Varsovia es la capital de Polonia desde el año 1596, momento en que el rey Zygmund III movió la capital de Cracovia.
Según la leyenda, el nombre de Varsovia proviene de un famoso, pero humilde pescador, llamado Warsz y de una sirena cuyo nombre era Sawa. Por ello, desde la segunda mitad del siglo XVII el emblema de la metrópoli es una sirena con la espada y un protector en las manos, que según las leyendas, es la criatura que mandó fundar la ciudad.
Posee la merecida fama de ser el centro cultural de Polonia.
La capital polonesa está ubicada en medio del país en la región Mazowsze y es también la capital de ésta. Se sitúa en un lugar estratégico, a orillas del río Wisla (Vistula) a 100 metros, aproximadamente, sobre el nivel del mar. Su superficie es de 494,28 km2. En total, hay 1’7 millones de habitantes.
Varsovia es una ciudad relativamente nueva. Después de la Segunda Guerra Mundial quedó prácticamente destruida y en los años posteriores se tuvieron que restaurar prácticamente todos los edificios. Nos podemos documentar sobre estos hechos en el Museo Histórico de la Plaza del Casco Antiguo, donde proyectan un film que describe a la perfección el pasado de la ciudad. Se repararon, pues, todas las construcciones. Catedrales, monumentos, castillos y edificios quedaron al fin como al principio. La fidelidad al modelo inicial de ciudad fue absoluta, por lo que Varsovia sigue conservando toda su esencia.
La ciudad posee la merecida fama de ser el centro cultural de Polonia. Cuenta con dieciocho facultades, el Gran Teatro de la Ópera, la Orquesta Filarmónica, el Ballet Neoclásico, las bibliotecas, los teatros, los museos y las galerías de arte. Varsovia, además, es escenario de numerosos actos culturales de fama internacional. En esta ciudad tiene lugar el Concurso Internacional de Piano Frederic Chopin, la Reunión Internacional de Jazz y el Festival Internacional de Otoño de Música Contemporánea.
La restauración y la reconstrucción del Casco Antiguo de la capital polaca ponen en evidencia el gran espíritu de superación que caracteriza a los habitantes de estas tierras. De hecho, la belleza y el ambiente de estas peculiares calles, únicas en el mundo, son reflejo indiscutible del progreso en el que se halla la ciudad. Esto también incluye el salto que se ha hecho hacia la economía de mercado, tan importante para la riqueza pública del país.
Las construcciones históricas son múltiples y valiosas. Señalaremos el Castillo Real, el Palacio de Belvedere, el Palacio de la isla del Parque Lazienki y el Palacio de Wilanow. También son de gran interés las bellas iglesias restauradas que hallamos en la ciudad. Destaca, además, el monumento en honor a los héroes del levantamiento del Ghetto judío en 1943.
Los numerosos museos, galerías de arte y exposiciones son otro de los motivos que cada año llevan a innumerables turistas a visitar Varsovia. En cuanto a precio, si la entrada a las iglesias y a las catedrales es totalmente gratuita, en el caso de los museos hay que pagar, aunque la entrada suele ser muy económica. Destaca especialmente el nuevo mueso de la capital, el cual fue estrenado el año pasado. Su nombre oficial es: Museo de la Insurrección de Varsovia, que hace referencia al movimiento militar del ejército clandestino de Polonia. Éste fue el más relevante en la Europa dominada por las tropas de Hitler. Este museo, que es uno de los más innovadores y originales de la capital polaca, nos remonta fácilmente al pasado. Concretamente, nos cuenta qué sucedió en la metrópoli durante el mes de agosto de 1944. Lo hace de una forma plástica y sorprendente.
Si viajamos a Varsovia durante la época estival hay que tener en cuenta los magníficos eventos, típicos de esta estación, que se llevan a cabo en la metrópoli. Señalaremos el ambiente musical que hay en la ciudad hasta el día 15 de septiembre en la Catedral de San Juan de Varsovia, ubicada en la zona del Casco Antiguo. Durante el mediodía se realizan diferentes conciertos que pertenecen al ciclo: Música para órgano en la Catedral. Tenemos la oportunidad de disfrutar de estos conciertos durante los días de cada día, ya que los domingos no se llevan a cabo. Por otro lado, los parques que hallamos en Varsovia no son pocos. Éstos constituyen un auténtico descanso, tanto para la vista como para el alma, ya que son todos preciosos, llenos de luz y color. Sus zonas verdes y los bancos que encontramos para reposar son la excusa ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza después de un buen recorrido por la urbe.
Las construcciones históricas son múltiples y valiosas.
Pero a parte de la ciudad en sí, también vale la pena visitar los alrededores de Varsovia, que están llenos de sorpresas. Para empezar, mencionaremos la localidad de Zelazowa Wola, que se encuentra a cincuenta kilómetros de la capital. El lugar es conocido, sobre todo, por ser la ciudad natal del célebre compositor polaco Federico Chopin. Aquí tendremos la oportunidad de visitar la casa natal del genial artista, la cual está abierta al público. Se conservan varios objetos personales de Chopin y el ambiente es totalmente fiel al de la época. Los jardines que rodean la vivienda son una auténtica gozada. En éstos, durante la época estival, cada domingo se realiza un concierto de piano con música del romántico compositor polaco.
Pultusk es otro de los lugares que no nos podemos perder si viajamos a Varsovia. Se sitúa muy cerca de la capital y para los viajeros que se dirigen al norte, la visita les viene totalmente de paso y pueden aprovechar la ocasión para disfrutar de algo único. Y es que Pultusk es una antigua ciudad en la que hallamos un castillo de finales del siglo XV, que ofrece alojamiento en salas ambientadas completamente en el pasado. La cocina aquí no tiene desperdicio.
Finalmente destacaremos la visita a Plock, la cual si viajamos al norte nos la encontramos por el camino sin tener que hacer ninguna ruta especial. Si hacemos una parada en esta localidad tan especial seguro que la visita no nos defrauda. Plock tiene varios edificios y una maravillosa catedral que data del siglo XII. Podemos contemplar las preciosas vistas que nos ofrece el paraje con el río Vístula atravesando el paisaje. Además, se han conservado restos del famoso castillo de los duques de Masovia… Un viaje, pues, que lo tiene todo.