más preparada para recibir al turista con las manos abiertas.

Una de las ciudades más influyentes de Galicia brinda al peregrino la posibilidad de salir de ruta cultural, ya que cuenta con una gran cantidad de monumentos, iglesias y edificios modernistas que pueden ser considerados auténticos prodigios de arquitectura. Es casi obligatorio pasearse por la parte vieja de la ciudad para perderse por las rúas enlosadas, subir las cuestas con escaleras y descubrir las plazas de este casco antiguo donde todavía se respira el ambiente marinero de su pasado pescador. Precisamente en esta parte antigua se encuentra la colegiata neoclásica de Santa María, ahora concatedral. La nueva edificación, un proyecto del arquitecto Melchor de Prado que se levanta en la sede de la antigua colegiata quemada por el pirata Francis Drake, merece un alto en el camino. Es, sin lugar a dudas, la iglesia más conocida de Vigo ya que alberga la figura del Cristo de la Victoria, una imagen de gran devoción entre los vigueses. Según cuenta la leyenda, la imagen apareció flotando en la ría de Vigo, alrededor de las islas Cíes. Las cercanías de la colegiata merecen también una visita, sobre todo el mercado de A Pedra, parada obligatoria para todos los entusiastas de las compras. La parte vieja de Vigo termina en la Porta do Sol, uno de los centros de mayor vitalidad de la ciudad.

En dirección al centro de la urbe, en plena Gran Vía pasamos por delante de dos esculturas emblemáticas: Os Cabalos de la plaza España y el Monumento al Trabajo. Os Cabalos de la plaza España, obra del escultor Xoan Xosé Oliveira, es una reproducción de los caballos salvajes que ocupaban antiguamente el Monte do Castro. Por su parte, el monumento del trabajo, ideado por Ramón Conde, está dedicado a todos aquellos vigueses que han trabajado y siguen trabajando en el mar.
Si seguimos por la Gran Vía hasta llegar a la avenida Castrelos iremos a parar directamente al parque Quiñones de León, donde uno puede pasear y aprovechar para visitar el museo Quiñones de León que esconde parte de la historia del arte gallego contemporáneo y varias piezas arqueológicas que nos ayudan a entender los antepasados de Vigo y sus alrededores. Muy cerca del parque Quiñones de León, también conocido como parque de Castrelos, se encuentra la iglesia románica de Santa María de Castrelos del siglo XIII.

También puede ser que el paseo por el parque Quiñones de León nos haya despertado nuestra parte más bucólica y nos hayan quedado ganas de tomar contacto con la naturaleza y alejarnos de lo urbano. Para ello, Vigo nos ofrece un sin fin de rutas para practicar el senderismo y deambular por una gran infinidad de parques forestales, algunos de ellos, como el de San Miguel de Oia, ofrecen incluso la posibilidad de acampar. En caso que después de pasear por los parques forestales se nos despierte todavía más la vena naturista sería un buen momento para terminar de gastar nuestras fuerzas en el parque zoológico de Vigo.

Si lo que nos apasiona son los museos, Vigo también convida a los amantes del saber a culturizarse con sus museos como el Etnográfico Liste, el Verbum-Casa das Palabras o el Museo de Arte Contemporáneo. No faltan en Vigo las exposiciones dedicadas a la vida marinera que ha marcado la historia de la ciudad: el Museo del Mar y la Estación Marítima.

  Vigo es un auténtico paraíso gastronómico donde hay que probar el buen marisco.

El turista que se acerca a Vigo en verano a reposar se encontrará con una gran variedad de playas donde poder tomar el sol y bañarse hasta el anochecer. Hay playas que se complementan al paisaje urbano, como la playa de A punta que se encuentra en la parroquia de Teis o la playa de O Adro, en la parroquia de Bouzas. Si lo que uno prefiere es huir de la civilización en busca de orillas tranquilas y que regalan intimidad al bañista, las playas escondida de las islas Cíes que flotan en la entrada de la ría de Vigo y en las que sólo se puede acceder en barco, como la playa de Nosa Señora o la playa de Rodas, son una buena opción. Estas playas de las islas Cíes son auténticos paraísos, donde el azul del mar se une con el verde característico de una región rica en lluvias. Pero, al contrario de lo que se suele pensar, ya que siempre se relaciona el norte de España con lluvias abundantes, uno puede pasear tranquilamente por Vigo también sin paraguas. La villa cuenta con una temperatura media anual de 15º C, hecho que la convierte en una ciudad con un clima francamente agradable. Otra excusa para viajar en verano a Vigo, a parte de tumbarse en las blancas arenas de sus costas es el tener la oportunidad de coincidir con las fiestas de verano. Durante la última semana de julio y la primera de agosto el parque de Castrelos gana todo su protagonismo convirtiéndose en escenario de grandes actuaciones musicales que alargan la fiesta hasta el amanecer.

Uno no puede dejar la ciudad sin probar su cocina. Vigo es un auténtico paraíso gastronómico donde hay que probar el buen marisco: las vieiras, los bogavantes, las centollas y las ostras son sólo algunos de los ejemplares representativos. Pero, a parte del marisco, en Vigo, y en todo Galicia en general, también la carne es excelente. Así, la ternera, el cabrito, el cerdo y el jabalí alcanzan un sabor especial reservado a las mejores mesas. Eso sí, todos estos deliciosos platos deben ir acompañados por un buen vino de la zona como el Ribeiro o el Albariño.
Toda la magia que esconde la ciudad de Vigo queda reflejada en cada ribera, en cada parque, en cada esquina de la ciudad, esperando ser descubierta por todo viajero que se atreva a descubrirla.

...por Lourdes Antius

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