Atenas
está ubicada al sureste de Grecia y es la capital del país.
Se sitúa en la llanura Ática y está rodeada
de montañas en tres de sus cuatro lados. Hay dos ríos
que la cruzan. Éstos son el Cefiso y el Iliso.
La
ciudad no se halla sobre el mar, sino que se encuentra un poco
apartada de éste. El Pireo, su puerto, está a ocho
kilómetros del centro de la ciudad. Se trata de una localidad
cosmopolita en la que encontramos diferentes gentes y culturas.
El
Partenón es el templo por excelencia de la Grecia clásica
(477-432 a.C).
Posee
una gran tradición y hallamos, pues, zonas arqueológicas
maravillosas. La población es de unos cuatro millones de
habitantes, lo que contribuye a crear un ambiente bullicioso y
lleno de vitalidad. Tal vez, pues, no es el destino más
adecuado para aquellos que buscan completa tranquilidad y relax.
Sí lo es, en cambio, para los que son amantes de la cultura
clásica. Además, el clima que nos acompaña
también es un factor positivo. Así, podremos gozar
fácilmente de días soleados. Las temperaturas son
moderadas y agradables, tanto en primavera como en otoño.
Mientras que en verano, de junio a septiembre, el calor ya aprieta
más.
En
cuanto al transporte, Atenas cuenta con una gran y variada red
de transportes de todo tipo. En cuanto al de carácter público,
están los autobuses, trolebuses y taxis. También
podemos desplazarnos en metro, la línea del cual cruza
toda la ciudad de norte a sur. Si cogemos el autobús, debemos
abonar el precio exacto. Y es que no suelen tener cambio y por
lo tanto, no hay devolución alguna. Sin embargo, los taxis
resultan bastante económicos, comparado con otros lugares
del planeta. No obstante, lo que siempre sale muy bien de precio
es compartir el taxi con amigos u otros turistas y pasajeros que
se dirijan al mismo destino.
Podemos
empezar la visita de la ciudad, acudiendo a la Acrópolis,
que se sitúa en el centro de Atenas. Este nombre de Acrópolis
se puede traducir como "ciudadela". Miles de años
atrás, éste era el símbolo de Atenas y de
alguna manera, hoy en día lo sigue siendo. Se trata del
recinto arqueológico más relevante de Grecia. Encima
de una pequeña colina podremos divisar diversos edificios
que se levantaron en la antigüedad con el fin de dar cabida
a los dioses, reyes y otras gentes. Así, observaremos el
Partenón, el templo Erecteion, el Odeón de Pericles,
el teatro de Dionisos, entre otras cosas. Todo está dentro
del recinto al que podemos asistir con una sola entrada. También
aquí, se ubica el Museo de la Acrópolis. De éste
señalaremos las magníficas columnas en forma de
mujer, llamadas Cariátides, así como la famosa escultura
del Moscóforo.
Pero
vayamos por partes. El Partenón es el templo por excelencia
de la Grecia clásica (477-432 a.C). En el exterior del
edificio podemos contemplar una estructura que está formada
por 8 columnas de mármol pentélico en cada frente,
hechas en estilo jónico. Son 47 en total. De las metopas
se conservan 58. Encima de las columnatas este y oeste se ubicaron
los frontones. En el interior del Partenón estaba formado
por muros de piedra y hoy en día sólo se conserva
el lado occidental. Por otra parte, está el Erecteion,
que es otro importante templo de la antigüedad (421-395 a.C).
El nombre proviene del rey Erecteo, héroe micénico.
Se trata de una construcción asimétrica con un aplanta
compleja. El cuerpo central está hecho en estilo jónico.
Se entraba al edificio por la parte oriental, en la que hay seis
preciosas columnas. El pórtico norte está formado
por cuatro bellas columnas jónicas. En la parte occidental
está el Pórtico de las Cariátides, una de
las obras más bellas que existen. Se trata de una galería
pequeña, la cual se sustenta por seis Cariátides
de más de dos metros de altura. Son korai que están
vestidas con el peplo jónico. El teatro de Dionisos es
otra de las maravillas que hay. Se encuentra en la ladera sur
de la Acrópolis. El edificio se construyó en honor
al dios del vino. Gran parte de lo observamos hoy es del año
330 a.C. Se pusieron aquí 64 filas de gradas en las que
cabían 17.000 personas. En cuanto al Odeón de Pericles,
éste también se halla en el mismo recinto. A la
derecha del teatro, al este, estaba ubicada la primera sala de
conciertos de Grecia (445 a.C). Fue construida por orden de Pericles.
Al noroeste de la Acrópolis está ubicada el Ágora,
que era el centro de la vida administrativa y pública durante
la antigüedad. Se puede realizar la visita de los diferentes
edificios clásicos del lugar por la entrada norte, oeste
o por la sureste.
Si
queremos disfrutar del ambiente nocturno de Atenas, podemos
dirigirnos a las tradicionales tabernas de la ciudad.
Otro
sitio interesante de la ciudad es el barrio de Plaka. Se trata
de un lugar diferente de la parte vieja. Se sitúa bajo
las sombras de las paredes de la Acrópolis y se caracteriza
por sus estrechas calles. El tono de sus paredes tiene mucho encanto,
así como sus balcones de hierro. También contribuyen
a crear un bello ambiente los distintos geranios de los pasos
de piedra y las iglesias pequeñitas que encontramos. Además
hallamos tabernas y tiendas a las que acuden numerosos turistas.
Cerca
de Plaka, está el famoso Arco de Adriano y el Templo de
Zeus Olympico. Además, no muy lejos de aquí, encontraremos
la plaza de Sintagma, donde podemos visitar el Parlamento Griego,
la tumba al soldado desconocido y el popular cambio de guardia
de los Evzones, sobre todo los domingos a las once de la mañana.
Podemos seguir el recorrido turístico por el Parque Nacional
y así disfrutar del interior de este gran y precioso parque,
conocido como pulmón de Atenas.
En
una calle muy céntrica llamada Panepistimiu hallaremos
magníficos edificios neoclásicos como la Universidad,
la Biblioteca Nacional, la Academia de las Artes y el Museo Arqueológico
Nacional. En este último se encuentran los hallazgos arqueológicos
más relevantes de Grecia. Otros museos de interés
son: el Museo Cycládico, el Museo Bizantino, la Pinacoteca
Nacional y el Museo de Artes Tradicionales.
Finalmente,
si queremos disfrutar del ambiente nocturno de Atenas, podemos
dirigirnos a las tradicionales tabernas de la ciudad. También
podemos acudir a diferentes bares, cafés y restaurantes de todo tipo, que no faltan. Algunas de las tabernas tienen buenas
propuestas de espectáculo en vivo. Otras, están
más orientadas al típico ritual de tomar un buen
vaso de vino griego. No obstante, no son pocos los locales desde
los cuales tenemos vistas al Partenón iluminado. Esto sí
es una buena propuesta de espectáculo nocturno. Casi mágico.