Europa: Francia
Montpellier
:: Ville d’Art ::

La esencia misma de la vida mediterránea se sintetiza sin duda alguna en la ciudad costera de Montpellier.

Capital de la provincia de Languedoc-Roussillon Septimania y del departamento de Herault, esta pequeña perla se ofrece al mar a siete kilómetros de hermosas playas de arena fina y lagunas habitadas por flamencos rosados.

 
El centro histórico de Montpellier es uno de los más bellos de Francia.

Montpellier, situada 125 kilómetros al noroeste de Marsella, combina la belleza de sus rincones con la riqueza y animación de su vida estudiantil, ya que posee una de las Universidades más populares de Francia. Bautizada como “Ville d’Art”, sus apenas 260.000 habitantes disfrutan de una excelente y variada vida cultural. Abundan los músicos callejeros, las actividades culturales de índole diversa y los festivales de música, danza o teatro.

El clima suave y sin sobresaltos colabora para que la vida ciudadana en las calles sea animada y participativa. Los veranos se prolongan en ocasiones incluso hasta octubre, y las temperaturas suaves animan a la población a salir a las calles y disfrutar de la ciudad. Situada entre las provincias de Provenza y Camarga, limitada por los Pirineos y las montañas Cevennes, constituye un punto de partida excelente para conocer las zonas más hermosas de Francia, que conservan todo su encanto natural y que son fácilmente accesibles mediante excursiones y rutas de senderismo. Pequeñas aldeas inhóspitas, entornos naturales conservados al margen de la polución y tranquilidad absoluta son las características principales de la zona.

El centro histórico de Montpellier es sin duda uno de los más bellos de Francia. Las calles estrechas y empedradas, las casas señoriales que mantienen el encanto y el esplendor de los siglos XVI y XVII…cada rincón es digno de mención y se presta a ser inmortalizado en la retina del viajero. La ciudad entera fue creciendo alrededor de la espectacular Place de la Comédie, abarrotada de cafés y restaurantes. La plaza, que fue construida en el siglo XVIII, está presidida por la fuente de las Tres Gracias. Aún en la actualidad esta plaza se erige en centro neurálgico de la población, rodeada de una complicada amalgama de calles tortuosas.

No debemos pasar por alto la visita a la Promenade du Peyrou, las terrazas que se construyeron en el siglo XVII en el lugar más alto de la ciudad para organizar en ellas los numerosos festivales que amenizan la ciudad. Durante la Revolución Francesa, no obstante, las terrazas dejaron de lado su lúdico propósito originario y sirvieron para instalar en ellas las sangrientas guillotinas. El Arco del Triunfo (“Arc de Triumph”), se construyó al lado de la puerta medieval en la zona oeste de la ciudad para honrar a Luis XIV. Corría el año 1691, y aún en la actualidad este monumento conserva su magnificencia.

Pero Montpellier también es una ciudad de contrastes. En ella conviven vestigios de un pasado esplendoroso, como los jardines botánicos, construidos en 1593 y que son los más antiguos de Francia, con barriadas enteras de reciente y novedoso diseño, como el barrio de Antigone creado por Ricardo Bofill. Sólo hace falta tomar el futurista tranvía para cerciorarnos de que no estamos en una población convencional. En ningún otro sitio el contraste se hace tan manifiesto a la par que armonioso.

Montpellier es, en definitiva, una ciudad dinámica, joven, cálida e históricamente rica que invita a pasear.  

Entre su legado patrimonial destaca sin duda la Catedral de St. Pierre. Fundada como iglesia del monasterio de San Benedicto en 1354, se estableció como catedral en 1536. Del antiguo edificio gótico consagrado por el Papa de Avignon Urbano V tan solo subsisten la fachada y las dos torres frontales. La planta se inspira en el modelo meridional. Además, la influencia de Avignon se manifiesta en la sobriedad de las formas, los arcos y el apoyo de las columnas. La Catedral sufrió el ataque de dos guerras de religión por parte del protestantismo, y fue reconstruida en el siglo XVII.

La Oficina de Turismo de Montpellier organiza interesantes visitas guiadas por la ciudad, que permiten al turista descubrir nuevos rincones y vistas. La ciudad se vuelve especialmente interesante durante alguno de los múltiples festivales que en ella se celebran. Cabe destacar el Festival de Cine Mediterráneo, que se celebra en octubre; los festivales de teatro y danza, que tienen lugar en junio; el festival de Radio France, en Julio, y el festival de San Roque, que se celebra el 15 de agosto.

El carácter predominantemente estudiantil de la ciudad la dota de grandes posibilidades para el ocio nocturno. De este modo, los lugares más frecuentados por los jóvenes al salir de copas son la Place de la Comédie, la Place du Marche-Aux-Fleurs y la Place Jean-Jaurès. En todos ellos abundan los bares de copas y las terrazas que invitan a la conversación y el relax después de horas de estudio.

La ciudad universitaria más importante del sur de Francia goza de excelentes comunicaciones. El Aeropuerto de Montpellier dista apenas 8 kilómetros del centro de la ciudad, y recibe vuelos directos de las principales capitales mundiales. La estación de ferrocarril, en el mismo centro, comunica la ciudad con Barcelona, París, Lille o Lyon mediante trenes de alta velocidad (TGV), y las autopistas del sur A75 y A9 permiten un fácil y rápido acceso a la ciudad para los que prefieren viajar en el propio vehículo.

El transporte urbano es excelente en Montpellier. Las líneas de autobús y tranvía conectan los principales puntos de la ciudad. Además, es posible dejar el vehículo privado en uno de los aparcamientos del tranvía por un módico precio que incluye el billete para utilizar dicho transporte. De este modo se pretende facilitar el acceso a la ciudad en vehículo privado para después moverse por el casco urbano en transporte público.

Además, la ciudad dispone de 11 kilómetros de carriles-bici, que transcurren de forma paralela a las líneas del tranvía. También es posible circular en bicicleta por los carriles reservados al tranvía, exceptuando las horas punta. Montpellier es, en definitiva, una ciudad dinámica, joven, cálida e históricamente rica que invita a pasear, conocer, fotografiar sus rincones llenos de encanto y viajar a épocas pasadas en apenas un parpadeo. Una ciudad mediterránea y cosmopolita, una invitación a conocer otros modos de vida y formas de pensar, rica en arte, cultura y belleza, a pocos kilómetros de la Costa Azul e Italia. Punto de partida y destino en si, Montpellier recibe al viajero rebosando hospitalidad.

...por Sonia Jambrina

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