Luxemburgo
:: Una capital
pequeña pero llena de encanto ::
La
ciudad de Luxemburgo está situada en uno de los lugares
más espectaculares de Europa gracias a los cañones
de sus dos ríos: el Alzette y el Pétrusse. De ella
sobresalen las fortificaciones, las antiguas calles empedradas,
los parques, la catedral, el museo y en general toda la ciudad
en sí que goza de un encanto especial.
En
realidad se trata de una ciudad pequeña que se divide en
tres zonas diferenciadas: el centro (que corresponde a la parte
vieja de la ciudad), ubicado en la ladera norte del Petrusse y
donde se encuentran la mayor parte de los atractivos turísticos
de la ciudad; la ciudad moderna, a la que se accede por los puentes
Pont Adolphe y Pasarelle; y la zona conocida con el nombre de
los valles, que está constituida por una extraña
mezcla de casas, huertos y parques que se alzan en una pronunciada
pendiente.
El casco antiguo de la ciudad se articula principalmente alrededor
de dos plazas. Una de ellas, la más importante, es la Place
d’Armes, rodeada de árboles e iluminada con luces
de colores. Es un lugar acogedor en el que los turistas suelen
hacer un alto en el camino en la multitud de cafés y restaurantes
que la rodean.
Si tomamos desde aquí la Gran Rue (hacia el norte), llegaremos
a las principales tiendas de la capital, mientras que si por el
contrario nos dirigimos hacia el sur llegaremos a la Place Guillaume,
bastante más amplia que la anterior. Está rodeada
de edificios oficiales y en ella se instala a diario el mercado
principal de la ciudad donde se montan multitud de puestos en
los que adquirir todo tipo de productos alimenticios. En esta
plaza está ubicado en Ayuntamiento de la ciudad.
El viaducto de Passerelle une la estación con el valle
del río Petrusse, actualmente convertido en un hermoso
jardín. Al final del viaducto se encuentra el Monument
de la Solidarité Nationale y a su derecha algunos de los
restos de las antiguas fortificaciones de la ciudad en la típica
forma de cuña conocidas con el nombre de Citadelle du St-Esprit.
En la Place de la Constitution, dominada por la llamativa y dorada
Gëlle Fra (Mujer de Oro) monumento construido en recuerdo
de la guerra, se ubica la entrada a las famosas casamatas excavadas
en las fortificaciones rocosas de Petrusse. Fueron utilizadas
en la Segunda Guerra Mundial como refugio durante los bombardeos
y en su interior existen algunos cuarteles, mataderos, panaderías
y un profundo manantial.
Unas casamatas más grandes y más accesibles son
las del Bock, de las que destacan sus cañones y las vistas
de los capiteles y acueductos que desde ellas se obtienen.
La catedral Nôtre-Dame, ubicada en la calle del mismo nombre
es de estilo gótico tardío y destaca por sus tres
agujas. En realidad no tiene especial interés, se construyó
entre los años 1613 y 1618 en una mezcla de estilos que
van desde el gótico de las bóvedas interiores hasta
el renacentista oriental del pórtico. En ella se encuentra
el sepulcro de Juan I de Luxemburgo.
Otra plaza importante de la ciudad es la Place Marché Aux
Poissons, en la que antiguamente se cruzaban las dos grandes vías romanas. A su izquierda se erige el Musée National, rodeado
de bellos edificios del siglo XVI. El museo es grande pero algo
laberíntico en el que se intenta plasmar la historia de
la ciudad y del país. Cuenta entre otras obras de arte
con: modelos a escala de las fortificaciones de la ciudad, fragmentos
de esculturas medievales, maquetas de habitaciones de los siglos
XVIII y XIX, una colección de pintura que va de los antiguos
maestros flamencos a pintores locales importantes, una colección
de arte galorromana, y una sala en la que se muestra el linaje
real de Luxemburgo, etc...
Otro de los museos más importantes de la ciudad, el Musée
Pescatore, está situado al otro lado del centro (cruzando
el boulevard Royale). Tiene una colección permanente de
arte, pero el verdadero interés reside en las exposiciones
temporales que suele albergar el museo.
El edificio
más hermoso de la ciudad, es sin duda el Gran Palacio Ducal,
cuya ornamentación se debe al Renacimiento español.
Originariamente estaba destinado a ser el ayuntamiento de la ciudad,
pero en el siglo XIX la dinastía lo convirtió en
su residencia. Antiguas familias reales solían residir
aquí, pero actualmente se utiliza para negocios y entretenimiento.
A su izquierda
está la zona más antigua de la ciudad, la Rocher
du Bock, lugar en el que se construyó el fuerte que dio
lugar a la ciudad moderna. Al fondo se puede ver la zona de los
Valles, con sus casas con tejados de pizarra apiñadas,
a las que se puede llegar en ascensor.
La puerta
de las Tres Torres, la más antigua de la ciudad desemboca
en el Bock que significa promontorio sobre el que se alza el castillo.
Desde las ruinas que rodean el lugar se puede pasear sobre los
cimientos de piedra de la fortaleza, visitar otras casamatas o
asomarse a admirar las preciosas vistas del valle que desde allí
se obtienen.
En realidad,
Luxemburgo-Ville es una ciudad que no se tarda mucho en visitarla,
de ahí que si disponemos de tiempo sea recomendable hacer
alguna excursión a alguna otra zona del Gran Ducado.
Dos son las
excursiones más recomendables. Una de ellas, es la visita
a la meseta de las Ardenas Luxemburguesas, ubicada en un entorno
de gran belleza natural. En esta excursión no podemos perdernos:
el Gran Castillo Ducal, residencia de la familia real durante
siglos, los castillos de Vianden, repleto de agujas cónicas,
almenas, gabletes escalonados y bastiones macizos; el de Clervaux
que aunque fue destruido en la batalla de las Ardenas se reconstruyó
posteriormente; y las románticas ruinas del castillo de
Boruscheid, y por supuesto disfrutar del maravilloso paisaje en
el que se enclava esta hermosa zona del país.
La otra excursión es a la Pequeña Suiza y al Mosela,
donde se podrá disfrutar de la belleza de unos paisajes
de ensueño, así mismo como continuar descubriendo
los secretos del arte medieval.