Europa: Irlanda

Cork
:: La segunda ciudad de Irlanda ::

Cork es la segunda ciudad de Irlanda que aúna el encanto del pasado con la vitalidad de una moderna ciudad comercial.

Aunque se puede decir que se trata de una ciudad pequeña si se la compara con la capital, se trata de un lugar muy animado que cuenta con una universidad respetada y progresista, galerías de arte, formidables cafés y pubs; y en ella se puede escuchar la mejor música tradicional del país.

Está atravesada por el río Lee que desemboca en el mar formando un ancho estuario que ha convertido a los alrededores de Cork en una de las regiones más prósperas de Irlanda.

Los principales edificios de la ciudad se encuentran algo diseminados, y maravillas arquitectónicas de los siglos XVIII y XIX están integrados entre edificios más recientes. A pesar de esto, en la mayoría de los casos es recomendable realizar su recorrido a pie.

Al recorrer la ciudad apreciaremos los grandes contrastes que hay entre las diferentes zonas de la ciudad, principalmente entre los barrios populares del norte del río y los del sur que son más residenciales.

Podemos empezar su recorrido en Patrick’s Bridge; desde el puente se puede ver al otro lado del río la colina de San Patricio cuyas antiguas casas georgianas han sido transformadas en edificios de uso profesional. En la colina, debido a su gran pendiente se han tenido que tallar escalones en el asfalto.

Si nos centramos en la zona norte, el corazón popular de la ciudad, comprobaremos como esa parte de las laderas de la ciudad está dominada por la torre de St-Mary’s Pro- Cathedral.

En esta zona se encuentra la St. Anne’s Church (iglesia de Santa Ana), que destaca por el Shandon Steeple, un capitel que dispone de un reloj de cuatro caras, coronado por una veleta dorada. Se recomienda la ascensión al campanario ya que alberga un carrillón de ocho campanas con el que se invita a los visitantes a demostrar su talento para tocarlas con ayuda de unas partituras especiales para que resuenen en toda la ciudad.

Junto a ella está el Firkin Crane, un mercado de mantequilla que data del siglo XVIII aunque sus edificios has sido casi totalmente restaurados. Se inauguró en 1770 y cesó su actividad en 1924; actualmente cuenta con dos pequeños espacios para actuaciones. Desde aquí, si nos dirigimos a los muelles del Lee, pasaremos por bellos senderos flanqueados por pequeñas y pintorescas viviendas.

El centro de la ciudad por su parte, queda definido por el islote del Lee y está delimitado por los puentes y muelles que unen los dos lados del río.

Está constituido por un laberinto de callejuelas con gran actividad que desembocan en las tres arterias principales. Una de ellas es St. Patrick’s street, situada al sur de Patrick’s Brigde y que podrá reconocer por su curiosa forma curva. Está llena de comercios ya sean almacenes tradicionales o tiendas modernas. En algunas de las fachadas de cristal y plástico de las tiendas se pueden contemplar ejemplos de las ventanas georgianas de frontal arqueado tan características del antiguo Cork. Esta calle fue testigo de algunos de los enfrentamientos más sangrientos que se produjeron en la ciudad durante la guerra de la independencia. Entre la gran cantidad de comercios de la zona, destacar los almacenes Roches Stores, que son los más grandes; y los Cash’s que son los más selectos.

Las otras dos avenidas son la Corn Market y la Grand Parade. A la primera se accede siguiendo por St Patrick hasta el puente del mismo nombre y en ella se encuentra el Viejo Mercado, cuya fachada es el único ejemplo de la arquitectura de principios del siglo XVIII. De la Grand Parade destacan algunas antiguas casas del s. XVIIII construidas en estilo victoriano como la Biblioteca Municipal y el National Monument que se construyó en memoria de los héroes de la independencia. Esta avenida desemboca en la South Mall que es la zona mercantil en la que se pueden contemplar bellos edificios del s.XIX.

Alrededor de estas grandes calles hay multitud de calles estrechas en las que se concentra la animación nocturna de la ciudad. En una de ellas se puede ver la iglesia católica de St. Peter and St.Paul de estilo neogótico. Muy cerca de aquí se encuentra la Nueva Ópera de Cork y en el extremo oeste de la isla el Fitzgeral Park, un emplazamiento ideal para pasear que alberga el Cork Public Museum consagrado a la historia local.

Otro centro artístico de la ciudad es la Crawford Municipal Art Gallery, la galería provincial de arte más respetada de Irlanda. Cuenta con una colección de obras que plasman el paisaje de Cork durante los siglos XVIII y XIX y obras de numerosos artistas irlandeses.

El sur del río Lee ofrece un aspecto homogéneo y residencial dominado por la arquitectura del XIX. De esta zona conviene visitar la Red Abbey Tower, la torre de la abadía de los agustinos que se remonta al s.XIV y que constituye el único vestigio medieval de la ciudad; y la St. Finbarr’s Cathedral que fue construida en estilo gótico francés. De ella destacan su profusión de columnas y su rebuscada decoración.

En los alrededores de la ciudad hay gran cantidad de excursiones que se puede hacer entre las que destacamos las siguientes: el Blarney Castle que a pesar de estar semidestruido tiene encanto. Alli se encuentra una piedra de la que la tradición dice que quien la besa consigue la elocuencia; y el Jameson Heritage Centre donde se fabrica el whisky y en el que al final de la visita los más atrevidos pueden catar diferentes tipos de whiskys.

Los amantes de la naturaleza no pueden irse sin acercarse a ver las preciosas vistas de los lagos de la zona. Se pueden ver tres: el Upper Lake, Muchross Lake y el Lough Leane.

...por Teresa Moreno

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