La ciudad de Bourdeaux (o Burdeos) se ha ganado el reconocimiento mundial gracias a los excelentes vinos que nacen de sus alrededores.
"Tome Versalles, añada Amberes y obtendrá Burdeos".
Los interminables campos de vides alineadas dibujando el horizonte sirven apenas de preludio a la maravillosa ciudad que estamos a punto de descubrir. Mezcla de excelentes paisajes y exquisito legado arquitectónico y pictórico, la ciudad hace honor a la frase que pronunciara Víctor Hugo: “Tome Versalles, añada Amberes y obtendrá Burdeos”. La Revolución Industrial plagó la zona de astilleros para la construcción de barcos, refinerías de petróleo y fábricas de productos químicos. La ciudad se volvió gris, sombría y sucia, pero en la actualidad la ciudad reluce como antaño, esplendorosa y limpia a orillas del río Garona.
La mejor época para visitar la ciudad es, sin duda, durante la vendimia, que se suele realizar durante el mes de septiembre. La ciudad se encuentra entonces en plena ebullición, inundada por el trajín y el aroma de las uvas. Burdeos, capital del departamento francés de La Gironda y la provincia de Aquitania, tiene 800.000 habitantes y se ubica en el estuario del río Garona, a 95 kilómetros de su desembocadura. Se trata de una ciudad con excelentes comunicaciones. El aeropuerto de Merignac está tan solo a 11 kilómetros, los trenes de la compañía SNCF permiten un fácil acceso a la ciudad, así como la autopista A-63 para los que prefieran usar el propio vehículo. La ciudad se convirtió en centro neurálgico del comercio vinícola entre 1154 y 1453, bajo el gobierno británico.
El puente de Pierre, construido en 1822, es el lugar ideal para contemplar los atardeceres de Bourdeaux y su casco antiguo. Sin duda una experiencia sensorial difícil de olvidar. Además, la zona conserva un riquísimo patrimonio histórico. Prueba de ello es la Catedral de St. André, construida en estilo gótico clásico entre los siglos XI y XIV. La parte posterior del templo es de construcción renacentista, y conserva en perfecto estado de funcionamiento un hermoso órgano construido por Jacques de Rastaque en 1427. Cabe destacar también la Puerta Real, con hermosas representaciones del Juicio Final, y las vidrieras medievales que mantienen todo su esplendor.
A poca distancia de la Catedral, en 20 cours d´Albret, se encuentra el pequeño pero excelente Museo de Bellas Artes. Entre sus paredes descansan a la vista del público obras de Matisse, Rubens y Kokoshka. Además, allí encontraremos obras de los tres principales pintores locales, Odilon Redon, Albert Marquet y André Lhote. Cabe destacar también el “Musée d’Aquitaine”, situado en 20 coeurs Pasteur. Este centro recoge los descubrimientos arqueológicos y étnicos más importantes de la provincia, en especial los que pertenecen a la historia de la ciudad de Burdeos.
La Universidad Montesquieu-Bourdeaux IV, fundada en el año 1441, es una de las más antiguas del mundo. En este año el rey Enrique VI de Inglaterra (el Príncipe negro) y el Papa Eugenio IV la reconocieron oficialmente y otorgaron la denominación de “Universitas Famosa”. No obstante, en el siglo V de nuestra era la ciudad entonces llamada Burdigala ya disponía de una institución universitaria en la que se impartían clases de retórica y gramática. En sus aulas recibieron clases juristas tan reconocidos como Léon Duguit o Montesquieu, que posteriormente legaría su nombre a la institución. En la actualidad, miles de estudiantes eligen la ciudad para desarrollar su carrera y confieren a la villa un marcado y bullicioso ambiente universitario. Otros lugares de interés son la Plaza de la Bolsa, el Gran Teatro y la torre de San Miguel.
El centro de la ciudad se convierte en un gran boulevard comercial.
No podemos dar por finalizada la visita a una ciudad tan dedicada a la producción vinícola sin pasear por la “Maison du vin”, la Casa del vino. Ubicada en 1 Cours du 30 juliet, la entidad organiza visitas a los principales viñedos, ofrece cursillos de cata de vinos y recoge gran cantidad de información sobre la historia de la enología y la viticultura en la zona. El Carte Pass, ofrecido por la Oficina de Turismo de Burdeos, permite la entrada a cuatro museos de la ciudad por un precio aproximado de 15 €, cuando la entrada a cada museo de forma individual vale unos 4 Euros. Además, todos ellos ofrecen la entrada gratuita el primer domingo de cada mes.
En los últimos tiempos, la ciudad de Bourdeaux ha afrontado un gran proyecto urbanístico que dotará a la ciudad de un moderno medio de transporte, a la vez que ha servido para recuperar numerosas plazas y enclaves de la ciudad para el uso y disfrute de los ciudadanos: se trata del tranvía. Los ramales, los vagones, el mobiliario e incluso las estaciones del tranvía han sido diseñados en exclusiva para la ocasión, con el objetivo de crear un medio de transporte bello a la par que eficaz. El nuevo tranvía recibirá alimentación por la calzada durante 10 km para evitar las catenarias y líneas eléctricas en los barrios más históricos y llenos de encanto de la ciudad.
En numerosas plazas, la instalación del tranvía ha desplazado las vías de circulación hacia los extremos, dejando un espacio libre para la instalación de terrazas; además, muchas de estas plazas antiguamente nudos del caótico tráfico de la ciudad, se han convertido en totalmente peatonales. El centro de la ciudad se convierte de este modo en un gran boulevard comercial descongestionado de tráfico. Plazas antes colapsadas por el tráfico, como la de la Victoire, Pey-Berland cerca de la catedral de Saint André o la plaza de la Comédie al pie de la Ópera se han renovado completamente gracias al nuevo tranvía.
Otra zona renovada ha sido la de los muelles, que desde 1998 no han dejado de evolucionar y convertirse en zonas de paseo y regreso. El puerto de la Luna, que recibe el nombre gracias a su forma creciente, había sido desde la antigüedad centro de reunión de las flotas más importantes del mundo. La demolición en esa fecha de los tinglados ha desplazado la vida ciudadana hacia los márgenes del río. En los muelles antiguamente atestados de actividad pesquera y malos olores se han instalado pistas de patinaje, cafeterías y zonas verdes. Desde el margen derecho del Garona, en pleno meandro, se pueden observar estas nuevas zonas ganadas para el uso de la ciudadanía, ideales para realizar largos paseos al atardecer y disfrutar de ese nuevo encanto de la ciudad de Bourdeaux.
A tan solo 40 minutos en tren de Burdeos se encuentra la playa de Arcachon. Allí podremos observar la Dune du Pyla, la duna más alta de Europa con 114 metros. El lugar es recóndito pero fácilmente accesible, ya que desde la estación de Arcachon salen autobuses cada media hora hacia esta hermosa y curiosa playa. Una visita realmente recomendada.